Robert Owen | ideas
English: Robert Owen

Ideas

Hombre y sociedad

Desde el punto de vista de Owen, y en oposición a los filósofos del individualismo, el hombre es un producto social, manufacturado. El hombre sería un libro en blanco que la sociedad, mediante sus agentes socializadores, procede a escribir. El carácter del individuo pasa a ser creación del medio social y el azar de las circunstancias, y no consecuencia de una naturaleza metafísica predestinada. Cree en la omnipotencia de la razón, por lo que su ideología asienta sus bases en la educación. Se puede considerar a Owen a uno de los padres del pensamiento pedagógico.

Parte de la idea de que las condiciones de vida determinan la suerte del individuo y, para mejorarla, se debe reconstruir el ambiente en que vive el ser humano. Para Owen, el hombre depende de su entorno natural y social. El hombre es bueno por naturaleza pero las circunstancias no lo dejan serlo (idea original de Rousseau, y que quizá él adapte). Quiere mejorar el entorno del hombre para que éste sea bueno, para que emerja su bondad. El hombre bueno trabajará mejor voluntariamente.

Owen siempre se mostró optimista sobre la posibilidad de regenerar a la humanidad:[10]

Sé que la sociedad podría existir sin delitos, sin pobreza, con una condición sanitaria mejor, sin ser infeliz o estar afligida por penas, y con una felicidad centuplicada; y que ningún obstáculo, aparte de la ignorancia, se opone a ello en la actualidad, ni impide que tal estado social se convierta en universal.

Reforma de la sociedad

La ciudad nueva New Harmony (Indiana), Estados Unidos, según un diseño de F. Bate (View of a Community) tal como propuso Robert Owen en 1838.
Tumba de Robert Owen en Newtown.

El propósito de Robert Owen era reformar la sociedad capitalista no sólo para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores sino sobre todo para crear un «nuevo mundo moral» que regenerara a la sociedad y transformara la «naturaleza» del hombre —propuesta que formuló por primera vez en A New View of Society: or Essays on the Principle of the Formation of Human Character (1813) y sistematizó en su obra teórica más importante: Book of the New Moral World (1836-1844)—. De ahí la importancia que siempre concedió a la educación que debía empezar desde la infancia —Owen se opuso radicalmente al trabajo infantil y denunció la explotación de los niños— y proseguir con la formación intelectual de las clases trabajadoras.[11]

Para alcanzar el «nuevo mundo moral» Owen rechazaba la revolución y la lucha de clases y propugnaba la vía reformista e interclasista, porque confiaba en que los datos «científicos» de la razón serían suficientes para convencer a las clases altas para que hicieran concesiones a los trabajadores y alumbrar así la «nueva sociedad». Siguiendo a los ilustrados, estaba persuadido de que el carácter del hombre lo modelaban las «circunstancias» por lo que si se modificaba el medio social sería posible su regeneración.[13]

La prosperidad real de la población puede medirse con exactitud en cada momento por el nivel de los salarios y la extensión del bienestar que la clase productora puede obtener a cambio de su trabajo. […] Pero cuando la ignorancia, el exceso de trabajo y los bajos salarios se combinan, no sólo el trabajador se encuentra en una condición miserable sino que las mismas clases superiores son ofendidas.

Siguiendo los postulados de la teoría del valor-trabajo, consideraba al trabajo como la fuente «de toda la riqueza nacional», que si estaba «bien dirigido» podía «producir una cantidad superior a las necesidades esenciales de la humanidad», y también como «la medida natural del valor», principio que debía ponerse en práctica inmediatamente, pues «hasta que las ventajas materiales no se distribuyan equitativamente, no puede existir igualdad en la práctica». Así se debían limitar los beneficios y los intereses de los capitales, sustituir la competencia por un intercambio equitativo de los productos en los «almacenes de trabajo», y unir la producción agrícola y manufacturera en aldeas comunitarias de unas 1.200 personas —como en las «colonias» owenianas de New Harmony (Estados Unidos, 1825) o de Harmony Hall (Gran Bretaña, 1840)—. Asimismo debían potenciarse los sindicatos obreros, cuya función no se limitaría a la lucha por la mejora de las condiciones laborales, sino que constituirían el fundamento de la «nueva sociedad» mediante la formación de cooperativas. Así lo expuso en el «llamamiento a la población del mundo» de 1836:[14]

Hombres laboriosos, productores de la riqueza, del saber y de todo lo que realmente es valioso en la sociedad, unid hoy vuestras fuerzas para crear una forma nueva y justa de existencia humana, una situación en la que no habrá más rivalidad que la de producir la mayor felicidad duradera para la raza humana; tenéis en vuestras manos todos los elementos necesarios para realizar tal cambio…