Juan Álvarez | guerras contra francia y estados unidos
English: Juan Álvarez

Guerras contra Francia y Estados Unidos

Combatió la intervención francesa en la Guerra de los Pasteles y a los estadounidenses Estados Unidos en la guerra de 1847, en la que sus detractores, entre ellos Santa Anna, le atribuyen una dudosa actuación, concretamente en la Batalla del Molino del Rey. Sin embargo, la caballería de Álvarez defendió y recuperó los molinos de manos de las fuerzas norteamericanas, cesando solo su actuación debido a que Santa Anna, al mando de la defensa y con quien sostenía una rivalidad, le ordenó que no interviniera más en la batalla y que se retirase a Tacuba para organizar un ataque posterior, aún a sabiendas de que esto debilitaría fuertemente a los defensores.[1]​ Álvarez marchó hacia Tacuba, limpiando el camino de los contingentes estadounidenses con los que se encontraba. Antes de la invasión, Álvarez siempre señaló como un error que los legisladores permitiesen el libre asentamiento de los estadounidenses en Texas, apuntando que a la larga esto produciría grandes malestares a México:

“La poca previsión de los legisladores de 1824 nos trajo ese gran mal. Se propusieron éstos con la ley del 18 de agosto, abrir un gran canal de riqueza que viniera de Texas a México y fue en viceversa, se abrió de México a Texas. Por él se nos han ido 8,000 soldados más o menos; con cuatro mil al sepulcro por la diferencia de climas y otros cuatro mil que han desertado de las filas llevándose los más de ellos hasta los fusiles.”
Carta de Juan Álvarez a Riva Palacio, 1845, sobre la situación en Texas


Álvarez se caracterizaba por ser un cacique liberal con un poder regional tan importante que en 1849 impulsó la creación del Estado de Guerrero, del cual fue nombrado gobernador interino, y en 1850 triunfó en las primeras elecciones para convertirse en el primer gobernador constitucional de dicho estado.

A principios de 1854 en el territorio del actual Estado de Guerrero, Florencio Villarreal reunió a varios militares para realizar un análisis de la situación política del país, como resultado se proclamó el Plan de Ayutla, del cual fueron partícipes Juan Álvarez e Ignacio Comonfort. Se redactó un documento con diez puntos, cuyos objetivos principales eran:

  • Cesar la presidencia de Antonio López de Santa Anna.
  • Formar una junta con representantes de las legislaturas de los estados y elegir un presidente interino.
  • Otorgar amplias facultades al presidente interino para mantener la unidad nacional, el progreso del país y las garantías individuales.
  • Convocar a un Congreso para constituir una república representativa y popular.

El plan fue modificado el 1 de marzo en Acapulco, aceptado por Álvarez y Comonfort —quien consiguió armas y municiones en Estados Unidos— se determinó que todo aquel que se opusiera a la proclama sería considerado enemigo de la independencia de México.

Santa Anna había intentado impedir la sublevación enviando al comandante Tomás Moreno, pero éste se unió a las fuerzas de Álvarez. A mediados de marzo, con una fuerza de cinco mil hombres, Santa Anna se dirigió al puerto de Acapulco. Intentó asaltar la plaza el 19 de abril pero fue rechazado, en represalia incendió las haciendas y poblaciones aledañas y regresó a la Ciudad de México. Santa Anna convocó un plebiscito cuestionando a la población su opinión acerca de continuar en la presidencia y en caso contrario a quién se debía de entregar el puesto. El mayor parte del resultado del plebiscito favoreció a Juan Álvarez para tomar la presidencia, sin embargo, Santa Anna ordenó aprehender a quienes habían votado en su contra y declaró que era voluntad de la nación continuar al frente del gobierno.[2]

En los primeros meses de 1855, la Revolución de Ayutla se extendió a Nuevo León, Tamaulipas, y Michoacán. Santa Anna organizó diversas expediciones para sofocar las rebeliones, pero finalmente decidió abdicar. El 8 de agosto nombró un triunvirato formado por Ignacio Pavón, Mariano Salas y Martín Carrera, a mediados del mismo mes abandonó el país. La revolución continuó con los pronunciamientos de Rómulo Díaz de la Vega en la Ciudad de México, de Antonio de Haro y Tamariz en San Luis Potosí y de Manuel Doblado en Guanajuato; pero Comonfort logró pactar la paz en una convención celebrada durante septiembre en Lagos.

El 1 de octubre de 1855, Álvarez llegó a Cuernavaca, Morelos. Expidió un manifiesto dirigido a la nación explicando los motivos de la revolución, y nombró una junta de representantes para elegir al presidente interino. La mayoría de los votos fue a su favor. El 4 de octubre, como presidente de la república, nombró de inmediato a su gabinete.[3]