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Arquitectura

Arquitectura colonial en Salta

A principios de 1580, existían tres ciudades de españoles en el actual noroeste argentino: Santiago de Estero, Tucumán y Nuestra señora de Talavera. Estas se encontraban ubicadas en las llanuras, lejos de los habitantes hostiles de esas tierras. En 1582 se funda la Ciudad de Lerma en el Valle de Salta, cuyo objetivo era la conquista de los habitantes que se rebelaban contra la corona. Más adelante en el 1770, el objetivo de la ciudad de Salta pasaría a ser más importante, actuando como pasaje obligado al Alto Perú durante el Virreinato.

La traza de la ciudad fue un damero de nueve por cuatro manzanas, con la plaza ubicada al norte del centro geométrico. Este trazado urbano se fijó para proteger la ciudad al norte con el pantano o del Tineo, actual Avenida Belgrano, y al sur con el río Sauce, actual Avenida San Martín.

Para referirnos a la arquitectura de este periodo, que va desde los primeros años de la ciudad hasta el 1700, nos concentraremos en los edificios icónicos de ese momento, como ser el edificio del Cabildo, a partir del cual se toman ciertos elementos estilísticos que dan a la unidad de conjunto de la arquitectura colonial en Salta.

El principal edificio civil en la ciudad de Salta es, sin dudas, el Cabildo. Tiene la importancia especial de ser el cabildo virreinal argentino que se ha mantenido y conservado en el mejor estado.

La estructura general del edificio es la típica dos pisos de arquería con torre al centro. Detrás del volumen delantero de dos pisos de arcos se abren dos patios rodeados por galerías de arcos. Su expresión arquitectónica se caracteriza por la teja la baldosa cerámica, la madera de algarrobo en ménsulas y vigas.

El estilo, los detalles y los materiales utilizados en el Cabildo, fueron modelo para las construcciones siguientes, como lo fueron la aparición temprana, siglo XVII, de muchas viviendas de calidad, rasgo particular de la Salta virreinal.

Salta La Linda: el Virreinato

Durante el periodo del Virreinato, comprendido entre 1778 y 1810, la capital de Salta fue un actor primordial como paso obligado entre el puerto de Buenos Aires y el Alto Perú. Era sede militar y centro de provisiones para las campañas.

Al ser un centro de paso, el caudal de gente que por allí pasaba era grandísimo. Así fue como la ciudad comenzó a conocerse por el resto de las provincias argentinas y por los países limítrofes que comerciaban entre sí.

En estos tiempos, la arquitectura de la ciudad se mantuvo intacta, con su coherencia estilística y unidad de conjunto, con la repetición de volúmenes, proporciones, el uso de materiales como la teja, la madera y el ladrillo.

Sucedió así por una regulación del gobernador en ese momento que pautaba la preservación de las edificaciones tal y como estaban desde sus primeros años, manteniendo las fachadas y la estampa colonial de la ciudad. Esa regulación, años más tarde, seria llevada al Reglamento Municipal de Construcciones, premiando a quienes cumplían y sancionando a quienes decidían cambiar el aspecto de sus casas.

De este decreto surge el apodo de la ciudad como «La Linda», ya que el haber preservado su aspecto como ciudad unificada bajo un estilo arquitectónico, la volvía distinta, más bella, que las demás provincias de Argentina.

La idea de lo neo-colonial

Hasta el momento se analizó la evolución arquitectónica, hasta el 1800, de esta ciudad, cuyos rasgos fueron preservados casi en su totalidad hasta el día de hoy. Ya hemos hablado de que su estilo primordial es el colonial, pero a partir de mediados siglos XIX y principios del XX, surge un movimiento o nuevo estilo, el neo-colonial.

Como lo indica su nombre, sus rasgos característicos tenían mucho que ver con la arquitectura colonial, por lo que fue confundido y se le adjudicó ese nombre. Pero cabe aclarar, que luego de estudios y de observaciones a obras que correspondían a este periodo, se llegó a la conclusión de que no hubo tal estilo, sino que fue la apropiación de estilos europeos que se tomaron como colonial por la semejanza del uso de elementos y materiales. Dice el Presidente de la Comisión de Preservación de Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico, Guillermo Matach:" Salta tiene muchos rasgos de la arquitectura de la colonia, pero no es puramente colonial, como mucha gente cree".

Ahora bien, podemos definir a lo que llaman arquitectura neo-colonial. El arquitecto Roque Gómez la define como el conjunto de teorías, proyectos y realizaciones que se concretaron en las primeras décadas del siglo XX, tomando como modelos, en principio, las obras producidas durante la dominación española en América y en la propia España.

En función de esto, indica que más que como un estilo es necesario definirlo como un movimiento historicista, con un sustento ideológico, producto de la visión de un determinado momento y también de elementos dictados por la moda. Frente a ello, se afirma el carácter necesariamente ecléctico de este movimiento que parte del intento de recuperación del hispanismo. Así se puede considerar a esta arquitectura como una mera copia del pasado.

En la ciudad de Salta fue eso exactamente lo que sucedió, y así se construyeron edificios de gran porte y valor como La Basílica de San Francisco en 1880, ya perteneciente también al movimiento neo renacentista.  

Racionalismo

A partir del siglo XX, se introduce un nuevo movimiento arquitectónico en gran parte de América, denominado racionalismo, cuyos principios básicos fueron: la predilección por las formas geométricas simples, con criterios ortogonales, empleo del color y del detalle constructivo en lugar de la decoración sobrepuesta, concepción dinámica del espacio arquitectónico, uso de materiales como el acero, el hormigón o el vidrio. Un gran maestro de esta arquitectura fue Le Corbusier, y de allí es donde surge el primer ejemplo de la introducción de este estilo arquitectónico en Salta, generando un cambio, un choque, o tal vez insertando una nueva perspectiva sobre la convivencia de estilos de ayer y hoy.