Luiz Inácio Lula da Silva | presidencia de brasil (2003-2010)

Presidencia de Brasil (2003-2010)

El presidente Lula en una reunión con los ministros en el palacio presidencial de Brasilia.

El gobierno de Lula corresponde al período de la historia política brasileña que se inicia con su toma de posesión el 1 de enero de 2003.

Este gobierno, al momento de conformarse, fue considerado por la prensa internacional como un nuevo horizonte para una posible «nueva izquierda». Según el expresidente portugués Mário Soares, Lula representó el «fin del cinismo en la política».

El 24 de octubre de 2003 recibió en España el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

En su gabinete se destacaron Celso Amorim (Ministro de Relaciones Exteriores), Antonio Palocci (Ministro de Hacienda), Ciro Gomes (Ministro de Integración Nacional), Guido Mantega (Primero, Ministro de Planificación y después Ministro de Hacienda), Marta Suplicy (Ministra Turismo), Cristovam Buarque y Gilberto Gil (Ministros de Cultura) y Dilma Rousseff (Ministra de Minas y Energía, que en 2011 sería la sucesora de Lula en la presidencia).

Política económica

Lula inició en su gobierno el Programa de Aceleración del Crecimiento. En la foto, una de las obras del programa, la Central hidroeléctrica de Santo Antônio.

Lula sorprendió a propios y a extraños cuando, desde el inicio de su gestión, designó al presidente del BankBoston USA, Henrique Meirelles, para la dirección del Banco Central do Brasil. Meirelles, identificado con la política económica tradicional de la derecha y los grandes capitales, aparentemente no iba a encajar en el gobierno de izquierdas de Lula. Fue electo diputado federal en el Estado de Goiás en octubre de 2004. Lula también designó al médico sanitario y antiguo alcalde de Ribeirão Preto, Antonio Palocci, un antiguo militante trotskista de su confianza personal, como Ministro de Hacienda.

En su gestión Lula se opuso a mantener un modelo económico similar al de su predecesor Fernando Henrique Cardoso. Sin embargo, en la práctica el país ha continuado su camino sobre principios fundamentales muy similares. La política en tasas de interés, cargas tributarias, responsabilidad fiscal, relación de gobierno con el Banco Central y relación con el Fondo Monetario Internacional siguieron esencialmente el mismo rumbo.

El gobierno de Lula se caracterizó por resultados económicos positivos como la baja inflación, y alta tasa de crecimiento de PBI, así como por la reducción del desempleo, una mayor división de ingresos y aumentos de la balanza comercial. También destacó por el incentivo de las exportaciones y la creación de microcréditos, entre otros. Pero en su gestión su medida económica más notoria ha sido la de liquidar anticipadamente el pago de las deudas con el Fondo Monetario Internacional y el BIRF.

Cuando llegó el gobierno de Lula, las cuentas bancarias rondaban en los 70 000 000, para pasar ocho años después a 115 000 000, en donde se incluyeron a 26 000 000 de jubilados. Fortaleció el mercado interno por medio del aumento en los salarios, la diversificación de los créditos, y facilidades para que la clase media pudiera acceder a los mismos.[4]

Sobre la crisis de fines del año 2008, Lula expresó una abierta crítica al sistema financiero internacional y al Gobierno de los EEUU en particular:

«Nosotros limpiamos nuestra casa. Ellos no. Pasaron las tres últimas décadas diciéndonos que necesitábamos hacer nuestra tarea. Ellos no la hicieron. No quiero ser verdugo de Bush, pero necesito saber cómo debo programarme. (Los países ricos) necesitan asumir su responsabilidad (pues los países pobres) no pueden convertirse en las víctimas del casino instituido por la economía estadounidense.»[25]

En agosto de 2002, la devaluación se encontraba en un 30 %, desde el mes de enero, la inflación se acercaba al 2 % mensual, las calificaciones internacionales de la deuda pública y el riesgo inversor de Brasil eran negativas, Lula -que poco antes a esa fecha había calificado la asistencia del FMI como un " beso de la muerte"- concede a Cardoso la garantía en principio de respetar el reciente acuerdo suscrito por el Gobierno con el organismo internacional, para que Brasil accediera a una línea de crédito de 30.000 millones de dólares (de los que 26.000 están condicionados a la política económica del futuro ejecutivo), y podrá gastar 10.000 millones adicionales de sus reservas para defender el real de los ataques especulativos. A cambio, el Gobierno deberá perseguir un Superávit presupuestario primario para 2003 de al menos el 3,75 % del PBI.[23]

Expuso la necesidad de relanzar la producción industrial, en la cual se encontraba en declive desde comienzos de 2001, también manifestó que había que lograr obtener tasas de crecimiento anuales no inferiores al 4,5 % o el 5 % del PBI, de reducir el tipo básico de interés, que se encuentra entre los más elevados del mundo, del 18,5 % al 13 %. Con el abaratamiento de los créditos se pretende reactivar las inversiones productivas y el consumo, desanimar las inversiones financieras típicamente especulativas y aflojar el dogal de la deuda pública interna, que en mayo de 2002 se situaba en los 175 000 millones de dólares (259 000 000 en términos brutos), colosal cantidad que representa el 70 % de la deuda pública total y el 42 % del PBI.[23]

