Primavera de Praga | repercusiones
English: Prague Spring

Repercusiones

Gustáv Husák.

En abril de 1969, Dubček fue sustituido como Secretario General por Gustáv Husák, y comenzó un período de "normalización".[76]

Husák revirtió las reformas de Dubček, purgó a los miembros aperturistas del partido, y destituyó de su función pública a las élites profesionales e intelectuales que abiertamente expresaron su desacuerdo con la transformación política.[30]​ El único cambio significativo que sobrevivió fue la federalización del país, que creó la República Socialista Checa y la República Socialista Eslovaca en 1969.

En 1987, el líder soviético Mijaíl Gorbachov reconoció que sus políticas de liberalización, glásnost y perestroika, tenían una gran deuda con el "socialismo con rostro humano" de Dubček.[79]

Dubček prestó su apoyo a la Revolución de terciopelo de diciembre de 1989. Después del colapso del régimen comunista ese mes, Dubček se convirtió en presidente de la asamblea federal bajo la administración de Havel.[81]

Normalización y censura

La invasión del Pacto de Varsovia incluyó ataques contra establecimientos de medios, como Radio Praga y la Televisión Checoslovaca, casi inmediatamente después de que los tanques iniciales entraran en Praga el 21 de agosto de 1968.[85]

Si bien esto aún no era el fin de la libertad de los medios de comunicación después de la Primavera de Praga, fue el principio del fin. Durante noviembre, el Presidium, bajo Husak, declaró que la prensa checoslovaca no podía hacer comentarios negativos sobre los invasores soviéticos o se arriesgarían a violar el acuerdo al que habían llegado a finales de agosto. Cuando el semanario Reporter y Politika respondieron duramente a esta amenaza, incluso llegando a no criticar tan sutilmente al propio Presidium en Politika, el gobierno prohibió a Reporter por un mes, suspendió a Politika indefinidamente y prohibió que apareciera en la radio cualquier programa político o en televisión.[86]

Los intelectuales estaban atrapados en un impasse; reconocieron la creciente normalización del gobierno, pero no estaban seguros si confiar en que las medidas eran solo temporales o exigir más. Por ejemplo, todavía creyendo en las promesas de reforma de Dubček, Milan Kundera publicó el artículo "Cesky udel" («Nuestro destino checo») en Literarni listy el 19 de diciembre.[88]

Sin embargo, en marzo de 1969, el nuevo gobierno checoslovaco respaldado por los soviéticos instituyó una censura total, poniendo fin de manera efectiva a las esperanzas de que la normalización llevaría a las libertades de la primavera de Praga. Se presentó una declaración ante el Presidium condenando a los medios de comunicación como cómplices contra la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia por su apoyo a las medidas de liberalización de Dubček. Finalmente, el 2 de abril de 1969, el gobierno adoptó medidas "para asegurar la paz y el orden" a través de una censura aún más estricta, lo que obligó a la gente de Checoslovaquia a esperar hasta el deshielo de Europa del Este para el regreso de un medio de comunicación libre.[89]

Los antiguos estudiantes de Praga, incluidos Constantine Menges, y los refugiados checos de la crisis, que pudieron escapar o reasentarse en los países occidentales continuaron abogando por los derechos humanos, la libertad religiosa, la libertad de expresión y el asilo político para los presos políticos y los disidentes checos. Muchos expresaron su preocupación por la continuación de la ocupación militar de Checoslovaquia por parte de la Unión Soviética y el Ejército Rojo en los años 1970 y 80, antes de la caída del Muro de Berlín y el colapso del comunismo en Moscú y Europa del Este.

Impacto cultural

La placa conmemorativa en Košice, Eslovaquia.

Una década después, la Primavera de Praga "prestó" su nombre a un periodo de apertura política en China, conocido como la Primavera de Pekín. En el siglo siguiente, la opresión de La Primavera de Praga se discute en la conexión de los eventos modernos.

La Primavera de Praga profundizó la desilusión de muchos izquierdistas occidentales con visiones marxistas-leninistas. Contribuyó al crecimiento de las ideas eurocomunistas en Occidente, donde los partidos comunistas pretendían una mayor distancia con la Unión Soviética, y llevó finalmente a la disolución de muchos de estos grupos.[92]

El evento ha sido referenciado en la música popular, incluyendo la música de Karel Kryl, Requiem de Luboš Fišer[95]

La Primavera de Praga también ha aparecido en la literatura. La novela de Milan Kundera La insoportable levedad del ser se sitúa en la Primavera de Praga. En ella se muestran las repercusiones del aumento de la presencia soviética y el dictatorial control policial de la población.[99]

En 1971 se publicó en lengua catalana la novela Testament a Praga, escrita a cuatro manos por Tomàs Pàmies i Pla y Teresa Pàmies, padre e hija, exiliados de la Guerra Civil española que acabaron viviendo en Praga durante muchos años y en la cual, a modo de diario y de relación epistolar, narran el proceso de concienciación política con la clase obrera desde principios del siglo XX hasta el exilio y cómo la Primavera de Praga fue defendida o denostada según las visiones particulares de cada facción, pero siempre enmarcadas en el desencanto hacia la experiencia soviética.

Una adaptación cinematográfica distinta de La insoportable levedad del ser, es también la película Pelíšky del director Jan Hřebejk y el guionista Petr Jarchovský, que representa a los eventos de la Primavera de Praga, aunque es más sobre el período de normalización.[100]

El número 68 se convirtió en un icono en la antigua Checoslovaquia. El jugador de hockey Jaromír Jagr lleva el número debido a la importancia del año en la historia de Checoslovaquia.[102]​ Una antigua casa editorial con sede en Toronto, llamada 68 Publishers, publica libros de autores exiliados checos y eslovacos y tomó su nombre del evento.