Confederación Argentina | entre 1835 y 1852

Entre 1835 y 1852

Mapa de la Confederación y algunos países limítrofes hacia el año 1846.

El nombre se generalizó a partir del inicio del segundo mandato de Juan Manuel de Rosas como gobernador de la Provincia de Buenos Aires, reuniendo por voluntad de las demás provincias el cargo de encargado de las relaciones exteriores y la guerra de la Confederación.[6]

Entre 1835 y 1852 las provincias argentinas utilizaron la denominación Confederación Argentina para sus relaciones internacionales. Eran en total catorce provincias, y los territorios que efectivamente controlaban eran en muchos casos sensiblemente menores que los actuales; formaban una alianza bastante lábil de diferentes estados independientes en casi todos los aspectos, salvo en aquellos en que Rosas pudo imponer su voluntad por sobre la de las dirigencias locales por medios políticos, económicos o militares. Estas catorce provincias serían reconocidas en la Constitución Argentina como "preexistentes" a la formación del estado unificado.

Inestabilidad política y guerras

Durante todo el período de la Confederación, las Provincias Unidas vivieron de hecho una guerra civil, dentro de las fronteras de la actual Argentina, generada por los exiliados políticos del Partido Unitario desde el Uruguay, Chile y Bolivia, en lucha casi permanente para recobrar el poder.

Entre 1837 y 1838, en la frontera norte del país se libró la guerra contra la Confederación Boliviano-Peruana; en la práctica, se trató de una serie de escaramuzas y combates menores, en las cuales las tropas argentinas —casi exclusivamente milicias reclutadas en las provincias del noroeste argentino— fueron comandadas por el gobernador tucumano Alejandro Heredia.

Simultáneamente, en el Estado Oriental del Uruguay se libró la llamada «Guerra Grande», que se relacionó con las guerras argentinas, con tropas argentinas participando en la misma; en términos generales, los federales colaboraban con los blancos contra los colorados. Por su parte, tropas unitarias colaboraban con los colorados y con sus apoyos extranjeros, especialmente por parte de los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y el Imperio del Brasil, además de gran cantidad de mercenarios y voluntarios italianos y de otros países europeos.[7]

En 1845, el conflicto no declarado contra la Confederación Argentina por parte de franceses e ingleses, que apoyaban al gobierno de la ciudad de Montevideo, se transformó en una invasión naval a gran escala; la misma terminó por fracasar debido a la resistencia de las fuerzas federales, en particular en la Batalla de la Vuelta de Obligado.

Conformación

La Confederación Argentina estaba conformada por las provincias autónomas de Santa Fe, Buenos Aires (separada de la misma como Estado de Buenos Aires entre 1853 y 1860), Entre Ríos, Corrientes, Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca, Córdoba, La Rioja, San Juan, San Luis y Mendoza.

Permanecían en manos de los pueblos indígenas: casi la totalidad de la Patagonia, la región chaqueña, la provincia de La Pampa y grandes porciones de otras provincias. Hasta su caída, el gobierno de Rosas no reconoció la independencia del Paraguay, pero esta nunca estuvo de hecho, ni de derecho, unida a la Confederación. El territorio de la provincia de Misiones, tras las devastaciones brasileñas de 1820, permanecía de hecho desierto y su soberanía cuestionada por el Paraguay.