Edad Media | notas
English: Middle Ages

Notas

  1. Aunque el primero que señaló la existencia de unidad en el periodo comprendido entre el siglo V y el XV fue el humanista Flavio Biondo, la gloria de haber utilizado antes que nadie el término Edad Media le corresponde al obispo de Alesia, Giovanni Andrea dei Bussi. En una carta suya del año 1469 se dice expresamente lo siguiente:
    «sed mediae tempestatis tum veteris, tum recentiores usque ad nostra tempora».
    Esa media tempestas era el esbozo de unos «tiempos medios», que servían de puente entre la gloriosa antigüedad clásica, a la que se mitificaba, y los nuevos tiempos, que habían vuelto sus ojos hacia aquel período de esplendor. Expresiones como medium aevum, media tempestas, media aetas, etc., aparecen en historiadores o filólogos desde comienzos del siglo XVI. Así, por ejemplo, las utilizaron Joaquin de Wat, en 1501, o Juan de Heerwagen, en 1532. Más avanzado el siglo, en 1575, las encontramos en Marco Welser y Adriano Junius. El uso de dichas expresiones puede, asimismo, rastrearse en el transcurso del siglo XVII: Conisius, en 1601; Goldats, en 1604; Vossius, en 1662; etc. Du Cange, en su célebre Glosario, aparecido en 1678, habló de la «mediae et infimae latinitatis». Puede decirse que el término Edad Media había sido plenamente admitido, por más que su origen no fuera propiamente obra de los historiadores, sino de los filólogos. No obstante, en el mismo siglo XVII se produjeron algunas precisiones de gran transcendencia acerca de los «tiempos medios». En 1665, Jorge Horn, en una obra titulada Arca Noé, llamaba «medium aevum» al período comprendido entre los años 300 y 1500. Poco tiempo después, en 1688, apareció un libro que iba a desempeñar un papel destacado en la fijación del concepto de Edad Media. Se trata de la Historia medii aevi a temporibus Constantini Magni ad Constantinopolim a Turcis captam, del que era autor Cristóbal Keller, profesor de la universidad alemana de Halle. Fue Keller, cuyas precisiones cronológicas sobre el Medievo son bien significativas, el punto de partida de la difusión y generalización de la expresión Edad Media. Valdeón, op. cit., vol 11 pg. 11.
  2. Incluso en la actualidad se juzga a la Edad Media como una época mala o "fea", a la vez violenta, oscura e ignorante. Ahora sabemos que esta imagen es falsa, aunque hubo una Edad Media de la violencia, y no únicamente la de los conflictos y las guerras entre grupos y entre países, sino también las violencias contra los judíos, con el comienzo del antisemitismo, y la represión de los rebeldes a la doctrina de la Iglesia... Evidentemente, las Cruzadas también forman parte del balance negativo. Pero la Edad Media fue igualmente, y pienso que incluso ante todo, un gran periodo creador. Se puede apreciar en el terreno el arte, de las instituciones, por supuesto primordialmente en las ciudades (por ejemplo con las universidades), o incluso del pensamiento, en el que la filosofía que se ha llamado "escolástica" alcanzó altas cumbres del saber... la Edad Media creó "lugares de encuentro" comerciales y festivos (las ferias, los mercados y las fiestas), en los que seguimos inspirándonos. Le Goff, op. cit., pgs. 115-116.
    En esta época, la noche se vive en ambientes poco luminosos: en cabañas alumbradas a lo sumo por el fuego del hogar, en las estancias amplísimas de castillos iluminados por antorchas o en la celda de un monje a la débil luz de un candil, y oscuras (además de inseguras) eran las calles de los pueblos y de las ciudades. No obstante, ésta es una característica propia también del Renacimiento, del Barroco y -más tarde aún- del período que se prolonga al menos hasta el descubrimiento de la electricidad. En cambio, al hombre medieval se le ve -o, al menos, se le representa en poesía y en pintura- en un ambiente muy luminoso. Lo que llama la atención en las miniaturas medievales es que, habiendo sido realizadas tal vez en ambientes oscuros apenas iluminados por una única ventana, están llenas de luz, incluso de una luminosidad especial, producida por la proximidad de colores puros: rojo, azul, oro, plata, blanco y verde, sin matices ni claroscuros.
    Umberto Eco, Historia de la Belleza, pg. 99-100

    Le Goff, Héroes, maravillas y leyendas de la Edad Media, Paidós, 2010; Robin Hood y la actualidad de la Edad Media, El País, 26 de diciembre de 2010

