Atentados del 11 de marzo de 2004 | consecuencias

Consecuencias

Destino de las víctimas

Monumento a las víctimas, en la estación de Alcalá de Henares
Monumento a las víctimas, Coslada

Tras los atentados, se creó la Oficina de Atención a las Víctimas.[54]​ También concedió 449 tarjetas de residencia a víctimas y 451 a sus familiares, de los 2590 que las solicitaron. Por su parte, la Comisaría General de Extranjería y Documentación recogió hasta el 1 de mayo de 2004, 1209 solicitudes de nacionalidad, que remitió a la Dirección General de los Registros y del Notariado.[cita requerida]

Tres meses después de los atentados se constituyó la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo. La mayoría de familiares y víctimas de dichos atentados se unieron a la asociación que presidiría Pilar Manjón. Meses más tarde se fundó la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M presidida por Ángeles Domínguez a la que s unieron algunas víctimas afines a la de Francisco José Alcaraz quien presidía la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) asociación a la cual también acudieron unos pocos afectados. La asociación de Manjón insistió en la responsabilidad de José María Aznar y de su gobierno, por haber implicado a España en la guerra de Irak.[cita requerida]

Fractura social

Mientras en democracias más antiguas como Estados Unidos y Reino Unido, atentados similares (11-S y 7-J, respectivamente) no produjeron apenas fractura social, sino que unieron a la sociedad civil en torno a sus instituciones, en España tuvo lugar el cénit de la tensión social y política que se había ido incrementando durante la segunda legislatura de Aznar (Véase VII Legislatura de España).

Este fenómeno, denominado «agrupamiento tras la bandera», no se produjo en el caso español debido, entre otros factores y según los expertos en terrorismo, a la mala gestión de la crisis llevada a cabo por el entonces presidente José Mª Aznar[57]

Ruptura del Pacto Antiterrorista

Tras los atentados se rompió de facto el Pacto Antiterrorista que el PP y el PSOE habían firmado, pues éste prohibía expresamente el uso electoralista de los atentados. El PSOE acusó entonces al PP de mentir y manipular, mientras que el PP lo acusaría a su vez de instigar y participar en las manifestaciones contra las sedes y miembros del PP.[60]

Influencia en las elecciones

Existe la teoría, ampliamente aceptada, de que el resultado electoral se vio influido por los atentados yihadistas que tuvieron lugar tres días antes en Madrid. Ese mismo día 11, faltando tres días para las elecciones generales, en el seno del Gobierno del PP ya se hicieron las primeras valoraciones: "Si ha sido ETA, barremos; si han sido los islamistas, gana el PSOE" [62]​.

Hay dos posturas a este respecto:

  • Una de ellas afirma que los atentados dieron un vuelco a las elecciones. Según esto, un gran número de votantes cambiaron finalmente su voto a favor del PSOE, a causa de su irritación y el descontento que les producía la supuesta manipulación informativa del gobierno y su política exterior. El hecho de que los atentados de Madrid hubieran podido producirse en respuesta al apoyo español a la invasión de Iraq, contra la cual se había manifestado masivamente el pueblo español, debió de servir como catalizador recuperando todo el descontento acumulado desde entonces. Contra esto, y ya en semanas posteriores, algunos miembros del PP han argumentado que estos actos terroristas estaban planeados desde antes de la invasión.[cita requerida]
  • Otra hipótesis es que los atentados únicamente mejoraron los resultados de los socialistas, pero no dieron el vuelco, porque el PSOE hubiera ganado de todos modos o, por lo menos, el PP no hubiera conseguido la mayoría absoluta que necesitaba para gobernar, habida cuenta de la situación de desencuentro que mantenía con el resto de fuerzas políticas.[cita requerida]

En lo que sí parecen coincidir todos los análisis es que los atentados actuaron como revulsivo entre muchos de los indecisos, y entre ciudadanos tradicionalmente abstencionistas, aunque más cercanos a la izquierda, que ese día acudieron masivamente a las urnas incrementando la participación por encima de toda previsión, provocando la victoria clara del PSOE.[cita requerida]

