Herbert Kitchener | segunda expedición a sudán

Segunda expedición a Sudán

Alcanzó la fama en su país al participar en la reconquista de Sudán para la Corona Británica entre 1886 y 1899, de nuevo como ayuda de campo. Ingresó en la Orden del Baño y fue nombrado Sirdar del ejército Anglo-Egipcio, al que dirigió en la Batalla de Omdurmán contra los sudaneses el 2 de septiembre de 1898. La victoria anglo-egipcia se debió en gran medida a las facilidades creadas por la construcción de líneas férreas en la zona que el propio Kitchener había promovido.

Ese mismo año, resolvió incruentamente el Incidente de Fachoda con las fuerzas coloniales francesas que pretendían extender su área de influencia hasta el río Nilo, evitando la guerra entre ambos países.

El 18 de noviembre de 1898 fue nombrado Barón de Jartum y Aspall (Suffolk, Inglaterra) y se le encomendó la creación de un gobierno colonial que mantuviese la paz en Sudán. Con el fin de ganarse a la población local, Kirchener promovió la creación de escuelas y otras instituciones educativas como el Gordon Memorial College, en las que se autorizó a estudiar a los niños de todas las clases sociales. También ordenó reconstruir la mezquita de Jartum y dictó leyes que reconocían el viernes (día de la oración para los musulmanes) como fiesta oficial y la libertad de culto en Sudán, y se opuso a las pretensiones de los misioneros cristianos evangélicos de convertir a los musulmanes sudaneses al Cristianismo. Además, realizó una pequeña reforma fiscal destinada a reducir los impuestos que los sudaneses debían pagar al jedive de Egipto (gobernante títere de los británicos) y entregó unas pocas tierras y aperos de labranza en propiedad a los granjeros de la región, que vivían hasta entonces en un régimen de tipo feudal.

Todo ello condujo a que en 1899, una de las pequeñas islas del Nilo a su paso por Asuán fuera denominada Isla Kitchener en su honor.