  3. El debate entre las distintas concepciones del feudalismo es uno de las clásicas discrepancias entre las escuelas institucionalista o restrictiva (François-Louis Ganshof Qu'est-ce que la féodalité? -Qué es el feudalismo-, 1947); y la materialista (Señores contra labradores: el malhechor feudal en la literatura:
    Respecto al feudalismo castellano, dado que la historiografía oficial y academicista partió de los presupuestos teórico-metodológicos positivistas y de una idea jurídico-política del feudalismo, no se dudó en asegurar «sin riesgo de error, que el sistema feudal no alcanzó en los Estados de la Reconquista su completo desarrollo y que la estructura social y política de la mayor parte de la España cristiana nunca llegó a constituirse según las formas políticas de los Estados feudales» (Luis García de Valdeavellano, Las instituciones feudales en España, pág. 231). En esta misma línea, a partir de la consideración del feudalismo como un fenómeno esencialmente político y superestructural, se formularía una distinción mixtificante entre régimen feudal y régimen señorial como categorías excluyentes y contrapuestas (Luis García de Valdeavellano, op. cit; Grassotti, Las instituciones feudo-vasalláticas en León y Castilla. Partiendo desde presupuestos positivistas, Salvador de Moxó ha puesto de manifiesto algunas de las limitaciones de las causas y razones aducidas por los dos autores anteriores para mantener la no feudalización castellana. Sociedad, estado y feudalismo, págs. 193-202.). Por fortuna la visión académico-oficial del feudalismo en general y del feudalismo castellano en particular resulta cada vez menos inapelable y su cuestionamiento crítico se halla en marcha, precisamente desde las perspectivas teórico-metodológicas derivadas -en unos casos simplemente invocadas y en otros asumidas directa y conscientemente, aunque con desigual acierto y rigor de la otra concepción del feudalismo: el feudalismo entendido como modo de producción (Pese a no contar todavía con una sola monografía rigurosa sobre el feudalismo en Castilla analizado desde las categorías y métodos derivados de su consideración como «modo de producción» se han publicado ya algunos trabajos y se van ensayando, poco a poco, ciertas observaciones y problemas que apuntan hacia esa dirección: Bartolomé Clavero, Mayorazgo: propiedad feudal en Castilla (1369-1836), págs. 60 y ss.; Señorio y hacienda a finales del antiguo régimen en Castilla; Julio Valdeón Baruque, Prólogo en El modo de producción feudal, Akal, págs. 7-14; Sebastiá Domingo, Crisis de los factores mediatizantes del regimen feudal; Reyna Pastor de Togneri, Del islam al cristianismo, págs. 12 y ss.)
  4. Persona versada en el conocimiento de lo medieval.[10]
  5. Véase todo lo referente a El código da Vinci.
  6. No así la de Alejandría, que sobrevivió incluso al asesinato de Hipatia (415). El museo de Alejandría y la biblioteca de Alejandría habían sufrido muchas vicisitudes, como incendios y terremotos, y el Serapeum fue mandado derribar por el patriarca Teófilo en 391, aunque sus fondos, saqueados y desperdigados, sobrevivieron hasta la invasión musulmana (634), en que el califa Omar protagonizó otra célebre ofensa: «Los libros de la biblioteca o bien contradicen al Corán, y entonces son peligrosos, o bien coinciden con el Corán, y entonces son redundantes», citado en Curiosidades de la ciencia de Leonardo Moledo[26]
  7. O bello sudario, o buen sudario. Procopio, en su Historia secreta reproduce así las palabras de Teodora:
    Quien ha recibido el poder soberano no debe vivir si se lo deja quitar. Tú César, si quieres huir, nada es más fácil... en cuanto a mí, Dios no permita que abandone la púrpura y aparezca en público sin ser saludada como emperatriz. Aprecio mucho esta antigua sentencia: «La púrpura es un glorioso sudario».
    (Citado por Pilar Benejam, Horizonte, pg. 106
  8. Es la tesis principal de Perry Anderson op. cit.. Es comentada y criticada por Gregory Elliott (2004) Perry Anderson: El laboratorio implacable de la historia Universitat de València, ISBN 8437059356 pg. 144. La expresión síntesis feudal es utilizada habitualmente en ese sentido: Bisso y otros Occidente y su legado. Una historia. Volumen I. Desde las primeras civilizaciones a la crisis del mundo medieval ISBN 9879164806 reseña
  9. Platón, siguiendo un esquema triádico de tradición indoeuropea, plantea en sus diálogos (por ejemplo en Fedro y en República) una sociedad en la que los trabajadores (representantes de la virtud cardinal de la templanza) sostienen a los guerreros que les defienden(fortaleza) y a los filósofos que les gobiernan (prudencia), y su conjunto en armonía produce la obtención final de la justicia.
  10. La identificación entre clero y nobleza como privilegiados, y el papel clave de los votos, era evidente en el momento de su supresión durante la Revolución francesa, y se explicitó en los debates de la Asamblea (decreto del 13 de febrero de 1790), comentados en De la convocación a la revolución. La Constitución francesa de 1791 de Chantal López y Omar Cortés. Lo mismo ocurrió en el caso español: Secularización: Estado e iglesia en tiempos de Gómez Farias, de Anne Staples, Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, Álvaro Matute (editor), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, v. 10, 1986, p. 109-123
  11. Etimológicamente humilior significa los más humildes, los más pobres. Humilis, -e Adjetivo. Humilde; pobre. Breve vocabulario latín-castellano: H. El humilior es el que se encuentra rebajado en tierra (ad humun). Humillarse es rebajarse porque se supone que la tierra es lo más bajo (infima) que hay en el mundo. El mismo origen tiene humor (humildad),[39]
  12. La novela de Ken Follett Los pilares de la tierra refleja ese ambiente.
  13. Si las ciudades y la burguesía son una contradicción inherente al sistema feudal en su dinamismo, o algo extraño y externo al modo de producción feudal, es un debate clásico de la historiografía materialista, expuesto en Rodney Hilton, op. cit.. Una visión irónica de esta dinámica se encuentra en la parodia de estudio de economía histórica El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el desarrollo económico de la Edad Media[51]
  14. A partir del siglo IX los bimaristanes entregaban diplomaturas de medicina a estudiantes que realizaban prácticas hospitalarias para ejercer profesionalmente como médicos. :
    En tiempos de Mamun, las escuelas de medicina fueron extremadamente activas en Bagdad. El primer hospital público gratuito fue abierto en Bagdad durante el califato de Harun Al-Rashid. Al desarrollarse este sistema, médicos y cirujanos fueron requeridos para impartir lecciones en la escuela de médicos, y entregaban diplomas a aquellos a los que consideraban cualificados para practicar la medicina. El primer hospital en Egipto fue abierto en 872, y a partir de entonces saltaron a todo lo largo y ancho del Imperio, desde Al-Andalus hasta Persia.