La veracidad de una u otra hipótesis resulta imposible de probar, dado que no existe manera de saber cuáles hubiesen sido exactamente los resultados de no haberse producido los atentados. Lo cierto es que, en los últimos sondeos previos presentados el sábado anterior, daban una victoria justa para el PP con pérdida de mayoría absoluta pero asimismo arrojaban otra duda, ya que se apreciaba de nuevo un cierto crecimiento en el voto al PSOE. Resulta imposible evaluar en qué medida se disparó esa tendencia a partir del jueves, ya que la última semana antes de las elecciones España tiene prohibida por ley la realización de sondeos electorales.[cita requerida]

Sin embargo, se sabe que todos los atentados terroristas cometidos en el transcurso de la historia, tienen una componente de arma política.[cita requerida]

El asesinato del archiduque Francisco Fernando (1914), heredero del imperio Austro-Húngaro por el grupo terrorista serbio la Mano Negra, el de Carrero Blanco (1973) por ETA, los atentados de ETA en las proximidades de elecciones territoriales (1998) o nacionales (2000) o los atentados en Irak en la jornada de elecciones (2005) son algunos de los ejemplos más claros en los que los terroristas buscaban efectos políticos. En ciertas ocasiones los consiguieron y, en otras, consiguieron justo el efecto contrario al buscado.

En el caso del 11-M, el atentado se produjo tres jornadas antes de las elecciones nacionales del 14 de marzo, buscando probablemente influenciar el resultado de las mismas.

Según el informe policial de conclusiones terminado el 3 de julio de 2006, remitido al juez Juan del Olmo e incorporado al sumario judicial del 11-M, entre el magma de objetivos y amenazas por parte del islamismo internacional que los ejecutores materiales del atentado tomaron como inspiración, un documento de Global Islamic Media (una página web consultada por los ejecutores del atentado) planteaba en el caso español una serie de objetivos estratégicos:[63]

  1. Provocar un cambio de gobierno
  2. Conseguir la retirada de las tropas españolas y, por contagio o reiteración de las acciones terroristas, en otros países
  3. El aislamiento de las tropas estadounidenses

Aunque es difícil asegurar cuál fue el efecto conseguido por los atentados, pueden servir como indicador del mismo las encuestas encargadas por los medios de comunicación la semana anterior.[64]​ Todas ellas daban como ganador al PP variando solo en el porcentaje de personas (de un 59 % a un 70 %) que opinaban que ganaría este partido (frente a un 6-12 % de personas que pensaban que vencería el PSOE).

Las encuestas posteriores al 14-M indicaban que el 64 % de las personas creían que "el PSOE no hubiera ganado las elecciones si no hubieran tenido lugar los acontecimientos del 11-M" (frente a un 23 % que opinaban lo contrario).[65]

La diferencia entre los partidos mayoritarios había ido experimentando un sostenido descenso a medida que se acercaba el día de las elecciones. En los primeros días de marzo estaba cifrada en aproximadamente 5 puntos a favor del PP, pero había encuestas que reducían esta ventaja a apenas 2,5 puntos.[66]​ obteniendo finalmente el PSOE una diferencia de 7 puntos en el resultado de las elecciones, un 12 % de diferencia frente a las previsiones. Nunca se había dado una diferencia tan grande entre las encuestas y el resultado final.

La cuantificación de la influencia política es algo evidentemente difícil. Un análisis[65]​ que cuantifica esa influencia indicó varios aspectos, resumidos en los siguientes efectos sobre los votantes:

  • la activación de 1 700 000 votantes movidos por el atentado y el clima provocado en los días posteriores,
  • la decisión de no votar de 300 000 votantes por los mismos motivos y
  • la conversión del voto de 1 100 000 votantes.

El número de votantes en esas elecciones fue el más alto de la historia de la democracia española (con 25 millones) en número, pero no en el porcentaje de votantes (74 %) que participaron en las mismas con respecto al censo electoral total (1977 - 78 %, 1982 - 78 %, 1993 - 76 %, 1996 - 78 %).

