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Cultura

El ángel blanco, en el monasterio de Mileševa (c. 1230), período latino del Arte bizantino.

Su situación geográfica, a caballo entre las fronteras entre Oriente y Occidente, y sus sucesivas invasiones por parte de diversos imperios, han originado fuertes contrastes entre las distintas regiones de Serbia: el norte está más ligado a Europa Occidental, y el sur inclinándose hacia los Balcanes y el Mar Mediterráneo.

A pesar de estas influencias, la identidad serbia se considera bastante sólida, habiendo sido descrita como "el más occidentalizado de los pueblos ortodoxos orientales, tanto social como culturalmente" por la Enciclopedia de Historia Universal (2001).[199]

La influencia del Imperio bizantino en la cultura Serbia fue muy profunda, debido a la introducción de la Iglesia ortodoxa de Grecia desde el siglo VII (después Iglesia Ortodoxa Serbia). También existen notables influencias de la época otomana y austrohúngara.[200]

Arte

Arquitectura

Los monasterios de Serbia, construidos en gran parte durante la Edad Media, son una de las más valiosas y visibles huellas de la asociación medieval de Serbia con Bizancio y el mundo ortodoxo, pero también con el románico de Europa Occidental, con la que Serbia estrechó vínculos en la época medieval, a través de matrimonios entre monarcas. Serbia tiene cuatro lugares designados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. (Véase sección Turismo-Patrimonio de la Humanidad)

Pintura

La pintura serbia vivió su máxima expresión entre 1850 y 1950 con Đura Jakšić (1832-1878), Petar Dobrović (1890-1942) o Nadežda Petrović (1873-1915).[202]

El museo más importante del país es el Museo Nacional, fundado en 1844, que alberga una colección de más de cuatrocientos mil objetos, (incluyendo más de cinco mil seiscientas pinturas y ocho mil cuatrocientos dibujos y grabados) de los cuales muchos son considerados obras maestras.[204]

Literatura

La literatura de Serbia suele datarse desde el Evangelio de Miroslav, un manuscrito de 1180 incluido por la UNESCO en la lista de la Memoria del Mundo.[205]

La poesía épica serbia tuvo un destacado papel en la transmisión a diferentes generaciones de hechos bélicos históricos, como la Batalla de Kosovo (1389), que se convirtió en todo un símbolo para los ideales serbios.[206]

Vuk Stefanović Karadžić y Đuro Daničić desempeñaron un papel fundamental en la reforma del idioma serbio moderno. Ya en el siglo XX floreció la literatura en serbio con escritores como Ivo Andrić (aunque él mismo siempre se consideró yugoslavo), Premio Nobel de Literatura en 1961, Danilo Kiš, Meša Selimović, Borislav Pekić, Milorad Pavić y Dobrica Ćosić.[207]

Kornelije Stanković, considerado uno de los mejores compositores serbios de la historia.
Música

Los compositores Kornelije Stanković (1831-1865) y Stevan Mokranjac (1856-1914) son considerados habitualmente los precursores de la música sinfónica serbia.[207]

La figura más destacada de la música serbia contemporánea es Goran Bregović, con una singular fusión de ritmos modernos con estilos populares de los Balcanes.[210]

Teatro y cine serbios

Teatro

La tradición teatral serbia se materializa con el establecimiento, en 1861, del Teatro Nacional de Serbia, el más antiguo del país, en Novi Sad. A finales del siglo XIX comenzaron allí las representaciones de ópera, que se convirtieron en permanentes desde 1947. En 1868 se inauguró el Teatro Nacional de Belgrado.[211]

El BITEF, Festival Internacional de Teatro de Belgrado, es uno de los festivales de teatro más antiguos del mundo. Fundado en 1967, se ha distinguido por mostrar siempre las últimas tendencias, por lo que se ha convertido en uno de los cinco festivales europeos más importantes.[212]​ Es también una de las instituciones culturales más importantes de Serbia.

Cine

Tras la época yugoslava, el cine serbio resurgió motivado por los conflictos nacionales que desmembraron el país. En este contexto, Emir Kusturica consiguió la Palma de Oro del Festival de cine de Cannes en 1995 con Underground, una película con la que repasaba los últimos 50 años de historia de Yugoslavia.[213]​ En 1998, Kusturica ganó el León de Plata por la dirección de Gato negro, gato blanco.

El otro gran director serbio contemporáneo es Goran Paskaljević, que ha conseguido 3 veces la Espiga de Oro de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, con las películas La otra América, Optimisti y Honeymoons.[214]

Ciencia y tecnología

La gran aportación serbia al mundo de la ciencia fue el físico, matemático, ingeniero eléctrico y célebre inventor Nikola Tesla (1856-1943). Aunque nació en Smiljan (entonces Imperio austríaco y actualmente Croacia), Tesla era hijo y nieto de sacerdotes de la Iglesia ortodoxa serbia, y siempre evitó la elección entre serbio y croata, llegando a manifestar "me siento tan orgulloso de mis raíces serbias como de mi patria croata".[216]

Considerado el descubridor de la corriente alterna,[217]

En Serbia, Tesla es considerado un héroe nacional, y en 1952 se creó el Museo Nikola Tesla en Belgrado, donde se encuentra la urna con sus cenizas,[220]

También cabe destacar a Mihajlo Pupin, un físico serbio conocido por sus numerosas patentes, desarrolló un sistema para aumentar en gran medida el alcance de las comunicaciones telefónicas.[221]

Educación

La educación en Serbia está regulada por el Ministerio de Educación. Ésta comienza en los centros preescolares, y continúa con la educación primaria. Los niños ingresan en las escuelas primarias (en serbio: Osnovna škola) a la edad de 7 años, y permanecen allí durante 8 años (período obligatorio).[222]

La Universidad de Belgrado es la más antigua e importante de Serbia. Establecida en 1808, tiene treinta y una facultades, y desde su fundación, se calcula que ha formado a trescientos treinta mil licenciados.[226]

Gastronomía

El sarma, especialidad nacional a base de carne picada envuelta en hojas de repollo y cocinada en cerámica tradicional.

La gastronomía de Serbia, enmarcada en la llamada cocina balcánica, posee la influencia directa de la cocina mediterránea, en especial la cocina griega, búlgara, turca y húngara, lo que le confiere un carácter heterogéneo, constituido por una mezcla de diversas tradiciones. Destaca por la variedad de sus salsas y aromas, así como la diversidad de sus postres.[227]

La base de la oferta gastronómica turística la constituye la carne a la parrilla, además de diversos platos de verduras. Los platos más tradicionales del país son:[228]

El postre más popular es el gibanica, una pasta elaborada con queso y huevo, y la bebida nacional el slivovitz (sljivovica), de fuerte contenido alcohólico, resultante de la destilación y fermentación del zumo de ciruela, muy similar al brandy.