Antioquia | historia

Historia

Desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII

Cuando llegaron los españoles, las tierras de Antioquia estaban habitadas por numerosas tribus indígenas que pertenecían especialmente a la gran familia Caribe. En el golfo de Urabá vivían los urabaes y los cunas; los tahamíes se localizaban entre los ríos Porce y Magdalena; los nutabes estaban situados entre los ríos Cauca y Porce, y en el valle de Aburrá. Mientras que los quimbayas se encontraban al sur, por donde actualmente se sitúan Abejorral y Sonsón.

Escudo de la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín en la Catedral de Rionegro. Fue otorgado por Real cédula en el siglo XVII.

Las primeras expediciones conquistadoras en el territorio antioqueño fueron las de Rodrigo de Bastidas, Juan de la Cosa y Vasco Núñez de Balboa, quienes en 1500 y 1501 recorrieron la costa Caribe desde el cabo de la Vela hasta el golfo de Urabá, y se establecieron en este último punto por algún tiempo. Producto de la exploración, los caciques Urabá y Darién fueron sometidos en 1504 por De la Cosa, quien incursionó además por las bocas del Atrato. Seis años más tarde, en 1510, Alonso de Ojeda llegó a las costas del golfo de Urabá y en el sector oriental construyó una fortaleza que llamó San Sebastián de Urabá.

Por iniciativa de Núñez de Balboa pasaron al litoral opuesto y fundaron a Santa María de La Antigua, convertida por ellos en la base donde partieron las exploraciones y expediciones de la época; esta población subsistió hasta 1524. Desde allí partieron los peninsulares para reasentarse en el sitio del actual Necoclí, hecho cumplido por Alonso de Heredia en 1535, con el nombre de San Sebastián de Buena Vista. Un año después, en 1536, Pedro de Heredia realizó una expedición por el río Atrato y a la serranía de Abibe.

En 1537, Francisco César llegó hasta el sitio de Ituango y luego lo hizo Juan Badillo, quien siguiendo por las márgenes del río Cauca fue a dar a Cali, en donde se encontró con Jorge Robledo en 1540. En compañía de este regresaron a territorio antioqueño y el 24 de agosto de 1541, Jerónimo Luis Tejelo descubrió el Valle de Aburrá que en ese entonces recibió el nombre de Valle de San Bartolomé.

Mientras tanto, los hombres de Robledo siguieron hacia el bajo Cauca y fundaron, en 1541, la localidad de Antioquia, trasladada más tarde, en 1542 por Juan de Cabrera, al occidente del río Cauca. En 1587, Gaspar de Rodas la reubicó en el sitio actual, recibiendo el nombre de Santa Fe de Antioquia. Rodas, además, fue el fundador de San Martín de Cáceres en 1576 y de Zaragoza de las Palmas en 1580. En 1580 el gobernador de Popayán, Sancho García del Espinar, hizo merced de tierras a Juan Daza, quien el 8 de noviembre de 1581 fundó a San Nicolás de Rionegro y Llanogrande, en el Valle del Río Negro descubierto el 2 de septiembre de 1541 por el teniente Álvaro de Mendoza bajo órdenes de Robledo y que en 1785 debido al traslado de la Villa de Arma recibe el título de Ciudad Santiago de Arma de Rionegro por Carlos III de España.

En 1586, la región del valle de Aburrá, que antes de ese año pertenecía a la gobernación de Popayán, pasa a ser parte de la gobernación de Antioquia, que había sido creada en 1569 mediante la conformación de varias provincias. En 1584, por Real cédula de Felipe II, Santa Fe de Antioquia se convirtió en la capital de la Provincia de Antioquia. En 1675 se erigió la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín cuya conformación se remonta desde 1616, cuando Francisco de Herrera Campuzano ordenó la creación de un poblado que sirviera como resguardo indígena; se le llamó San Lorenzo de Aburrá y se ubicaba en donde hoy es el parque del Poblado.

