Idioma esloveno | historia

Historia

El actual idioma esloveno, como lenguaje literario y norma estandarizada, fue creado a partir de una evolución amalgamativa en la que intervinieron diversos dialectos dispares entre sí.

Los primeros pueblos eslavos llegaron a la región alpina oriental en el siglo VI. Sobre los siglos IX y X, la lengua común protoeslava comenzó a disgregarse en dialectos cada vez más diferenciados. En la zona montañosa de la actual Eslovenia estos dialectos aumentaron significativamente sus diferencias con el paso del tiempo, hasta el punto de que incluso hoy en día existe una notable falta de inteligibilidad entre ellos.

Los textos más antiguos con características eslovenas son los Fragmentos de Freising, escritos entre los años 972 y 1039. En ese tiempo, el proceso de disgregación de la lengua eslava común era aún reciente, y de hecho los mencionados fragmentos son considerados parte del escaso legado escrito del antiguo eslavo eclesiástico. En el siglo XVI la Reforma Protestante trajo la publicación de los primeros libros impresos, escritos en el dialecto de la Baja Carniola con una mezcla de características de los dialectos de Alta Carniola y Carniola Interior, construyendo así una norma basada en los dialectos centrales, en la que tuvo especial influencia el habla de Liubliana. No obstante, en los siglos XVII y XVIII, las regiones de Carintia, Estiria y Prekmurje continuaron usando sus propios dialectos en escritos locales.

Época moderna

En 1808, el destacado eslavista y filólogo Jernej Kopitar publicó en alemán su Gramática de la lengua eslava en Carniola, Carintia y Estiria, regiones que en aquel entonces estaban bajo soberanía del Imperio Austrohúngaro. Kopitar, uno de los impulsores del movimiento ilirio, intentó unificar el habla de la mayor parte de regiones alpinas de población eslava, basándose en una síntesis de los dialectos de la Alta y Baja Carniola. Kopitar también puso énfasis en purgar de germanismos la lengua vernácula.

Por aquel entonces, se utilizaban diversos términos para referirse a las lenguas eslavas de la zona alpina: carniolo, estirio, carintio e incluso windisch (análogo al término wendisch con el que a veces se denominaba a los eslavos y que ha pervivido en relación a los sorbios). Sin embargo, a principios del siglo XIX comenzó a cobrar firmeza el término "esloveno" (que etimológicamente tan solo quería decir "eslavo").

En el siglo XIX, en el contexto del movimiento ilirio y el progresivo acercamiento entre lingüistas serbios y croatas (que culminó en el Acuerdo de Viena sobre la unidad de las lenguas serbia y croata), algunos escritores estirios y carintios intentaron unir su idioma al serbocroata y crear así un nuevo idioma "ilirio", pero los esfuerzos del poeta F. Prešeren y el lingüista F. Miklosič derrotaron esta tendencia y consolidaron el esloveno como un idioma independiente. Se aceptó así la idea de integración de los diversos dialectos eslovenos, y la norma central basada en los dialectos de Carniola hizo concesiones a los dialectos de Carintia y Estiria.

En la segunda parte del siglo XIX, continuaron los esfuerzos por normalizar y homogeneizar la lengua literaria común. Por un lado, en un intento de erradicar germanismos, se introdujeron numerosas palabras provenientes de otros idiomas eslavos, especialmente del serbocroata. Por otro lado se inició un proceso de "arcaización" tomando como modelo al antiguo eslavo eclesiástico, que reintrodujo categorías gramaticales perdidas o debilitadas hacía tiempo. Ambas tendencias se normalizaron a principios del siglo XX, ya que se procuró limitar los préstamos de otros idiomas y reducir las características arcaicas a las que efectivamente hubieran estado presentes en formas más antiguas de los dialectos.

Con el nacimiento de Yugoslavia en 1918 (bajo el nombre de Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos) se produjo un nuevo influjo de palabras serbocroatas, contrarrestado por una posterior tendencia purista.

En la actualidad, las diferencias entre dialectos se han reducido, pero aún continúan siendo notables. También existe una cierta diferencia entre la lengua coloquial y la lengua literaria.