Serbia | historia
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Historia

Peristilo de uno de los palacios de la Felix Romuliana, declarada Patrimonio de la Humanidad, donde nació y fue sepultado el emperador Galerio.

Prehistoria y época romana

Las culturas de Vinča y Starčevo fueron las primeras civilizaciones neolíticas en la zona que hoy ocupa Serbia, entre el VII y el III milenio a. C..[13]

Reinos medievales e Imperio serbio

Migración de los serboi en el siglo VII según De administrando imperio: en amarillo, zona de procedencia de los serboi, en verde la zona donde se establecieron los sorbios, y en rojo, asentamientos de los serbios.

En el año 395, el Imperio romano de Oriente, en el que estaba incluida la península balcánica, se transformó en el Imperio bizantino. Entre el año 500 y el 700 comenzaron a llegar los primeros eslavos, procedentes del norte de los Cárpatos, hacia la región comprendida entre el Danubio y el mar Adriático.[7]

Las distintas tribus que fueron poblando la zona desde principios del siglo VII, se unieron en 845 para formar Rascia, un Estado medieval dentro del Imperio bizantino, y formado por los actuales sudeste de Serbia, Kosovo y parte de Montenegro.[16]​ Sus sucesores, especialmente Stefan II Nemanjić, Stefan Dragutin, Stefan Uroš II Milutin y Stefan Uroš III Dečanski ampliaron aún más su territorio.

En 1346, el zar Stefan Uroš IV Dušan, hijo de Stefan Uroš III, proclamó el Imperio serbio. Durante su gobierno, Serbia alcanzó su punto álgido territorial, convirtiéndose en uno de los Estados más grandes de Europa.[18]​ Con la caída de Belgrado en 1521, todo el imperio quedó bajo la soberanía otomana, siendo el Despotado de Serbia, que cayó en 1459, el último bastión de resistencia.

Período otomano y Principado

Karađorđe y Miloš Obrenović, líderes de las revueltas serbias contra el Imperio otomano que culminaron con la independencia de Serbia en 1878.

El período de dominio otomano significó una gran represión para los serbios, que además fueron obligados a convertirse al islam, por lo que se produjo un gran éxodo de población hacia el norte. Gran parte de la misma huyó hacia el Sacro Imperio Romano Germánico, donde el emperador Leopoldo I acogió a buena parte de ellos en la actual Voivodina. Tras la guerra austro-otomana de 1716-1718,[20]

El descontento serbio con la administración otomana dio lugar a la Primera Insurrección Serbia de 1804, cuando Đorđe Petrović, Karađorđe, encabezó una revuelta que fue aplacada en 1813, y que trajo consigo una gran represión.[21]

En 1815 estalló la Segunda Insurrección Serbia, liderada por el príncipe Miloš Obrenović. Aunque los turcos sofocaron la rebelión en 1817, Serbia ganó una cierta autonomía bajo la soberanía otomana, con Obrenović en el poder como príncipe y gobernante absoluto. Nació así el Principado de Serbia. Los decretos del sultán de 1830 y 1833 ampliaron sus derechos sobre un territorio más amplio, y permitieron establecer en Belgrado un patriarcado de la Iglesia ortodoxa serbia, independiente del Patriarcado de Constantinopla. La condición de Rusia como garante de la autonomía de Serbia fue también importante.[22]

A raíz de nuevos enfrentamientos entre el ejército otomano y grupos de civiles en Belgrado en 1862, y bajo la presión de las grandes potencias, en 1867 los últimos soldados otomanos abandonaron el Principado. Mediante la promulgación de una nueva constitución, los diplomáticos de Serbia confirmaron la independencia de facto del país. La independencia formal fue reconocida internacionalmente en el Congreso de Berlín de 1878, que formalmente puso fin a la Guerra Ruso-Turca. Este tratado, sin embargo, prohibía la unión de Serbia con el Principado de Montenegro, y situaba la provincia otomana de Bosnia y Herzegovina bajo la administración del Imperio austrohúngaro.[23]

Reino de Serbia

Expansión territorial del Reino de Serbia tras las Guerras de los Balcanes (1913).

Los serbios de Voivodina, bajo jurisdicción del Imperio austríaco, participaron en las revueltas de 1848 contra los Habsburgo, estableciéndose la región autónoma del Voivodato de Serbia y Banato de Timişoara. Su autonomía fue abolida en 1860, en que pasó a formar parte del Reino de Hungría.

