Jacques Lacan | ideas
English: Jacques Lacan

Ideas

Lacan retoma la teoría psicoanalítica de Freud para desarrollarla incorporando elementos del estructuralismo, la lingüística (Ferdinand de Saussure, Roman Jakobson), de la filosofía (Kojève, Sartre, Hegel), de la fenomenología (Husserl), de corrientes existencialistas diversas a las sartreanas (Martin Heidegger, Karl Jaspers, Maurice Merleau-Ponty), de la antropología (Lévi-Strauss) así como elementos de la matemática, por ejemplo la topología combinatoria (banda de Moebius y el toro), la teoría de los nudos, la geometría, la teoría de juegos y la teoría de números.También se basó en la cibernética al elaborar el llamado grafo del deseo.[12]

En su seminario Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis Lacan lleva a cabo un trabajo de ordenamiento donde se establece que los fundamentos del psicoanálisis están constituidos por los conceptos de Freud: inconsciente, repetición, transferencia y pulsión, los cuales son sometidos a una elaboración basada en la lectura de los textos freudianos y a la luz de los conceptos cuyo desarrollo puede seguirse en la lectura de sus seminarios.

Inconsciente estructurado

Una de las primeras hipótesis fuertes de Lacan es que el inconsciente está estructurado como un lenguaje y opera combinatoriamente por los mismos procesos que generan la metonimia y la metáfora. Entiéndase bien: no quiere decir que se reduzca a un lenguaje. Un ejemplo "simple" de lo antedicho son los ensueños (imágenes oníricas); estos son como metáforas de deseos reprimidos. Explica que la materialidad del pensar está dada por la materialidad de los significantes, y de la combinatoria de significantes que configuran el pensar. Además de metáforas (equivalentes a las condensaciones de Freud) el inconsciente estructurado como lenguaje se estructuraría en metonimias (equivalentes a los desplazamientos de Freud); según la teoría lacaniana una metáfora puede ser una condensación de metonimias, para entender esto se basa en los estudios que sobre las afasias hizo el célebre lingüista Roman Jakobson y en el funcionamiento de lo inconsciente y las teorías sobre la representación según Freud.

Lacan, con Freud, considera que el ser humano está regido por las pulsiones. A diferencia de los instintos, las pulsiones carecen de objetos predeterminados; esto hace que el ser humano no quede encerrado en esquemas o estereotipos simples de conducta; el ser humano, al ser pulsional, se distancia fuertemente del mero sistema de "estímulo-respuesta" que caracteriza a los otros animales (en los primates superiores –chimpancés, etc.–, ya se observan primordios de pulsiones).

Refuerza la idea freudiana de la existencia de lo inconsciente, una dimensión que no significa "subyacente" a la consciencia; y demuestra esta relación entre las dimensiones de lo consciente y lo inconsciente con la incorporación del objeto topológico denominado banda de Möbius.

Lo real, lo imaginario y lo simbólico

Nudo borromeo.

Explica la constitución subjetiva como una estructura dinámica organizada en tres registros. Lacan formuló los conceptos de lo real, lo imaginario y lo simbólico para describir estas tres dimensiones anudadas en la constitución del sujeto. Estos tres registros se hallan imbricados según la forma de un nudo borromeo, (o, nudo Borromi): El desanudamiento de cualquiera de los tres provoca el desanudamiento de los otros dos. Se trata de otra herramienta conceptual típica de la topología combinatoria, como lo es la ya referida Banda de Möbius.

Registro de lo real

Lo real es aquello que no se puede expresar por el lenguaje, lo que no se puede decir, no se puede representar. Avanzada su obra, Lacan lo asimilará a la categoría de lo "imposible", lo imposible de ser dicho, lo imposible de nombrar (lugar de Dios en la estructura). Lo Real está siempre presente pero continuamente mediado por lo imaginario y lo simbólico, que son las dimensiones a las que, en cambio, puede accederse. Desde la perspectiva lógica y en relación a la noción de escritura, Lacan lo referirá a "lo que no cesa de no escribirse".

Registro de lo imaginario

Lo imaginario está constituido en un proceso que requiere una cierta enajenación estructural. Es el reino de la identificación espacial que se realiza en el denominado estadio del espejo y es instrumental en el desarrollo de la agencia psíquica. Es en este proceso de formación que el sujeto puede identificar su imagen como un yo, diferenciado del otro y en relación con el objeto a. Lo que se designa como yo es formado a través de lo que es el otro —de la imagen en el espejo que le devuelve la dimensión del otro como semejante-. Es la forma primitiva de pensamiento o "matriz simbólica".

