Provincia de Santander (España) | identidad colectiva de sus habitantes

Identidad colectiva de sus habitantes

Respecto a la identidad colectiva de los habitantes de esta provincia, los naturales se consideraban montañeses y/o cántabros. Sirvan de ejemplo las siguientes frases:

Mudarse por mejorarse, decían nuestros padres -por mejorar muda el mísero emigrado, aún a trueco de exponerse a la muerte. Grande debe ser su desventura, cuando así abandona tierra, familia y hogar, y quién tal hace, se llama escalduna, cántabro, asturiano o gallego; esto es, hijo de los pueblos más amantes de su adorada tierra que Europa alienta el seno.[7]

Fernando Fulgosio. Crónica de la provincia de Guipúzcoa. 1868.

Hoy, nosotros, los hijos de estas costas y montañas, nos sentimos, somos y no queremos dejar de ser cántabros, teniéndolo que reconocer todas cuantas espontáneas organizaciones han surgido o se nos ha suscitado desde fuera, desde la manifestaciones deportivas hasta las esferas del seguro social, dentro del Instituto Nacional de Previsión.

Santiago Fuentes Pila. En el periódico "El Pueblo Cántabro". 27 de octubre de 1923.

Dijo que una cosa era la región socialmente entendida y otra el estado político regional. Afirmó que en Cantabria existe una conciencia de personalidad colectiva, por lo que todos nos proclamamos cántabros, y sólo cántabros, nunca castellanos.

Impresiones recogidas en El Diario Montañés del 11 de noviembre de 1923 relativas a la intervención de Santiago Fuentes Pila el día anterior en el Ateneo de Santander.

Cantabria es una real y actual región. Definida por su alma colectiva que trasciende a la actividad de régimen social, a sus costumbres y a su arte, engendrando en sus hijos la conciencia de su propia y distinta personalidad. (...)Esta región debe comprender, bien sólo a nuestra actual provincia o, a lo sumo, algún agregado de tierra de índole semejante, y que esta región debe denominarse no de Santander, por arbitraria, no de la Montaña, que es su denominación antonomástica, sino de Cantabria, que es su título de tradicional abolengo.

Santiago Fuentes Pila. Palabras pronunciadas en el Ateneo de Santander el 10 de noviembre de 1923.

Los nacidos en nuestra provincia nos sentimos montañeses o cántabros.

Adriano García Lomas y Jesús Cancio. Del Solar y de la Raza. Tomo II. 1931

La realidad es que los habitantes de la provincia suelen llamarse o decirse montañeses, singularmente si son de la capital o de los partidos judiciales próximos a ella, por ejemplo Torrelavega y algunos más. (...)Nos solemos dar los de esta provincia el nombre de cántabros cuando queremos ensalzar nuestra fortaleza, reciedumbre y valor, y ciertamente el nombre de Cantabria no ha desaparecido nunca para nuestra provincia, conocida generalmente por Cantabria o por la Montaña.(...)Pero, aunque acendradamente el apelativo de montañeses y el nombre de la Montaña están generalizados, ambos tienen el inconveniente de ser genéricos y, además, de no ser admitidos por toda la provincia. Esto es curioso. Los habitantes de las partes altas de la provincia llaman montañeses a los de la partes bajas, cuando montañeses por vivir en lo alto son ellos. Al llegar a los valles de Saja, de Liébana o de Campoo, yendo de Santander, se le recibe a uno con la pregunta: "¿Qué tal por la Montaña?".(...)

Pedro Escalante Huidobro. Presidente de la Diputación Provincial de Santander. De un discurso pronunciado en el Palacio de la Diputación Provincial el día 23 de marzo de 1964.

Resulta muy raro que nos llamen santanderinos y casi siempre nos denominemos montañeses, por no decirnos cántabros.

Revista CANTABRIA. Publicación del Hogar Montañés de Madrid. Enero de 1964. Del artículo "¿Cantabria?.¡Sí!" escrito por Bernardino Juárez Toyos relativo a la cuestión del cambio de nombre de Provincia de Santander por el de Provincia de Cantabria.

Si bien no comprende toda la provincia, la tierra de la «Montaña», en el uso peculiar de tal palabra en Castilla La Vieja, es uno de los marcos provinciales mejor determinados. «Montaña de Burgos» y «Asturias de Santillana» son expresiones históricas y geográficas de noble sonoridad y de viejo arraigo. Pero bajo él pervive una más antigua y expresiva denominación: Cantabria.

Ramón Otero Pedrayo. Geografía de España. Tomo I. Barcelona. Instituto Gallarch. 1955. páginas 241-242.

El nombre con el que se conoce a Cantabria fuera de la región, La Montaña, es utilizado por los habitantes de los valles del interior para referirse a la parte más baja de la región, la más cercana al mar, también conocida como la marina o la marisma.[8]

Ana María Rivas Rivas. Antropología social de Cantabria. 1991.