El 23 de marzo de 1882, el príncipe serbio, Milan IV Obrenović, proclamó el Reino de Serbia, siendo él su primer monarca bajo el nombre de Milan I. En 1903, la Casa Real de Karađorđević (descendientes del líder revolucionario Karađorđe) asumió el poder, tras el asesinato del rey Alejandro I en Belgrado por un grupo de conspiradores que asaltó el palacio. Su sucesor, Pedro I, se alió con Bulgaria, Montenegro y Grecia (formando la Liga de los Balcanes) para enfrentarse al Imperio otomano en la Primera Guerra de los Balcanes (1912-1913), y luego (aliado con turcos, montenegrinos, rumanos y griegos) contra Bulgaria en la Segunda Guerra de los Balcanes. Estas culminaron con los tratados de Londres y Bucarest en 1913, por los que el Reino de Serbia triplicó su territorio gracias a la adjudicación de parte de Macedonia,[25]

Primera Guerra Mundial

El 28 de junio de 1914, fueron asesinados el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa Sofía Chotek en Sarajevo, entonces perteneciente al land bosnio dentro del Imperio austrohúngaro. El autor del asesinato fue Gavrilo Princip, miembro del grupo revolucionario Joven Bosnia, una organización que habitualmente ha sido vinculada al nacionalismo serbio y a la organización Unificación o Muerte.[28]​ El Imperio otomano y más tarde el Reino de Bulgaria se aliaron del lado austrohúngaro, mientras que Rusia y Serbia recibieron el apoyo de Francia y el Reino Unido.

Piezas de artillería del ejército serbio se retiran hacia Albania durante la invasión de Serbia (1915).

El 12 de agosto las tropas austríacas cruzaron el Drina y comenzaron la invasión de Serbia.[33]

Período de entreguerras

Tras la guerra las exprovincias austrohúngaras de Croacia-Eslavonia, Carniola y Bosnia y Herzegovina, se unieron en el efímero Estado de los Eslovenos, Croatas y Serbios. A pesar del recelo de algunas potencias europeas, este Estado se unió a Serbia y Montenegro en la Declaración de Corfú para proclamar, el 1 de diciembre de 1918, una monarquía parlamentaria, el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos.[35]

Pronto esta expansión geográfica chocó con los intereses de Italia, que reclamaba más áreas de la costa dálmata, mientras el nuevo reino exigía la península de Istria.[38]​ El 3 de octubre de 1929, el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos pasó a llamarse Reino de Yugoslavia.

El período de entreguerras no trajo la tranquilidad al nuevo Estado. Las tensiones étnicas entre serbios y croatas fueron en aumento,[39]

Segunda Guerra Mundial

Guardias de la Ustasha desvalijando a un grupo de prisioneros a su llegada al campo de concentración de Jasenovac.

La invasión de Polonia por parte del ejército alemán, en septiembre de 1939, fue el detonante del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ante el temor de una invasión por parte de Alemania, el príncipe Pablo firmó el Pacto Tripartito con las potencias del Eje el 25 de marzo de 1941, lo que provocó disturbios en Serbia. El 27 de marzo, Pablo fue derrocado por un golpe de Estado apoyado por las potencias aliadas, y sustituido por el rey Pedro II Karađorđević, sucesor legítimo del trono.[41]

A pesar de que el nuevo gobierno no declaró formalmente su enemistad con el Eje,[43]

La resistencia a la ocupación se organizó en dos frentes: por un lado el movimiento partisano, de inspiración comunista y liderado por Josip Broz Tito, y por otro los Chetniks, de orientación monárquica y proserbia, cuyo comandante fue Draža Mihajlović.[49]

A principios de 1944, los partisanos se convirtieron en la fuerza principal de resistencia en Bosnia, Montenegro, Eslovenia y Herzegovina. En Serbia, sin embargo, especialmente en las zonas rurales, la población simpatizó más con los chetniks.[52]

Serbia en la Yugoslavia socialista

Serbia (en verde oliva) y las distintas repúblicas socialistas que formaban la República Federal Socialista de Yugoslavia.

Después de la guerra, Tito y el Partido Comunista de Yugoslavia iniciaron el proceso de gobierno de la República Democrática Federal de Yugoslavia; se aprobó una nueva ley electoral y se convocaron elecciones. Estas se celebraron en noviembre de 1945, con una lista única, denominada Frente Popular y dominada por los comunistas, que obtuvo más del 90 % de los votos.[53]​ El 31 de enero de 1946 fue establecida la República Federal Socialista de Yugoslavia, compuesta por seis repúblicas socialistas: Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia.

El Estado comenzó con un notable predominio de la República Socialista de Serbia sobre la política federal, centralizado al principio en su capital, Belgrado. La rápida socialización económica y los Planes Quinquenales trajeron consigo un importante desarrollo industrial.[nota 3]

La proliferación en las distintas repúblicas de grupos nacionalistas que cobraron fuerza y amenazaban la estabilidad política de la federación, forzó una descentralización del poder. Así, en 1974, se acordó la creación de las provincias autónomas de Kosovo y Metohija y Vojvodina dentro de Serbia, para satisfacer las reclamaciones de los distintos grupos étnicos que las componían.

