Walter Mondale | candidato demócrata a la presidencia en 1984

Candidato demócrata a la presidencia en 1984

Walter Mondale dando una conferencia en septiembre de 2002.

Con Reagan en la presidencia, Walter Mondale se dedicó desde el primer día de 1981 a reorganizar a sus aliados y contactos dentro del Partido Demócrata para preparar el terreno para una futura candidatura presidencial. Ese momento llega en las presidenciales de 1984. Mondale postula su candidatura en 1983 presentándose como representante del sector progresista de los demócratas.

Al llegar las primarias tuvo que enfrentarse a dos rivales sorprendentemente crecidos, el senador por Colorado Gary Hart y el reverendo afroamericano Jesse Jackson. La batalla fue más dura y prolongada de lo que se esperaba. En el caucus de Iowa, Mondale se confirmó como el favorito del aparato del partido, pero en las primarias de Nuevo Hampshire sufrió una dolorosa derrota a manos de Hart. El centrista Hart ganó primarias en importantes Estados como Ohio, California o Florida, y Jesse Jackson fue el ganador en estados como Virginia, Carolina del Sur o Luisiana, dejando entrever la importancia del voto negro dentro del partido. Pero la mayor recaudación de fondos, unido al apoyo de los pesos pesados del partido, y a una agresiva campaña por televisión, Mondale logró finalmente la nominación con un total de 2.191 delegados contra los 1.200 de Hart.

Tras la dura batalla interna, Mondale buscó un golpe de efecto escogiendo a la congresista por Nueva York, Geraldine Ferraro, como su candidata a la vicepresidencia. La primera mujer en recibir la nominación vicepresidencial de uno de los dos grandes partidos.

Mondale en 2010

Aquel año todos los demócratas coincidían que era el momento de nominar para la vicepresidencia al representante de una minoría. Ya fuese mujer, afroamericano o hispano. Al mismo tiempo, parecía que todos coincidían en que tenía que ser un alcalde, para hacer la candidatura más cercana a los ciudadanos. Algunos abogaban por el alcalde de Los Ángeles, Tom Bradley, afroamericano, otros abogaban por el alcalde de San Antonio, Henry Cisneros, hispano. Pero la mejor colocada parecía ser la alcaldesa de San Francisco, la moderada Dianne Feinstein.

La elección de Ferraro generó menor entusiasmo del esperado al tratarse de una desconocida con poco contacto con los votantes más allá de su distrito de Nueva York. Mondale apostó por ella pero en noviembre les esperaba en las elecciones el presidente Reagan, quien les infligiría el más duro castigo electoral sufrido por los demócratas en los últimos cincuenta años.