Electra (ópera) | diferencias respecto de la tragedia de sófocles

Diferencias respecto de la tragedia de Sófocles

Electra de Strauss fue estrenado en 1909, en medio de un cambio en el pensamiento europeo respecto de la antigua Grecia. Desde el Renacimiento hasta fines del siglo XIX, la antigua Grecia era considerada la cuna de la civilización, una edad de oro donde la ciencia, el arte y la filosofía habían alcanzado un desarrollo monumental. En los principios del siglo pasado, personajes como Freud y Jung comenzaron a analizar los aspectos primitivos, e incluso bárbaros, de los mitos y la cultura griega con el objeto de entender la naturaleza humana en toda su dimensión más profunda y perturbadora. Es esta fascinación con el lado morboso y extremo de la mitología griega lo que alimenta la Electra de Strauss.

Esta visión se aprecia en la mención recurrente al sacrificio, incluso humano, en la escena de Clitemnestra, que no aparece en la tragedia de Sófocles, en la imagen de la reina insomne torturada por sus remordimientos, y en general en la visión sórdida y marginal que rodea a Electra.

A diferencia de la tragedia de Sófocles donde los mensajeros dan la noticia de la muerte de Orestes en escena, y el público sabe de antemano que esto no es cierto, en la obra de Hofmannstahl esta información se da a conocer indirectamente a través de Crisótemis y las sirvientas de Clitemnestra, y el espectador toma conocimiento de la falsedad de esta noticia junto con la protagonista.

Un detalle significativo es que el libreto de Hofmannsthal obvia la justificación que da Clitemnestra en la tragedia de Sófocles para haber matado a Agamenón. Uno de los motivos del odio hacia su esposo y que justifica su asesinato, es que éste había mandado a matar a su hija Ifigenia para que sus barcos pudieran zarpar hacia la guerra de Troya. Al eliminar esta justificación, se acentúa el carácter de adúltera de Clitemnestra, y su remordimiento por el crimen cometido.

La resolución final del drama, en sintonía con la mentalidad postromántica del autor, marca una diferencia fundamental respecto de la obra de Sófocles, con la muerte de Electra culminando su danza final, una vez concretada la venganza largamente esperada, que había constituido el sentido excluyente de su vida.