Discusión bizantina | edicto de constante

Edicto de Constante

En el siglo VII, los ciudadanos del Imperio romano de Oriente se habían convertido en teólogos aficionados. Cualquier tertulia podía degenerar en una acalorada discusión sobre la Trinidad o la naturaleza del Padre y del Hijo.

Este tipo de discusiones (modernamente llamadas bizantinas) estaban calentando todo el imperio y todos los niveles de inteligencias, así que Constante II, aunque era un hombre joven de diecisiete años, indiferente a los debates religiosos que convulsionaban la Iglesia.,[1]

Este edicto hizo ilegal el discutir "de cualquier manera", sobre si Cristo poseía una o dos naturalezas, o lo que fuera sobre otros temas parecidos. Declaró que toda la controversia debía ser olvidada - "hay que mantener el sistema que existía antes del inicio de la contienda, ya que así habría sido si no hubiera surgido la discusión.".[2]

Hubo una gran variedad de penas aplicables a toda persona que desobedeciera el decreto imperial. Los obispos o empleados de la iglesia, serían depuestos. Los monjes debían ser excomulgados, mientras que los funcionarios públicos u oficiales del ejército perderían su cargo. Los ciudadanos privados de rango senatorial, tendrían sus bienes confiscados. Finalmente, para la gran masa de la ciudadanía, los transgresores se enfrentarían a castigos corporales y al destierro de por vida.