Comunicación | escuelas
English: Communication

Escuelas

La comunicación, como toda ciencia, disciplina o área del conocimiento, puede ser estudiada desde diferentes escuelas, las cuales se agrupan por razones didácticas o rasgos comunes. Aunque pueden identificarse muchas escuelas para el estudio de la comunicación, es posible determinar tres en especial: europea, estadounidense y latinoamericana.

Escuela europea

Max Horkheimer (en primer plano a la izquierda), Theodor Adorno (en primer plano a la derecha) y Jürgen Habermas (en el trasfondo, a la derecha), Heidelberg (1964) de la Escuela de Fráncfort.

La escuela europea se centra esencialmente en la Alemania pre-nazi y se destacan las siguientes corrientes del pensamiento en torno a la materia de la comunicación:

  • Escuelas marxistas: La teoría de la comunicación vista desde el marxismo tiene diferentes percepciones:
    • Teoría de la sociedad de masas: La comunicación es manipulada por quienes tienen poder político y económico y, por lo tanto, el mensaje está al servicio de dichos poderes. Los medios masivos son instrumentos de dichos poderes que crean un mundo irreal, manipulado, carente de autenticidad y de creatividad.
    • Ideología alemana: Según Marx, las ideas que dominan en una sociedad son aquellas de la clase en el poder y por lo tanto, los medios masivos son instrumentos de la élite.
  • Escuela de Birmingham: Stuart Hall se basa en el humanismo y, aunque no se considera marxista, piensa que la estructura de clases es vital para comprender la teoría de la comunicación. Le da puesto de honor a las manifestaciones culturales, especialmente a las que vienen de los sectores masivos y que son claves para comprender las reacciones de los procesos de comunicación.
  • La psicología social: Kurt Lewin desde la Universidad de Berlín desarrolló la teoría del comportamiento del individuo influido por su medio social. Lewin tuvo que huir de Alemania durante la era nazi y se radicó definitivamente en Estados Unidos en donde fue presidente de la sociedad de estudios de psicología social de la Universidad de Iowa y posteriormente creó el centro de investigación para la dinámica de grupos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.
  • Escuela católica: El aporte de la Iglesia católica a la teoría de la comunicación se da especialmente a partir de la celebración del Concilio Vaticano II con la proclamación del "Decreto sobre los instrumentos de la comunicación social" (Inter mirifica) desde una perspectiva humanista y con una preocupación total por la relación comunicación, sociedad y cultura. El mismo término comunicación social parte de los teóricos católicos, quienes la definirán durante la segunda mitad del siglo XX como un campo de vital importancia para la comprensión de la sociedad humana desde la psicología, la sociología y la antropología. Los medios de comunicación tendrían el riesgo de presentar una realidad ficticia en muchas ocasiones ante la cual el individuo debe estar atento a descubrir. Los medios de comunicación se constituyen en poderosos instrumentos que pueden ponerse al servicio del desarrollo de los pueblos. Debido a que la comunicación se ve fuertemente influida por la economía y por lo tanto suele ser manipulada por grupos poderosos, es necesario defender un código ético estricto que regule o sirva de árbitro en el complejo proceso comunicativo social. Para Ludovico Carracci,[11]​ todo lenguaje tiene inevitablemente una consecuencia antropológica y social. Por otra parte, los medios de comunicación son portadores de una nueva cultura y de una nueva mentalidad, por lo cual, es necesario la participación y el fortalecimiento del factor ético.
  • Teoría de la comunicación en España: En cuanto al aporte español, este debe ser rastreado dentro de la escuela latinoamericana. De la misma manera que los teóricos alemanes, polacos y de otros países de la Europa central emigraron hacia los Estados Unidos después de las persecuciones nazis, una situación similar se daría durante la guerra civil española que obligó a muchos intelectuales a buscar refugio en los países latinoamericanos, más afines a su cultura y que contribuyeron junto a sus colegas latinoamericanos a la formación de dicha escuela en contraste con la escuela estadounidense. En la actualidad, los teóricos españoles plantean lo que llaman la teoría crítica de la comunicación[12]​ la cual se inspira a la Escuela de Frankfurt tal como la ELC lo fue en sus inicios.