Política internacional

En el plano internacional el Gobierno de Lula intentó buscar el liderazgo entre los países en desarrollo más importantes y hacer frente a los más ricos. Lula se ha caracterizado por intentar derribar las barreras de precios que mantienen los países de Europa y América del Norte. Durante su gobierno viajó a más de ochenta países. Una de las metas era ganar un puesto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como miembro del Grupo de los cuatro, hecho que no se llegó a dar.[26]

En diciembre de 2002 Lula realizó una pequeña gira para encontrarse con mandatarios del continente americano, entre ellos el entonces presidente argentino Eduardo Duhalde, el chileno Ricardo Lagos, el mexicano Vicente Fox y el presidente estadounidense George W. Bush. Esta última reunión se concretó el 10 de diciembre en la Casa Blanca.[23]

Es necesario destacar la relevancia de la integración de América del Sur a través del Mercosur, siendo uno de los principales promotores de la inclusión de Venezuela en el esquema. En la cumbre de julio de 2006 y en ocasión de la inclusión venezolana se mostró partidario de una América Latina más independiente, marcando distancia de la expansión estadounidense, como lo hace al oponerse a la propuesta del ALCA según el modelo del norte.[27]

Lula propuso mediar junto con Turquía para llegar a un acuerdo con el programa nuclear de Irán, y además visitó Teherán para llegar a un acuerdo pacífico en medio de tensiones internacionales.[30]

Se ha dedicado también a buscar nuevas rutas comerciales con países con los cuales Brasil casi no se relacionaba en el pasado, como el mundo árabe y África. En su política exterior Lula fue promotor de la reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, buscando que Brasil fuese un miembro permanente del mismo.

Programas sociales

Un minucioso retrato de la realidad brasileña (divulgado a finales de noviembre por el IBGE), muestra que el gobierno del presidente Lula estaba haciendo de Brasil un país menos desigual; y de acuerdo con la encuesta PNAD, la FGV divulgó el estudio, demostrando que la tasa de pobreza del año 2007 bajó un 11 % comparada con la de 2006. Su principal programa social, Beca Familia, que tiene como objetivo atender, en 2007, a 13 200 000 familias, es considerado el mayor programa de transferencia de renta del mundo, contando con recursos de unos R$10,5 billones en 2007.

El ministro de Defensa, José Viegas, aplazó hasta el año 2004, la adquisición para la Fuerza Aérea de una docena de aviones de combate de un coste total de 760 000 000 de dólares, y también la implicación de efectivos de las Fuerzas Armadas en labores de construcción civil. Más destacable, fue que Lula le encargó al Ministerio de Justicia y a la Secretaría Nacional de Derechos Humanos la elaboración de varios proyectos para entregar títulos de propiedad, a aquellos millones de habitantes que sobreviven en las favelas, las cuales han sido levantadas ilegalmente en los cinturones de miseria urbanos, y también para brindar asistencia del Estado a los jóvenes de estas áreas marginales que desearan abandonar el submundo de las drogas.[23]

Lula da Silva, de religión católica, se pronunció a favor de legalizar el aborto, provocando la oposición del Vaticano. También apoya la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. [31]

Política educativa

En el campo de la educación podemos ver cómo Lula da Silva ha conseguido alcanzar fuertes niveles de escolarización en todos los ámbitos, tanto universitarios como primarios, y en muchas regiones del país. En solo treinta y seis meses la población no escolarizada ha sido reducida entre 18 % y 29 %, considerando el grupo de cuatro a diecisiete años de edad.

Con la creación del FUNDEB (Fondo de Manutención y Desenvolvimiento de Educación Básica), el gobierno Lula espera atender 47 000 000 de estudiantes brasileños, con inversiones anuales de hasta R$ 7,3 billones.

En el área de educación superior, el PROUNI (Programa Universidad Para Todos), se destaca como el mayor programa de becas de estudio de la historia de la educación brasileña y latinoamericana, posibilitando el acceso de millares de jóvenes a la educación y estimulando el proceso de incluirse en la sociedad. En el año 2007, el PROUNI ofreció 265 000 becas de estudio en 1985 instituciones en todo el país. El gobierno también invirtió en la creación de once nuevas Universidades públicas federales, interiorizando el acceso a educación de calidad, pública y gratuita. Actualmente, las universidades federales ofrecen 135 000 plazas gratuitas.

En relación a la mortalidad infantil, Brasil también ha avanzado bajo el gobierno de Lula. La tasa de mortalidad infantil bajó de 69/1000 en 1980 a 21,2/1000.[cita requerida]