Registro de lo simbólico

Si Lo imaginario, o aspecto no-lingüístico de la psique, formula el conocimiento primitivo del yo, lo simbólico, término que Lacan utilizaba para la colaboración lingüística (significante), genera una reflexión a nivel comunitario del conocimiento primitivo del yo y crea el primer conjunto de reglas que gobiernan el comportamiento e integran a cada sujeto en la cultura. Constituye el registro más "evolucionado" y es el que caracteriza al ser humano. Lacan considera que por el lenguaje se construye un sujeto y el humano padece este lenguaje desde el nacimiento, aportándole a cada sujeto la calidad heurística (con el lenguaje se abre la dimensión del pensamiento). Conviene recordar que "el significante precede al sujeto".

El sujeto se desarrolla mediante su inserción en el orden simbólico, momento en el cual el infante adquiere la habilidad de utilizar el lenguaje –es decir, de materializar su deseo mediante el discurso.

Estadio del espejo

Lacan descubre (casi paralelamente a Wallon) que la percepción que cada ser humano tiene de sí, su sí-mismo, la imagen de sí, mediante la cual se registra como Uno, es congruente con la noción de su ego. Esta noción de su apariencia corporal completa y de su personalidad solo se logra a temprana edad viéndose reflejado en un semejante, a este momento se le llama estadio del espejo. El yo (o, ego) es (inicialmente) un otro. Con tal descubrimiento puede decir Lacan: el yo se constituye en y por un otro semejante. El estadio del espejo está predeterminado genéticamente en los humanos y es perfectamente corroborable en condiciones científicas de experimentación (semeja en muchos aspectos al imprinting (grabación, troquelado) que en etología ha descubierto Konrad Lorenz).

El estadio del espejo es descrito en el ensayo de Lacan «El estadio del espejo como formador de función del yo», el primero de sus Escritos, considerado uno de sus trabajos más importantes.

Algunos lo ponen crudamente como el momento en el que el niño se «reconoce» a sí mismo(a) en la imagen del espejo, pero esto no se apega a la idea de Lacan y hace confusa la terminología. El énfasis de Lacan se concentra en la «identificación espacial» del infans con una imagen, efecto de la «insuficiencia de anticipación –y que crea para el sujeto, atrapado en la atracción de la identificación espacial, la sucesión de fantasías que se extienden a partir de una imagen-cuerpo fragmentada a una forma en su totalidad que llamaré ortopédica– y, por último, a la suposición de la armadura en la entidad alienante, que marcará con su estructura rígida todo el desarrollo mental del sujeto».

Esta identificación es un primer paso para la constitución del sujeto. Todo lo que sigue está basado en este primer reconocimiento equivocado (méconnaissance), en cada identificación posterior, a lo largo de la vida del sujeto. La identificación de uno mismo en términos del otro. Más aún: para que el ego plasmado o constituido durante el estadio del espejo pueda devenir sujeto se hace necesario el clivaje impuesto desde la función paterna, desde una de las instancias del Otro. Es la Función Paterna o ley simbólica, lo que permite al infante ser sujeto y que pueda relacionarse mediante símbolos con el otro. La imposición de La Ley, que ha descubierto Freud y lo corrobora Lacan permite la cultura, la exogamia, y, así, la persistencia de la especie humana.

Los estudios de Wallon y los de Lacan en cuanto a la autopercepción humana a través de la imagen reflejada se anticiparon más de treinta años a los de la psicología evolutiva al respecto. Recién en 1964 el estadounidense Gordon Gallup efectuó la llamada prueba del espejo, aunque no hizo cita de los trabajos precedentes realizados por Wallon y Lacan.

Clivaje

Una de las interpretaciones de Lacan acentúa el concepto que en el psicoanálisis de Sigmund Freud se utiliza para describir la escisión yoica y en la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan se refiere más puntualmente al efecto de la Función Paterna que separa al individuo del Deseo de la Madre. Si no resulta eficaz la Función Paterna, todo infante es como un apéndice de su madre. Con el padre (o quien realmente cumpla su función) se obra una separación (tal como Freud lo describe al explicar el complejo de Edipo), es decir, se separa al infante de la madre, se le escinde de ella, tal escisión, muy precisa, muy determinante e integradora del sujeto en la sociedad, es precisamente el clivaje para Lacan.

Conviene destacar que la función paterna no es ejercida solo por un padre. Al ser una función, puede también ser ejercida por la madre o cualquier otra persona en posición paterna.

