Enrique Bolaños Geyer | candidatura a la presidencia de la república

Candidatura a la Presidencia de la República

Las encuestas otorgaban grandes posibilidades de victoria a Daniel Ortega, beneficiado en parte por el amplio descontento que la gestión de alemán había creado, y sus llamados a la responsabilidad, al consenso nacional y a superar el pasado. Por el contrario, Bolaños adoptó un tono de confrontación y encontró un filón en la "conversión" del expresidente, que sorprendió a propios y extraños.

Bolaños recriminó a Ortega que sus decisiones erróneas y sus desafueros autoritarios habían "destruido" el país en los años ochenta, insinuó que se había lucrado de las requisas revolucionarias y le exigió que explicara sus tratos con líderes izquierdistas radicales como el cubano Fidel Castro, el libio Muammar al-Gaddafi y el venezolano Hugo Chávez.

Advirtió que Nicaragua no podía permitirse un presidente amigo de unos dirigentes objeto de censuras y sospechas, y que en su primer ejercicio había convertido el país en un "asilo de terroristas" de la ETA vasca, las Brigadas Rojas italianas y grupos subversivos de Latinoamérica.

Su programa electoral, titulado gobernabilidad, democracia y transparencia: muchos retos, dos opciones, una alternativa, puso el acento en la creación de empleo y en el desarrollo. [cita requerida]Los sandinistas, conscientes del daño que el discurso del miedo le hacía a Ortega, replicaron que Bolaños no era sino el "candidato de los ricos" de turno y un mero continuador del alemanismo.

Los dos candidatos principales llegaron a las urnas virtualmente empatados en las encuestas. Bolaños se impuso con un contundente 56,3% de los votos sobre Ortega, receptor del 42,3%. Alberto Saborío, del Partido Conservador, cosechó el 1,4% y el 3.er lugar de la votación. En la Asamblea Nacional, el PLC recibió el 53,2% de los sufragios, lo que se tradujo en 47 escaños, justo la mayoría absoluta. Los 3.000 observadores internacionales avalaron la absoluta limpieza de los comicios.[cita requerida]