Otra influencia importante de los atentados en las elecciones fue el del llamamiento del «voto útil» que provocó la polarización más importante en unas elecciones nacionales. De hecho el 82 % de los votos se repartieron entre el PSOE (10 909 687) y el PP (9 630 512). El total de los otros partidos sumaron 3 827 501 votos. El PSOE logró el mayor número de votos jamás logrado en unas elecciones nacionales, y aun así no obtuvo la mayoría absoluta debido al gran número de votos obtenido por el PP.[cita requerida]

Las hipótesis que se han planteado para explicar el efecto producido en las elecciones son cuatro, a saber:

  • la existencia de un deseo latente de cambio de gobierno,
  • la conmoción provocada por los atentados en los ciudadanos,
  • un castigo al gobierno por la participación en la guerra de Irak y Afganistán,
  • la manipulación informativa llevada a cabo por el Gobierno y contra el Gobierno.

Todas ellas son necesarias para conseguir el efecto que se produjo en las elecciones.

En otras ocasiones (EE. UU., Reino Unido) se ha producido el efecto inverso, el llamado agrupamiento tras la bandera. En esas ocasiones la gestión de la emergencia se llevó a cabo siguiendo estrictos procedimientos políticos que no se dieron en España. Las claves en la gestión de una emergencia como la del 11-M son:[67]

  • Informar puntualmente a los medios de comunicación de los avances en la investigación policial, sin adornos, añadidos ni recortes.
  • Es importante que los informadores de esos avances sean personas de gran confianza por parte del público, a ser posible, miembros de las FCSE o investigadores forenses que además formen parte del gabinete de emergencia.
  • Los miembros del gobierno no deben involucrarse en la interpretación de los datos, sino solo apoyar a las instituciones estatales y sus investigaciones.
  • Deben seguirse estrictamente los procedimientos de emergencias graves, reuniendo a los gabinetes previstos para las mismas y seguir puntualmente sus consejos.
  • Toda la información, sin excepción, propagada por los medios de comunicación, nacionales o internacionales, deberá ser analizada rigurosamente e introducida en los informes del gabinete de emergencia.

Ninguno de estos puntos fue correctamente aplicado por el gobierno en los días posteriores al atentado:

  • El presidente del gobierno nunca convocó al gabinete de emergencia previsto, sino que formó un gabinete de emergencia improvisado y diferente.
  • La información de las investigaciones policiales era suministrada directamente por un miembro del gobierno (concretamente el ministro de Interior Ángel Acebes y el ministro Portavoz del Gobierno Eduardo Zaplana).
  • No se tuvieron en cuenta las distintas hipótesis utilizadas en otros medios de comunicación tanto nacionales como extranjeros para ser incorporadas a los análisis.
  • Hubo información policial suministrada antes por los medios de comunicación que por el propio gabinete de emergencia.

El mando de la Policía Nacional que estaba en primera línea aquellos días y, por lo tanto, era el responsable de recopilar los primeros datos obtenidos en el lugar de los atentados y comunicarlos a las autoridades policiales y políticas, era el Jefe de los TEDAX, el Comisario Juan Jesús Sánchez Manzano. Él explica como debió de ser la comunicación y no fue: "En los ataques del 11-M, sin embargo, no fue así. Tras el atentado, inmediatamente surgió un choque dialéctico basado en informaciones que nada o poco tenían que ver con la realidad. Aunque no existían datos fehacientes en esos primeros momentos, infundadamente se impuso la urgencia de transmitir mensajes, cosa que no se había hecho en otras ocasiones. Ante esa ausencia de datos, los actores políticos y sociales los inventaron, los deformaron y exageraron con el fin de adaptarlos a sus estrategias o deseos.

Para nuestro asombro, ese día los poderes públicos ignoraron los procesos adecuados de obtención de datos, los análisis sosegados y la meditada difusión que tan eficazmente se habían aplicado en otras ocasiones. Cualquier observador podía apreciar que estas cuestiones se estaban produciendo con total ausencia de racionalidad". [68]