Electra (ópera) | música

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La estructura armónica de Electra sigue el camino de desintegración tonal iniciado por Wagner. Sin embargo, Electra es también una ópera de contrastes, donde violentos climas disonantes conviven con escenas de intenso lirismo.

La ópera se inicia con el tema de Agamenón, indicándonos que el asesinato del padre de Electra, es el motivo que pone en movimiento la historia. Se trata de un tema de cuatro notas, que refleja el silabeo rítmico del nombre Agamenón. Este tema se escucha en fortísimo en la trompa y la trompeta al unísono, junto con todas las cuerdas. El bajo suena en los trombones y contrabajos.

Cuando Electra hace su aparición, entona este tema de cuatro notas con el nombre de su padre. Este tema aparecerá con distintas variaciones a lo largo de la ópera, por ejemplo cuando aparece Orestes, en boca de Electra cuando Egisto pide ayuda al ser asesinado, y es el tema que cierra la ópera con la caída de Electra luego de su danza frenética.

La entrada de Electra es precedida por un tema, que resulta de la elaboración motívica del denominado acorde de Electra. En dicho acorde Strauss utiliza la politonalidad, es decir la superposición de dos acordes distintos. Este acorde está conformado por los acordes de Mi mayor y Do sostenido mayor, y crea un efecto disonante acorde con la naturaleza de la protagonista.

En el monólogo de Electra aparece un tema de naturaleza más lírica, que representa el amor paterno. La existencia de este profundo amor filial es el que va a provocar el deseo de venganza de Electra ante el horrendo crimen de su padre. Este tema reaparece modificado en la escena del encuentro con su hermano. Strauss nos muestra musicalmente a los hermanos unidos en el amor hacia su padre, como contrapartida del deseo común de venganza.

El monólogo de Electra culmina en una danza de características grotescas y macabras. Esta danza es un anticipo de la escena final, basada en el mismo tema, en la que Electra celebra la venganza de su padre.

El contraste del carácter de Electra y su hermana Crisótemis se ve subrayado musicalmente. Para acentuar el antagonismo entre ambos personajes, Strauss ha compuesto para Crisótemis una música lírica y emocional, a diferencia del estilo violento de la música de Electra del comienzo. El uso en varios momentos del compás de ¾, le da a la música de Crisótemis un aire de vals, remarcando las características más convencionales y menos trágicas de este personaje.

En la escena en que aparece Clitemnestra la música se vuelve completamente atonal, anticipando la nueva orientación de la música a partir de compositores como Arnold Schoenberg y Alban Berg. En el monólogo inicial de esta escena aparece un tema incisivo, un rápido arpegio en los vientos que representa la ostentación que hace la reina de sus joyas y amuletos, y la relación fetichista con ellos. El efecto metálico que produce este tema será utilizado nuevamente por Strauss años más tarde en el tema de la rosa de plata en su ópera “El caballero de la rosa”.

Con la aparición de Orestes, Electra lo interroga sobre su identidad, y tres solemnes acordes en Re menor, Si bemol mayor y Sol bemol mayor, no dejan dudas que se trata de una figura importante. La conmoción de Electra al reconocer a su hermano se traduce en un acorde disonante fortísimo en toda la orquesta. Este acorde se hunde gradualmente en una profunda calma que acompaña la alegría de encontrarse frente a frente a su amado hermano. En la escena de Electra y Egisto, la música de Strauss pinta un retrato caricaturesco y grotesco de Egisto.

La ópera culmina con la danza de Electra, basada en el mismo tema presentado al final de su monólogo inicial, celebrando la venganza por la muerte de su padre hasta su caída final.