Cordillera Cantábrica | características de la cordillera

Características de la cordillera

Naranjo de Bulnes, con 2519 m.
Torre Santa, con 2596 m.
Cliserie presente en la cordillera Cantábrica.

Esta cadena montañosa presenta una dismetría topográfica. Mientras que en su vertiente sur y desde la meseta apenas existe desnivel y está menos erosionada, en la vertiente norte la pendiente es bastante más acusada por la cercanía al mar, lo que hace que los ríos, de carácter torrencial (con un potente poder erosivo), salven la pendiente encajados en valles en forma de V de laderas pronunciadas. Por lo tanto las estructuras están más erosionadas hacia el norte que hacia el sur. Sus cumbres sobrepasan los 2000 metros en los tramos más agrestes de Asturias, Cantabria y León y Palencia.

Climatología

Los vientos dominantes, de origen oceánico, chocan con la cordillera, ascendiendo y condensándose como resultado del enfriamiento. Debido al efecto barrera se producen abundantes precipitaciones en la vertiente norte cantábrica, de hasta 2000 mm anuales; en Picos hay lugares (exposición N) que llegan a los 2500 mm, y para cuando los vientos descienden hacia la vertiente meridional están ya secos (efecto Foehn), originando un clima más árido. Este efecto se invierte y amplifica con vientos de componente sur-oeste, que penetrando por el centro y norte de Portugal producen abundantes precipitaciones en el sector suroccidental de la cordillera y temperaturas anormalmente cálidas en las costas cantábricas.[3]​ En la vertiente sur los inviernos son duros y no son raras mínimas de -20 ºC en la montaña.