    La Universidad de Al Karaouine (Fez, Marruecos, 859) es considerada la más antigua del mundo.[52]​ La primera universidad completa sería la Universidad Al-Azhar (El Cairo, Egipto, siglo X), que ofrecía una amplia variedad de graduaciones académicas, incluyendo estudios de post-grado.

  15. Un ejemplo de esta utilización nos lo ofrecen quienes citan (descontextualizando sus circunstancias históricas) el conocido refrán alemán, «El aire de la ciudad os hará libres», como corroboración de la tesis ideológica que atribuye a la ciudad, en general, la capacidad de conseguir que un sujeto de la especie humana pueda alcanzar la libertad, es decir, sin tener en cuenta que el refrán citado se formula en el proceso de transformación del sistema feudal en el sistema constituido por las ciudades burguesas de la baja edad media.[58]
  16. Para toda la sección Le Goff, op. cit., pgs. 80-87; la cita en cursiva, de Agustín Rico Mansilla En torno a Gonzalo de Berceo: Los "milagros de Nuestra Señora" y el culto a la Virgen, de donde también es esta cita:
    Casi todos los historiadores que han estudiado el tema están de acuerdo en un punto: En Europa, los siglos XII y XIII marcaron el auge de uno de los fenómenos más interesantes del cristianismo, el culto a la Virgen María (Gerli,1988). Hasta ese momento, la devoción a la Virgen, aun existiendo, había sido algo de importancia menor en la Iglesia. Hilda Graef (1967), desde la más estricta ortodoxia católica, considera al siglo XII como la edad de oro de la mariología. Y Atienza (1991) estima que el culto a María en el occidente cristiano estalló masivamente a finales del siglo XI, se expandió a lo largo de los siglos XII y XIII y se estabilizó, pero con una implantación popular cada vez más amplia, a partir del siglo XIV.

    Véase también una perspectiva más tradicionalista en el artículo Devoción a la Santísima Virgen María de la Enciclopedia Católica.

  17. Juan Martín Velasco Diccionario de Mariología Págs. 580-582: Paganismo y devoción a María; también Agustín Rico Mansilla op. cit.
    parece casi seguro que la consideración y aceptación por la Iglesia del protagonismo mariano en el misterio de la Encarnación fue evolucionando progresivamente desde el siglo II hasta el V (Concilio de Efeso), pero no puede afirmarse con seguridad que se difundiera entre la gran masa de fieles y, menos aún, que fuese objeto de un culto generalizado. Por otra parte, conviene recordar que la liturgia católica fue sustituyendo muy lentamente a los primitivos cultos precristianos, los cuales tardaron varios siglos en olvidarse; aún se pueden rastrear en muchas fiestas actuales de base pagana. Hemos visto que el estudio de las festividades dedicadas a María aporta algunos datos: En la Iglesia oriental solo se tiene noticia de una fiesta anterior al siglo V: la "Conmemoración de Santa María": y, a principios del siglo VI, la del "Tránsito de la Virgen". Sorprendentemente, en la Iglesia romana no se conocen fiestas marianas hasta el siglo VII, lo qué induce a pensar que la evolución fue bastante más lenta.
  18. Es la tesis que defiende el historiador Kenneth Clark en Civilization, un prestigioso documental televisivo de la BBC, de la que se publicó también un libro.
  19. Basándose en una teoría de Eugenio D'Ors se ha aplicado esta idea a los periodos del Arte griego: constructivo=arcaico, pleno=clásico y decadentes=helenístico; y veía paralelismos en el Renacimiento: Quattrocento-Cinquecento-Manierismo; o en otros periodos: Barroco tenebrista- Barroco triunfante-Rococó; Neoclasicismo-Romanticismo