Carmen (ópera) | un éxito que bizet no disfrutó
English: Carmen

Un éxito que Bizet no disfrutó

Carmen se estrenó en la Opéra-Comique de París, un coliseo de nivel mediano. Según parece, sus primeros fragmentos fueron recibidos con entusiasmo, en especial por sus melodías pegadizas y por el tema folclórico-romántico ambientado en Sevilla, ciudad que resultaba exótica y atrayente para el público francés. Sin embargo, a medida que avanzaba la representación, la actitud atrevida de Carmen y el tono negro del argumento provocaron el rechazo del público. Carmen no respondía al prototipo de relato romántico y edulcorado, visualmente vistoso y fácil de digerir. El balance final del estreno se puede calificar de fracaso, y con tal sensación murió Bizet.

Tras la muerte de Bizet, su amigo y compositor Ernest Guiraud reemplazó los pasajes hablados originales (característicos de la ópera-cómica) por recitativos. Esta revisión, publicada en 1877, pudo contribuir al éxito de la obra facilitando su difusión, especialmente en algunos teatros extranjeros en los que no se acostumbraba a alternar diálogo y música en una obra lírica, y a la vez permitió que pudiera representarse en la Ópera de París. Sin embargo, esta adaptación ha sido cuestionada, a menudo, por los musicólogos más puristas. En 1964, el musicólogo alemán Fritz Oeser, restableció la edición original, más fiel a la voluntad del compositor.[10]​ Hoy en día, se representan ambas versiones, aunque la original goza de una ligera preferencia.

Sea como fuere, no cabe duda alguna que esta ópera goza de una gran popularidad. Está considerada como la ópera francesa más representada en todo el mundo.

Su éxito puede deberse, en parte, a los diferentes cambios que jalonan el libreto: escenas trágicas que contrastan con otros pasajes más ligeros, a veces cómicos (personajes como Frasquita, Mercedes, Dancaire o el Remendado), equilibrio entre escenas de algarabía con coros y figurantes, y otras más íntimas en las cuales las solistas pasan a primer plano, etc. Además, la música de Bizet, expresiva, elegante y colorista, su orquestación, sumamente refinada, sus melodías fáciles de memorizar (por ejemplo, no es necesario ser un amante de la música clásica o del bel canto, para acordarse del tema del preludio, la Habanera, o el tema del torero), no son ajenas al éxito alcanzado por esta ópera.

Entre las más bellas páginas de esta ópera cabe citar:

Preludio al acto 1, The Damrosch Orchestra (1903) en la «canción del torero».

El preludio, una de las piezas orquestales más famosas de la historia de la Ópera.

En el primer acto: el coro de niños: «Avec la garde montante» («Con la guardia entrante»); el coro de las cigarreras "Dans l’air, nous suivons des yeux (En el aire seguimos nuestros ojos)"; la Habanera (que sirve de entrada al personaje de Carmen) «L’amour est un oiseau rebelle» («El amor es un pájaro rebelde»); el dúo «Parle-moi de ma mère» («Cuéntame sobre mi madre»); la seguidilla «Près des remparts de Séville» («Cerca de las murallas de Sevilla»).

En el segundo acto: la canción gitana «Les tringles des sistres tintaient» («Los sistrums de las barras tintinearon»); las coplas del torero «Toréador, en garde» («Toreador en guardia»);[13]​ el quinteto «Nous avons en téte une affaire» («Tenemos un caso»); el aire «La fleur que tu m’avais jetée» («La flor que me lanzaste»).

En el tercer acto: el sexteto con coros «Écoute, compagnon, écoute» («Escucha, compañero, escucha»); el trío de las cartas «Mélons, coupons» («Mezclemos, cortemos»); el aire «C’est des contrebandiers, le refuge ordinaire» («Son los contrabandistas, el refugio ordinario»).

En el cuarto acto Jazmín: el dúo con coro final «C’est toi, c’est moi (Eres tú, soy yo)».