Tito, que había mantenido Yugoslavia bajo una férrea política multiétnica desde 1945, murió en 1980, lo que trajo consigo un auge de los movimientos nacionalistas, agravado por la acuciante crisis económica yugoslava.[57]​ En la década de 1980 los albaneses de Kosovo intensificaron sus exigencias de que la provincia obtuviera el estatus de república, como primer paso hacia una posible autodeterminación. Las tensiones étnicas entre serbios y albaneses en Kosovo degeneraron en violencia y tendrían una gran influencia en el colapso de la antigua Yugoslavia.

Disolución de Yugoslavia. Guerras Yugoslavas

Slobodan Milošević, en 1996 durante una reunión con el Almirante Joseph López, comandante de las fuerzas de IFOR.

En 1989 llegó al poder en Serbia Slobodan Milošević, de la Liga de los Comunistas de Serbia, que había desbancado a todos sus opositores a través de una política de intrigas e intimidación.[60]

Las guerras que provocaron la disolución de Yugoslavia tuvieron su origen el 27 de junio de 1991, en que comenzó la Guerra de Independencia de Eslovenia, en la que se vio sorprendido el Ejército Popular Yugoslavo. La independencia eslovena no afectó a otras nacionalidades, pues era étnicamente homogénea, pero encendió la mecha secesionista en las demás repúblicas.[58]

En 1992, los Gobiernos de Serbia y Montenegro acordaron la creación de una nueva federación con el nombre de República Federal de Yugoslavia, que abandonó su antigua denominación oficial y el sistema comunista, adoptando la democracia representativa y el sistema del libre mercado. No obstante, algunas de las otras exrepúblicas yugoslavas acusaron a Serbia de su participación en las guerras yugoslavas (en 2007 Serbia fue absuelta de una acusación de Bosnia, al interpretar el Tribunal Internacional de Justicia que "no se podía considerar responsable ni cómplice al Estado serbio").[62]

La escalada de violencia étnica en la provincia de Kosovo se hizo incontenible, y alcanzó sus máximos en 1998, cuando los enfrentamientos entre el ejército federal y la guerrilla albanesa Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) alcanzaron tintes de guerra abierta. Los asesinatos y deportaciones masivas de civiles en ambos bandos pusieron a Kosovo en el punto de mira de la opinión pública occidental. Entonces, la OTAN intervino para detener la Guerra de Kosovo y llevó a cabo un bloqueo comercial contra la República Federal Yugoslava, forzando las conversaciones de paz de Rambouillet (enero de 1999), que fracasaron ante la negativa de Serbia a aceptar las condiciones propuestas.[66]

Transición política

El presidente serbio Boris Tadić y su homólogo croata Stjepan Mesić en Zagreb durante una visita oficial del primero a Croacia.

Desde septiembre de 2000, tras las elecciones federales y con el país en bancarrota, los partidos de oposición comenzaron a acusar de fraude a Milošević. Las protestas callejeras y manifestaciones en toda Serbia le forzaron a entregar el poder a la Oposición Democrática de Serbia, una amplia coalición de partidos reformistas, lo que sacó a Serbia de su aislamiento internacional. El 28 de junio de 2001, Milošević fue entregado por las autoridades serbias al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, que le acusaba de patrocinar crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad durante las guerras en Croacia, Bosnia y Kosovo.[67]​ Su juicio se prolongó hasta su muerte en La Haya en 2006.

El 4 de febrero de 2003, entró en vigor una nueva Constitución, y se eliminó el nombre de Yugoslavia, pasando el país a denominarse Serbia y Montenegro (oficialmente Unión Estatal de Serbia y Montenegro). El primer ministro serbio Zoran Đinđić, responsable de la entrega de Slobodan Milošević, y que había iniciado una política aperturista y de acercamiento a Occidente, fue asesinado en Belgrado el 12 de marzo de 2003, en un atentado instigado por la mafia serbia, que tenía importantes vínculos con Milošević.[69]

El 21 de mayo de 2006, se realizó en Montenegro un referéndum para determinar si se procedía a finalizar su unión con Serbia. Los resultados mostraron a un 55,4 % de los votantes en favor de la independencia, por lo que el Parlamento de Montenegro proclamó la independencia del Estado, el 3 de junio de 2006.[71]

La situación de Kosovo se complicó cuando, el 17 de febrero de 2008, sus dirigentes proclamaron unilateralmente su independencia. El gobierno serbio en pleno, con su presidente Boris Tadić y su primer ministro Vojislav Kostunica a la cabeza, anunció que se trataba de una violación del derecho internacional y que nunca reconocería su independencia. Un grupo de países reconocieron al nuevo Estado, pero otros no lo hicieron, por lo que su estatus quedó en el aire hasta nueva resolución.[72]

La normalización de las relaciones internacionales del país y sus aspiraciones de acceso a la Unión Europea se vieron fortalecidas por la captura y entrega a la justicia internacional, por parte del gobierno de Tadić, de los dos hombres más buscados por su papel en las guerras yugoslavas: Radovan Karadžić y Ratko Mladić, entregados en 2008 y 2011 respectivamente, y que se ocultaban en territorio serbio.[73]