Escuela estadounidense

En Estados Unidos se destacan Claude Shannon con su teoría de la información y Norbert Wiener con su cibernética desde 1948. Shannon era un ingeniero en telecomunicaciones, por lo cual elaboró y formuló la teoría matemática de la comunicación o de la información en el cual estudió los mensajes, los medios para trasmitirlos, las formas de almacenamiento, la posibilidad de crear y usar en forma racional nuevos medios indispensables para el funcionamiento de las sociedades altamente tecnificadas y planteó la necesidad de crear una teoría unificadora de la comunicación. En su teoría se establecían tres niveles en los que operaba la comunicación:

a) Un nivel meramente físico del proceso, dado por el sistema telefónico que los interconecta. Este nivel interesa al ingeniero en comunicaciones.
b) Un segundo nivel que es el semántico, dado por la lengua que usan para dialogar, y todas las otras formas del lenguaje.
c) Un tercer nivel sociocultural y en el que se pueden englobar los distintos aspectos de la comunicación.

La escuela estadounidense[14]​ y son los primeros en plantear el estudio de la comunicación desde una metodología científica concreta como es el método sociológico. Con ellos, la comunicación deja de ser vista sólo desde un punto de vista mecánico emisor-canal-receptor y se estudia desde un fenómeno cultural más amplio.

De la escuela estadounidense, nacen conceptos que marcarían la historia de la comunicación durante el siglo XX como los siguientes:

Por ejemplo, en los estudios acerca de la propaganda y sus efectos destaca el politólogo Harold Lasswell en su obra La técnica de la propaganda en el mundo de la guerra.[15]

Los estudios de la comunicación nacen también de aportes como la matemática y la sociología, especialmente con los estudios de Paul Felix Lazarsfeld que se centra en los efectos de los medios, mientras que la ciudad (la urbe) es el principal campo de trabajo. También el rol de la psicología con Kurt Lewin y Carl Hovland, ciencias éstas que si bien están al principio como ejes de desarrollo, bien pronto la comunicación misma tendría su propia vida como disciplina.

Escuela latinoamericana

El teórico brasileño Paulo Freire, caricatura de André Koehne.

Se conoce como " escuela latinoamericana de comunicación" (ELC) al desarrollo que la teoría de la comunicación tuvo en los países latinoamericanos, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX. Durante el siglo XIX la comunicación en Latinoamérica dependía mucho de lo que sucediera en Europa, especialmente en Francia. Las escuelas estadounidenses tuvieron entonces poco influjo gracias a la barrera lingüística, por lo cual el desarrollo de una comunicación vista desde una perspectiva Latinoamérica se dio en general desde una influencia colonial española y francesa hacia la búsqueda de una identidad nacional propia. Esto sería un gran aporte al desarrollo de la teoría de la comunicación porque en el caso latinoamericano ésta sería muy sensible a los procesos sociales. En Latinoamérica la comunicación viene de la mano del desarrollo del periodismo, el influjo de las teorías de la comunicación social aportados por la Iglesia católica, la Teología de la Liberación y la Escuela de Frankfurt.

Argentina y Brasil fueron los primeros en fundar escuelas de periodismo a principios del siglo XX a través de la Universidad de La Plata y la Universidad de Río de Janeiro. Hacia la década de 1930 todos los países latinoamericanos tenían escuelas de periodismo y en esa misma década comienza el influjo de la escuela estadounidense en la región debido al desarrollo que los teóricos de ese país hacían, especialmente en los influjos de la propaganda con los estudios de Harold Lasswell.

