Asturiano (asturleonés de Asturias) | aspectos sociales y culturales

Aspectos sociales y culturales

Asturleonés y asturiano

Algunas veces se hace mención en los estudios científicos refiriéndose a esta lengua con el nombre de "asturleonés" o de "leonés", sobre todo a partir de la publicación de El Dialecto Leonés (1906)[11]

Denominación: asturiano o bable

Ambas denominaciones son aceptadas. En Asturias, bable o asturiano son términos sinónimos con que se alude al romance autóctono. En 1794, ya aparece en las Memorias Históricas del Principado de Asturias de Carlos González de Posada, natural de Carreño, la que, hasta el momento, puede ser considerada la primera constatación de este término (bable) al referirse al «idioma asturiano que allí dicen Vable». Posteriormente, bable ha sido empleado con mayor o menor frecuencia, si bien es cierto que nunca debió de gozar de mucho arraigo popular, pues los asturianos han denominado mayoritariamente su habla como «asturiano» o «asturianu». Así consta, por ejemplo, en el tomo primero del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica, publicado en 1962, donde se recogen los datos recopilados en encuestas orales efectuadas antes de la Guerra Civil Española, y donde a la pregunta relativa al nombre del habla local, la respuesta fue sistemáticamente "asturianu" y no "bable".

Lo mismo ha de mantenerse en tiempos más recientes según se desprende de la encuesta socio-lingüística de Llera Ramo efectuada en 1991.[12]​ (La encuesta de Llera Ramo, catedrático de ciencias políticas y profesor en la Universidad del País Vasco, fue encargada bajo el mandato de Pedro de Silva, pero nunca fue publicada por el Gobierno presidido por su sucesor, el socialista Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio, aunque sus datos fueron dados a conocer por algunos medios de comunicación. Bajo el mandato del presidente Antonio Trevín, la Consejería de Cultura publicó los resultados de la encuesta en el verano de 1994).

En 1988, el gobierno de Pedro de Silva, se decidió a desarrollar el artículo 4º del Estatuto de Autonomía de Asturias para regular el uso de la lengua. El conocimiento del articulado del anteproyecto no fue del gusto de sectores sociales contrarios a la normalización del idioma, que hicieron uso del término bable despectivamente, como ya se había hecho en otras ocasiones,[14]

Hoy en día, la Ley de Promoción y Uso del Asturiano,[16]