Antioquia | cultura

Cultura

Palacio de la Cultura en Medellín.
Escultura de Fernando Botero en Medellín.

El aislamiento de la región durante la Colonia con respecto a otras provincias le imprimió una identidad propia, representada por diversas expresiones culturales, abarcando la gastronomía, el modo de hablar, la arquitectura típica, la música, las artes plásticas y los imaginarios.

En Antioquia el parque es un elemento esencial en la vida del pueblo tradicional, como lugar de encuentro y escenario de las fiestas populares y religiosas.

Bellas artes

Pedro Nel Gómez desempeñó un destacado papel en el arte antioqueño del siglo XX. Sus primeros murales se encuentran en el antiguo palacio municipal de Medellín (hoy Museo de Antioquia), y se consideran como el primer ciclo de su obra mural. Como arquitecto, ingeniero y urbanista construyó su casa museo, diseñó y dirigió la construcción de los edificios de la Escuela de Minas de Medellín en 1938 y realizó también la planificación del barrio Laureles.

El escultor Rodrigo Arenas Betancourt se destacó por su obra monumentalista. Su principal obra en Antioquia es el Monumento a la raza, localizado en La Alpujarra. Otra de sus obras destacadas es el Pantano de Vargas, monumento que representa la batalla por la independencia de Colombia, ubicado en el departamento de Boyacá.[89]

Cine y teatro

La historia de la cinematografía en Antioquia se remonta a 1925 cuando Gonzalo Mejía se asoció con profesionales para rodar una historia que mostrara las diversas capas de la sociedad y la geografía de la región; de tal empeño nació una película que se tituló Bajo el cielo antioqueño.

En 1944 se estrenaron Anarkos y La canción de mi tierra. En 1955 apareció el largometraje titulado Colombia linda, del realizador Camilo Correa. A principios de los años sesenta, Enoc Roldán, cuyo jefe y maestro era aquel, realizó dos largometrajes; el primero se llamó "Luz en la selva", cuya temática trataba sobre la hoy santa Laura Montoya, y el segundo se tituló "El hijo de la choza", que contaba la historia de Marco Fidel Suárez.

En los años ochenta apareció el cine de Victor Gaviria, el cual se alejaba del folclorismo rural para mostrar la urbe.[90]​ Otros directores y críticos destacados son: Arturo Acevedo Vallarino, Sergio Cabrera, Jorge Franco, Jaime Osorio, Javier Mejía y Orlando Mora.

Por otra parte, algunos de los principales escenarios y grupos teatrales son los teatros Metropolitano de Medellín, Pablo Tobón Uribe, Porfirio Barba Jacob, El Águila Descalza, Universidad de Medellín, Lido, El Triángulo, El Firulete, el Ballet Folclórico de Antioquia, la Asociación Pequeño Teatro de Medellín, Teatro de Muñecas La Fanfarria, Teatro Matacandelas,[91]​ La Casa del Teatro, Café Concierto Los Inquietos, Teatro Manicomio de Muñecos, Corporación Cultural Teatro de Seda, Teatro Barra del Silencio, Teatro Hora 25, La casa de Crisanto, Instituto de Bellas Artes y el Planetario Jesús Emilio Ramírez.

Música

El tiple se utiliza en ritmos como el bambuco y en la tradicional trova antioqueña.

Antioquia ha contado con la Banda Sinfónica de la Universidad de Antioquia, la Orquesta Sinfónica Eafit y la Orquesta Filarmónica de Medellín.[93]

El violinista y compositor y director medellinense Andrés Orozco-Estrada ha sido director titular de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, radicada en San Sebastián, en el País Vasco.

Carlos Gardel, el máximo exponente del tango, murió en Medellín en un accidente en las pistas del aeropuerto Olaya Herrera en 1935.[95]

En cuanto a la expresión musical popular, se destacan en la región músicos e intérpretes como Carlos Vieco, Blas Emilio Atehortúa, Pelón Santamarta, Jaime R. Echavarría, Jaime Llano González, León Cardona, Héctor Ochoa, Eusebio Ochoa, Jorge Molina Cano, Coral Tomás Luis de Victoria, Teresita Gómez, Grupo Suramérica, Fausto, Espinosa y Bedoya, Dueto de antaño, Juanes, Darío Gómez; Salvo Ruiz y Octavio Mesa.

Literatura

Desde 1850 Gregorio Gutiérrez González y Manuel Uribe Ángel participan en un movimiento cultural con un periódico conocido como “El Tuerto”. En 1859, Emiro Kastos publicó Mi compadre Facundo. En esta obra se hablaba de la idiosincrasia del pueblo antioqueño. En la década siguiente aparecen escritos de Epifanio Mejía, Gregorio Gutiérrez González y Juan José Botero.

Tomás Carrasquilla se destacó en las primeras décadas del siglo XX. Más adelante aparecen personajes como José Restrepo Jaramillo, Fernando González, León de Greiff, Jaime Sanín Echeverri y César Uribe Piedrahita.

Las nuevas generaciones llegan con fuerza: Manuel Mejía Vallejo en la década de los cuarenta, los Nadaístas a mediados de los cincuenta. Existían dos corrientes de escritores: los que contaban la historia de una Antioquia que miraba hacia el pasado y trataba de reconstruirlo y otros que se inclinaban más por las historias de la ciudad moderna, con diferentes literarios modernos. En este último grupo se incluyen Héctor Abad Gómez y Alfonso Castro.

En la literatura contemporánea antioqueña encontramos escritores como Fernando Vallejo, Héctor Abad Faciolince, Alberto Aguirre, Jorge Franco Ramos y Elkin Restrepo. En poesía, se destaca el Festival Internacional de Poesía, que ratifican la importancia que la tradición oral tiene para los antioqueños y la influencia que ejerce y ha ejercido en la historia de la narrativa antioqueña.[96]

Cultura popular

Arriero, monumento en Envigado.