En la década de 1960 se consolida la escuela latinoamericana desprendiéndose definitivamente de la estadounidense. Se cuestionan los modelos de comunicación impuestos en la región y al servicio de grupos de poder económico, se cuestiona el orden mundial dominado por la información estadounidense y europea y se esboza la tesis de un "nuevo orden mundial de la información y la comunicación".[16]​ Rechazan modelos foráneos a la cultura latinoamericana y pensados para otros sociedades y adaptan aquellos que eran útiles para el trabajo de campo de la comunicación en la región. Los padres de la ELC fueron muchos, pero entre ellos destacan Luís Ramiro Beltrán (Adiós a Aristóteles: Comunicación horizontal), Daniel Prieto Castillo (Armand Mattelart y Ariel Dorfman para leer al Pato Donald, 1970), Jesús Martín-Barbero (De los medios a las mediaciones: comunicación, cultura y hegemonía, 1987) y muchos otros.

En 1976 la Unesco nombra una comisión especial con destacados teóricos para el estudio de los problemas de la comunicación que da como resultado el diagnóstico un sólo mundo, voces múltiples o Informe Mc Bride, en el cual se manifiesta la preocupación por el dominio de la información mundial en manos de las cinco grandes agencias de noticias.[17]​ y la amenaza que ello representa a la identidad latinoamericana.

La relación vida cotidiana y comunicación se presenta como el principal aporte de la ELC a la teoría de la comunicación y la que marca su distinción de la Escuela europea y estadounidense.[18]​ Al mismo tiempo, la ELC desarrolla el concepto de comunicación alternativa y comunicación popular, especialmente durante la década de 1980 como aquella que es practicada por los grupos sociales no dominantes.

Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina

El Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) se fundó en Quito en 1959 y se constituyó en uno de los centros más importantes para el desarrollo teórico de la comunicación en la región. La CIESPAL ha trabajado especialmente en el campo de la investigación de los procesos de la comunicación en las comunidades latinoamericanas y centrando su trabajo en los efectos que ésta tiene entre los perceptores y cómo los procesos de comunicación pueden contribuir al desarrollo de una comunidad (transformación social).

La prensa, monumento en homenaje al periodismo en la avenida de Mayo, Buenos Aires.

Según Bessette, el término «comunicación para el desarrollo» surge precisamente en el contexto de transmisión de conocimientos y aporte de la comunicación al desarrollo de los países del Tercer Mundo, con el doble objetivo de fomentar la participación de todos los miembros de la comunidad y conseguir la transferencia de conocimientos (Bessette, 1993).

Los primeros proyectos que se promovieron durante la década de 1960, a través de distintos organismos internacionales (Unesco, PNUD, Unicef, entre otros), perseguían el desarrollo económico y social de América Latina. La idea fundamental que guiaba la acción de esos proyectos, era la de conseguir mejorar las infraestructuras comunicativas, para asegurar que las campañas en salud, agricultura, educación formal y demás llegasen a todos los sectores sociales, y en consecuencia, se impulsaba la transformación económica y social de la región. Y precisamente con el objetivo que los mensajes llegasen a todas las capas sociales, los organismos Internacionales apostaron por sistemas de comunicación de masas. En este sentido, y según Hamid Mowlana, el fracaso de tales ambiciones se explicaría por dos razones:

  1. Se impulsó la transferencia de conocimiento a través de los medios de comunicación de masas sin tener en cuenta el fuerte nivel de desigualdad social de los países de la región. Este es llamado "modelo liberal-causal" por Hamid Mowlana y Laurie J. Wilson.
  2. Se relativizaron o menospreciaron las formas tradicionales de comunicación de las sociedades y pueblos.

Mowlana y Wilson describen tres modelos de comunicación para el desarrollo:[19]

  1. Modelo marxista-socialista que consideraban a la comunicación como una parte integral de la teoría política.
  2. Modelo ideológico como un elemento esencial del proceso de desarrollo.
  3. Modelo monístico-emancipatorio en donde se cuenta con la capacidad de los propios afectados para intervenir sobre su entorno, partiendo de las necesidades específicas de cada comunidad, y sobre todo, concediéndoles la capacidad de poder definir el tipo de desarrollo social y económico más adecuado a sus necesidades, rompiendo viejas tutelas occidentales, más preocupadas por establecer una única forma de conseguir el progreso social, basándose en criterios pura y estrictamente económicos. Un ejemplo dentro del modelo monístico-emancipatorio es el desarrollo alternativo y comunicación participativa.