Georges Bizet | música
English: Georges Bizet

Música

Primeras obras

Las primeras composiciones de Bizet, principalmente canciones y piezas para teclado escritas a modo de ejercicios, dan los primeros indicios de su poder emergente y sus dotes de melodista.[113]

Orquesta, piano y obras vocales

Después de su primera Sinfonía en do mayor, la producción puramente orquestal de Bizet fue escasa. La Sinfonía Roma en la cual trabajó durante más de ocho años resulta mal parada si se la compara, según Dean, con su predecesora. Esta obra, dice Dean, tiene influencias de Gounod y contiene pasajes que recuerdan a Carl Maria von Weber y Felix Mendelssohn. Sin embargo, Dean sostiene que el trabajo sufre de una mala organización y un exceso de música pretenciosa, lo que denomina un «tiro por la culata». Otra obra de madurez para orquesta, la obertura Patrie, la rechaza de manera similar: «una terrible advertencia sobre el peligro de confundir el arte con el patriotismo».[8]

Las obras para piano de Bizet no han entrado en el repertorio del concertista de piano y son por lo general muy difíciles para que sean interpretadas por principiantes. Una excepción es el conjunto de doce piezas que evocan el mundo de los juegos de los niños, Jeux d'enfants, escrito a cuatro manos. En este caso, Bizet evita los pasajes virtuosos que tienden a dominar sus obras para solista.[117]

Obras dramáticas

Fotos publicitarias para el reestreno de Carmen en el Metropolitan Opera de Nueva York, en enero de 1915, con Enrico Caruso y Geraldine Farrar. Caruso está en el centro de la fila superior, Farrar arriba a la izquierda y abajo a la derecha.

La temprana ópera en un acto de Bizet Le Docteur Miracle ofrece los primeros signos claros de su compromiso con este género, música chispeante y, según Dean, «muchos toques felices de parodia, orquestación y caracterización cómica».[8]

En Don Procopio, Bizet siguió los patrones y esquemas de la ópera italiana establecidos por Donizetti en Don Pasquale, una obra a la cual se parece en gran medida. No obstante, el idioma familiar está intercalado por toques originales en los que emerge sin lugar a dudas la huella de Bizet.[121]

De las obras inacabadas de Bizet, Macdonald subraya La coupe du roi de Thulé como ejemplo de los signos claros de su poder que alcanzaría su cota máxima con Carmen, y sugiere que si Clarissa Harlowe y Grisélidis hubieran sido completadas, el legado de Bizet habría sido «infinitamente más rico».[8]

Ralph P. Locke, en su estudio de los orígenes de Carmen, llama la atención sobre la exitosa evocación de Bizet de la Andalucía española.[126]