Condado Portucalense | condado portucalense

Condado Portucalense

El Conde del Condado Portucalense, Enrique de Borgoña.

La ambición de Alfonso VI reconstituye nuevamente los estados paternos y, cuando García murió después de estar preso por orden de su hermano Alfonso en 1091, los territorios en su posesión pasan a manos de Raimundo de Borgoña, casado con Urraca de León. A estas alturas, la crudeza de las embestidas Almorávides recomendaba la distribución de los poderes militares para reforzar así el territorio: un comandante en la zona central, encabezado por el propio rey Alfonso VI, otro, no oficial, dirigido por El Cid en Valencia, y el tercero en occidente, dirigido por Raimundo. Éste había ya perdido Lisboa, que fue cedida por el rey taifa de Badajoz al Reino de León junto con Santarém, que también estaba a punto de caer en manos Almorávides. Raimundo tampoco consigue defender eficazmente la línea del río Tajo, y esa será una de las razones que atribuyen algunos historiadores modernos a la decisión tomada por Alfonso VI de reforzar aún más la defensa militar occidental, dividiendo en dos zonas las que inicialmente se atribuyó a Raimundo. Entregó así la más expuesta a Enrique de Borgoña.

El conde Enrique, apoyado por los intereses políticos clunicenses, se introduce ambiciosamente en la política del reino, conquistando poder juntó las cortes. Viéndose en la condición de subordinados al rey, los condes o gobernadores tenían amplios poderes administrativos, judiciales y militares, y su pensamiento se orientaba, naturalmente, a la adquisición de una completa autonomía cuando, en el caso portugués, las condiciones fueran favorables.

Con el fin de aumentar la población y valorar su territorio, Enrique dio fueros y fundó villas en varias tierras, entre ellas Guimarães, la cual hace villa de burgueses, atrayendo allí, con varios obsequios, a muchos francos, sus compatriotas.

En Guimarães fijó su vivienda, en palacios propios dentro del castillo que allí se edificó el siglo anterior. Fallecido el conde Enrique en 1112, pasa el condado a su viuda, Teresa de León que lo gobernó durante la minoría de edad de su hijo Alfonso Enríquez.

Teresa comienza en 1121 a autonombrarse reina, pero los conflictos con el alto clero y sobre todo la complicidad con Fernando Pérez de Traba, magnate gallego a quien le entregó el gobierno de Oporto y Coímbra, le supusieron la revuelta de los Portucalenses y de su propio hijo, rechazándolo por extranjero.

En 1125, a los catorce años de edad, el joven Alfonso Enríquez se arma a sí mismo caballero, como dictan la costumbre real, convirtiéndose así en guerrero independiente. En 1127, Alfonso pasó a controlar su condado y dándole la independencia de Portugal. Se inició entonces una guerra contra Alfonso VII de León.

En 1128, tras la Batalla de San Mamede, en Guimarães, en que los partidarios del infante Alfonso derrotan a los de su madre, Alfonso Enríquez toma el control del condado y funda el Reino de Portugal.

Luchando contra los cristianos de León y Castilla y los musulmanes, Alfonso I de Portugal consigue una importante victoria contra los moros en la Batalla de Ourique, en 1139 y declara la independencia. Nace el Reino de Portugal y es fundada su primera Dinastía, con Alfonso Enríquez como monarca del nuevo reino.

Condes Portucalenses: Casa de Borgoña

(se consigue la independencia de Portugal).