Imperio austrohúngaro | economía

Economía

Monedas de plata del Imperio austrohúngaro en el Museo de Arqueología de Samsun.
Billete de 100 coronas del año 1912

La economía austrohúngara cambió profundamente durante la época de la monarquía dual. El progreso tecnológico aceleró la industrialización y el crecimiento de las ciudades. Ante el desarrollo del capitalismo, las antiguas instituciones feudales comenzaron a desaparecer. El crecimiento económico se centró en un principio en Viena y su entorno, en las regiones alpinas y en Bohemia. Durante los últimos años del XIX el crecimiento económico se extendió también a la llanura húngara y las regiones de los Cárpatos. Al estallar la Gran Guerra la economía austrohúngara era la quinta economía europea y la sexta mundial por su PIB, ocupando los mismos puestos respecto a su potencia industrial y comercial.

Dentro del Imperio las regiones occidentales estaban más desarrolladas que las orientales. Como muestra del rápido crecimiento económico, el PIB per cápita se incrementó a un ritmo de 1,45% anual entre 1870 y 1913.[cita requerida] Un nivel de crecimiento comparable al de otros países como el Reino Unido (1,00%), Francia (1,06%) o el Imperio alemán (1,51%).[cita requerida]

Aun así, la economía de Austria-Hungría en su conjunto se encontraba todavía por detrás de las de otras potencias ya que había comenzado más tarde su modernización. Así, el Reino Unido tenía un PIB un 70% superior al austrohúngaro y el Imperio alemán un 100%.[cita requerida] Por otro lado había importantes diferencias de nivel económico entre las distintas regiones (Bohemia o Austria mantenían niveles de desarrollo económico y social equivalentes a los de Alemania o Francia, mientras que Transilvania, Galitzia o Bosnia-Herzegovina mantenían una gran similitud con los situaciones balcánicas o rusas).[cita requerida]

El ferrocarril se extendió rápidamente en todo el territorio austrohúngaro. Anteriormente, en 1841, el Imperio austríaco había desarrollado una red de ferrocarriles en las regiones occidentales, con centro en Viena. Poco después y con intención de aprovecharlo militarmente, el gobierno invirtió fuertemente en el ferrocarril, construyendo líneas de tren hacia Bratislava, Budapest, Praga, Cracovia, Graz, Liubliana y Venecia. En 1854 Austria disponía ya de 2000 km de vías férreas de las que un 70% eran propiedad del Estado.[cita requerida] Desde ese momento el gobierno comenzó a vender gran parte de las líneas a la iniciativa privada para recuperar sus inversiones y poder pagar los costes provocados por la Revolución de 1848 y la Guerra de Crimea.

Desde 1854 hasta 1879 la iniciativa privada se ocupó de la construcción de nuevas vías. En Austria, con 7952 km nuevos de líneas, y en Hungría, con 5839 km, se conseguía de esta forma cohesionar la economía austrohúngara, al menos en lo que hacía referencia al transporte.

Después de 1879, el Gobierno austrohúngaro comenzó a racionalizar la red ferroviaria, principalmente a causa del freno en el crecimiento económico durante la depresión mundial de la década de 1870. Entre 1879 y 1900 se construyeron más de 25 000 km nuevos de vías en todo el Imperio, llegando el ferrocarril a las regiones más orientales. En 1915 la red ferroviaria llegó a tener más de 43 000 km (la tercera de Europa).[cita requerida]

La red ferroviaria redujo los costes del transporte y abrió nuevos mercados para productos de otras regiones del Imperio, sobre todo de las más industrializadas (Baja Austria y Bohemia).