Antioquia cuenta con expresiones campesinas culturales como la trova. Por su parte, la copla, el tiple y la guitarra dan la tónica para la música de carrilera, la música guasca y la música andina, que incluye esta última bambucos, sanjuaneros, torbellinos, guabinas, pasillos, rumbas, bundes y rajaleñas criollas. Las bandas pueblerinas son también centrales en los festejos populares.

En los hombres, el traje típico es el mismo característico del colonizador del siglo XIX. Destacan en su indumentaria la ruana y el carriel; se compone además de pantalón de dril, camisa blanca y sombrero blanco aguadeño. Otros elementos en el traje son las muleras, los ponchos, el delantal, las alpargatas y el machete con su estuche o vaina. Es así que el arriero constituye en el imaginario de la población antioqueña el centro del mito fundacional de la identidad cultural regional. Este transportaba mercancías sobre los lomos de mulas, mientras arriaba por medio de ellas a pie. Sus recorridos eran largos y tortuosos, pues la topografía del departamento se caracteriza por su terreno escarpado.[97]

Por otra parte, en Antioquia existen mitos dejados por los españoles, otros introducidos por los esclavos africanos y mitos típicamente regionales. Entre las leyendas más populares se destacan el de Patasola, Llorona, Sombrerón y Sacerdote sin cabeza.[98]

Religión

Según el censo de 1928, el 99% de los antioqueños eran católicos. Ese año solo se contabilizaron 1.477 personas pertenecientes a otras religiones, de las cuales 454 estaban radicadas en Medellín. En 1956 la ciudad contaba con treinta y cinco templos católicos, uno presbiteriano, uno adventista y una sinagoga.[100]

Gastronomía

La Bandeja paisa con el plato de fríjoles servidos aparte.

Un rasgo muy distintivo de la región antioqueña lo constituye su gastronomía. La principal base de alimentación es el maíz. La arepa es el alimento más importante producto del maíz, ya que sirve como complemento para todas las comidas. Hay diversidad de arepas: arepa de chócolo, arepa delgada, arepa redonda, arepa de monte o de maíz pelado, entre otras. La mazamorra es otro alimento producto del maíz, al igual que las empanadas, las cuales son de diversas clases.

El sancocho paisa es típico para el almuerzo, lo mismo que el plato de fríjoles. Sin embargo el plato típico más representativo es la bandeja paisa, o plato montañero, el cual consiste en arroz blanco, fríjoles cargamanto (rojos), carne en polvo, chicharrón, chorizo o morcilla, huevo frito, aguacate, tajadas de plátano maduro, patacón y arepa; también se puede acompañar con hogao y tomate rojo en rodajas. Como sobremesa, se acostumbra tomar la mazamorra de maíz con panela tiruda o raspada, aunque el acompañamiento se ha ampliado a las gaseosas o bebidas como el guarapo, que es jugo de caña de azúcar con limón.

En Navidad se acostumbra la natilla, los buñuelos y las hojuelas de maíz. Otros platos típicos son los tamales y la sopa de mondongo.

Símbolos

Epifanio Mejía, autor del poema que más tarde sería la letra del himno.
Bandera

Al parecer de muchos, la bandera de Antioquia tuvo su origen en la Universidad de Antioquia la cual, casi desde su fundación, tenía entre sus emblemas una bandera blanca y verde que se izaba en todos los actos oficiales.

Pero oficialmente, el 10 de diciembre de 1962, la Asamblea Departamental de Antioquia expidió la ordenanza No. 6 para la celebración del Sesquicentenario de la Independencia de Antioquia; en este acto la corporación dispone que el departamento tendrá un himno y una bandera.

Se oficializó el uso de una bandera que debía estar conformada por dos franjas iguales en línea horizontal así: blanca en la parte superior y verde en la parte inferior. El color blanco simboliza la pureza, la integridad, la obediencia, la elocuencia y el triunfo. El color verde es símbolo de las montañas, de la esperanza, de la abundancia, la fe, el servicio y el respeto.[101]

Escudo

El escudo de Antioquia es un homenaje a las raíces indígenas de la población antioqueña. El 23 de agosto de 1812 la Cámara del Senado (como se denominó a la corporación integrada por los diputados de los diferentes cantones y provincias), expidió el decreto No. 21 conforme a los términos siguientes:

"Cámara del Senado, Antioquia, agosto 23 de 1812...Que el Estado tome por armas en sus escudos públicos y en el gran sello del Despacho de los negocios, una matrona vestida y adornada a la indiana, sentada entre el plátano y la palmera, y reclinada al pie de un cerro de oro, con un río caudaloso a sus pies, encasquetándose en la más airosa actitud, el gorro de la libertad..."

Los gobernantes querían dejar constancia no solo de la autonomía del Nuevo Estado, sino que simbolizaron con el cerro de oro la riqueza y la virtud; con la palmera, los triunfos y las victorias; con el plátano, la abundancia; con el gorro, la libertad; y con la matrona, la "raza antioqueña".[102]

Himno

La Asamblea Departamental de Antioquia, el 10 de diciembre de 1962, expidió la ordenanza No. 6 para la celebración del Sesquicentenario de la Independencia de Antioquia. En este acto, la corporación dispone igualmente que el departamento tenga un himno. El himno que adopta el departamento de Antioquia es el poema El canto del antioqueño, escrito por Epifanio Mejía en 1868, y musicalizado por el compositor caucano radicado en Antioquia Gonzalo Vidal.[103]