Tosca (ópera) | música
English: Tosca

Música

La ópera comienza, sin preludio ni obertura, con el tema del Barón Scarpia, tres siniestros acordes que suenan al unísono en los metales, y que expresan la naturaleza diabólica de este personaje. Seguidamente, se escucha el tema de Angelotti, un motivo sincopado de gran dinamismo que describe su condición de fugitivo, y contrasta con el tema anterior. La sucesión de estos dos temas al comienzo de la obra señalan musicalmente las fuerzas antagónicas que serán el punto de partida de la acción dramática.

Siguiendo la técnica del leitmotiv, muy utilizada por Puccini en esta ópera, ambos temas aparecerán, con diversas transformaciones, a lo largo de los actos primero y segundo, para subrayar distintos aspectos de la trama, y generar significados que permiten al espectador comprender los sentimientos y pensamientos de los personajes más allá de las palabras. Por ejemplo, cuando Tosca le insiste a Mario Cavaradossi que se encuentren a la noche en su casa de campo, la orquesta ejecuta el tema de Angelotti, indicando al oyente que Mario no puede acceder al pedido de Tosca ya que debe ayudar a su amigo.

La aparición del sacristán introduce un tema jocoso que relaja momentáneamente la densidad de la situación. Las bromas del Sacristán con Mario conducen al aria Recondita armonia, una romanza en la que Mario compara a su amante Tosca con la mujer cuyo retrato está pintando. Aria de gran intensidad vocal, por momentos se ve enriquecida por la contramelodía del Sacristán.

La aparición de Tosca es acompañada por un tema que la caracteriza, de gran lirismo.

Una de las escenas centrales de este acto es el extenso dúo entre el pintor y su amada Tosca. Esta escena atraviesa distintos climas, desde el suave y tierno tresillo instrumental con el que comienza, la descripción de Tosca de una existencia idílica junto a Mario en una casa en el bosque, su arranque de celos al ver la imagen de una mujer en el cuadro que pinta Mario, y el clímax final donde sus voces se funden extasiadas al unísono.

Con el arribo de Scarpia la orquesta se vuelve más profunda y oscura, culminando la escena final en el brillante Te Deum.

En esta escena, que como todo el primer acto transcurre en la iglesia, se desarrollan los preparativos del Te Deum mientras Scarpia expresa, a través de un discurso sensual y lascivo, su intención de someter a Tosca. Puccini muestra su habilidad para generar una situación teatral de gran impacto, combinando dos elementos fuertemente contrapuestos, como son la lujuria de Scarpia con la espiritualidad de la iglesia, y llevando la escena al clímax a través de la fusión de ambos.

La mayor parte del segundo acto gira alrededor de la confrontación dramática entre Scarpia y Tosca. Se trata de un desarrollo sumamente violento, que incluye la escena de tortura de Mario, la extorsión de Tosca y culmina con el asesinato de Scarpia. Abunda el estilo conversacional, especialmente durante la escena de tortura, lo que acentúa el realismo de la acción dramática. En el medio de esta violencia, la acción se detiene por un momento, y Tosca canta el célebre aria Vissi d´arte, donde se desarrolla el tema de Tosca ya presentado en el primer acto. En esta aria, Tosca expresa su desconcierto respecto del momento que está viviendo, sin comprender los motivos por los cuales el destino la llevó a esa situación extrema.

El acto tercero comienza con una introducción orquestal, que describe los alrededores de Roma. El canto del pequeño pastor es precedido de una introducción que termina con la repetición en el registro grave de la orquesta de los tres acordes del motivo de Scarpia, un sutil presagio de que la participación de Scarpia en el drama aún no ha terminado.

Antes de que pasen a buscarlo para su inminente ejecución, Mario entona el aria e lucevan le stelle, sin duda una de las páginas más célebres de toda la historia de la ópera. En ella Mario evoca los dulces momentos vividos con Tosca, pero culmina expresando angustiosamente su amor por la vida, sabiendo que está próximo a morir. El motivo central del aria, que ya había sido presentado al comienzo del tercer acto, se escucha en el violento final de la ópera, luego del trágico suicidio de Tosca.