El Otro

En contraste con los ego-psicólogos angloamericanos de la época, Lacan considera al yo como algo constituido en el campo del "Otro", es decir, gracias al lazo social o vínculo. Lacan argumenta que pensar el yo como una fuerza coherente con control sobre la psique difiere de lo planteado por Freud. Para Lacan, el yo permanece en conflicto permanente, solo soportable mediante el autoengaño.

El Otro, a diferencia del otro (con minúsculas, que es lisa y llanamente, un semejante), es siempre un otro significativo. De él parten las demandas para el sujeto, que configuran tanto el ideal como el superyó. Decíamos que Lacan siempre se dijo freudiano. En este punto, el del otro/Otro, se registra de manera inconfundible, una redefinición de los conceptos sobre el narcisismo y sobre el llamado Complejo del prójimo, que vertió Freud.

El otro, decía Freud, es siempre, amigo, enemigo o modelo (identificatorio). Son las voces agenciadas por el superyó, y los ideales provenientes del otro. Las reflexividades de lo imaginario, de manera solidaria con las condiciones que impone el significante y las leyes de lo simbólico, operan tanto las diferencias entre sujeto escindido (je y moi, o sujeto del inconsciente/yo oficial) como los efectos de otro/Otro.

Pulsiones

Como Freud, Lacan considera que el comportamiento humano está regido por pulsiones, que se relacionan con el pensamiento heurístico y lo diferencian del resto de las especies. Es por esto que el humano no queda encerrado en el esquema de "estímulo respuesta" (E-R) que caracteriza a los otros animales. La articulación de la pulsión en el registro simbólico constituye el deseo. El sujeto, en la medida en que se adscribe a la interdicción de la ley paterna, entra a la mediatez de la cultura.

El sujeto deseante se adscribe a la cultura, en la medida en que exista un objeto "ideal" perdido, al que llama objeto a. Esta instancia mítica, es la que Lacan denomina como S1 (significante del deseo de la madre), la que se relaciona con los postulados psicoanalíticos de la lógica de la castración. El objeto a se pierde, cuando intenta dar cuenta de este, ya que al hacerlo sabe que esa instancia mítica de S1 está perdida. En ese proceso, el sujeto entra a la lógica de la castración, al dar cuenta que "existe alguien, o algo" que permite "volver" a la instancia mítica de inmediatez y de goce. Por ende, S2 sería lo que Lacan llama la Metáfora del nombre-del-padre. Un representante que permite al sujeto entrar a lo simbólico y a la cadena significante. Que intenta de por si dar sentido a ese S1 que no puede presentarse. Ese ideal perdido y causal de deseo llamado objeto a.

Goce vs. deseo-placer

Otro de los aportes de Lacan es la distinción que realiza entre los términos goce y deseo-placer. Aunque ambos parecen semejantes, son radicalmente distintos y tienen consecuencias muy diferentes: el término goce se refiere a las actitudes en las cuales el sujeto pierde su cuota de libertad; el término deseo asociado con el placer, en cambio, se refiere a las conductas que dejan de estar apegadas cerradamente a un objeto determinado, permitiendo al sujeto ejercer su libertad.

La topología en Lacan

Lacan intenta formalizar lo inconsciente y para ello se apoya, en parte, en una rama de la geometría no plana llamada topología, la cual estudia el fenómeno de la transformación de ciertos cuerpos geométricos (como la esfera, el "toro", el cross-cap y la "botella de Klein", la banda de Moebius y el nudo), y es una geometría que se apoya en la cualidad (y no en la mensurabilidad). Y como una manera de transmitir algo de lo que no se puede transmitir debido a que no-todo puede decirse mediante el lenguaje, a través de la matemática, lo que él llamó matema. A partir de esto, puede dar cuenta de una geometría del sujeto, al manifestarse lo que es la superficie, la línea, el agujero y el punto, en relación conjugada con lo que él llamó el parlêtre (parlente, como algunos traducen al español, o también hablente; en el sentido ontológico de ente y ser al mismo tiempo), es decir, a lo que dice el sujeto, a los cortes que se producen en la linealidad de lo que dice, agujereándolo, en la relación inconsciente con su "cuerpo", con ese "yo" (Je) que es otro.

Lacan encuentra, como mejor objeto para explicar estos conceptos, el nudo borromeo, cuya principal característica es que, al cortarse uno, los otros se separan. Así se anudan los tres registros: el de lo real, el de lo simbólico y el de lo imaginario (R.S.I.).