De 1626 a 1644 comienza la ocupación económica del valle de Aburrá; y finalmente en 1646 se traslada el poblado de San Lorenzo al sitio de Aná, en el ángulo que forman el río Medellín con la quebrada Santa Elena, sitio que hoy corresponde al centro de la actual capital antioqueña.[15]

Juan Antonio Mon y Velarde, oidor y visitador de la provincia de Antioquia, fue quien facilitó el cambio de las estructuras social y jurídica de la región, con el reparto de tierras y autorización de ocupar las que ya tenían dueño, pero que no eran laboradas. Mon y Velarde ordenó nuevas fundaciones y fomentó la siembra de cacao y algodón en el territorio antioqueño.[16]

Desde el siglo XIX hasta la actualidad

Antioquia en 1813.

Los muchos y muy altos impuestos que había decretado la corona española a sus provincias, tanto de ultramar como peninsulares. los malos tratos de los recaudadores y, en general, los abusos cometidos por algunos administradores, además de la anarquía que se produjo en América por los intereses de la invasión francesa a la península ibérica y la exacerbada ambición británica trajo como resultado el comienzo del proceso libertador en el Virreinato de la Nueva Granada.

En ese momento la Provincia de Antioquia era una de las más pobres, el oro que producía a comienzos del siglo XIX se consumía en el pago de las contribuciones, la satisfacción de las necesidades básicas y el costo del transporte que representaba un valor mayor que el precio inicial de los artículos importados. Además, la terrible hambruna que desde 1807 hasta 1809, acabó con la vida de cientos de personas, terminó de hundir en la pobreza a la provincia. Antes de empezar el movimiento independentista, según el censo de 1807, su población total sumaba apenas 107.000 habitantes. Las ciudades eran: Santa Fe de Antioquia, Santiago de Arma de Rionegro, Remedios, Zaragoza y Cáceres; las villas comprendían a Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín, Santa Rosa de Osos y San José de Marinilla; y como sitios poblados estaban entre otros Guarne, Carolina del Príncipe, Amagá, San Luis de Góngora (Yarumal), San Jerónimo, Titiribí, Concepción, Santo Domingo, San Vicente, Sonsón y Barbosa. A partir de los sucesos del 20 de julio de 1810, del 30 de agosto al 7 de septiembre de ese mismo año se reunieron en Santa Fe de Antioquia representantes de los cabildos de Medellín, Rionegro y Marinilla para crear una junta provincial que se encargaría de la autoridad en Antioquia. Se adoptó entonces el Sistema de Estado Soberano, unido a las demás provincias del Nuevo Reino de Granada, en forma federativa.

El 27 de junio de 1811, la Junta Suprema dictó una constitución provisional. También ese año se instaló la primera Asamblea Constituyente, que el 21 de marzo de 1812 aprobó la Constitución del Estado Libre de Antioquia en la sacristía de la catedral de Rionegro (hoy museo), en la que participaron 19 representantes de los pueblos de Antioquia; proclamada en el púlpito del templo por el presbítero José Félix de Mejía, tío del prócer y expresidente Liborio Mejía. Así quedó Antioquia como una de las provincias unidas de la Nueva Granada, de las cuales era presidente Antonio Nariño en Bogotá.

Los pueblos de Antioquia que habían secundado la declaratoria de independencia y jurado la constitución de 1812 tuvieron tiempo de asumir la legitimidad de los derechos que había reivindicado y cuando llegaron las noticias de que Popayán había sido ocupada por el ejército de Juan Sámano, personaje que estaba preparado para invadir la provincia de Antioquia, se eligió como dictador a Juan del Corral, quien proclamó la independencia absoluta de Antioquia el 11 de agosto de 1813, siguiendo el ejemplo de las ciudades de Cartagena y Mompox, en un interesante documento que empieza así:

"El Estado de Antioquia no reconoce a su Rey Fernando VII, ni a toda autoridad que no emane directamente del pueblo o de sus representantes, rompiendo enteramente la Unión política de dependencia con la Metrópolis, quedando separado por siempre de la Corona y del Gobierno de España."

Abejorral Antioquia Cuna de la Colonización Paisa

En 1816, durante la reconquista, los antioqueños fueron vencidos por el coronel Francisco Warleta, después de reducir a cenizas a la ciudad de Remedios.[18]​ Sin embargo, Warleta fue derrotado posteriormente en el combate de Chorros Blancos que se libró en febrero de 1820 en Yarumal.

Mesa en donde se firmó la Constitución de 1863, ubicada en la Casa de la Convención, en Rionegro.

La historia antioqueña entre 1829 y 1851 estuvo enmarcada por dos guerras civiles. En la primera fecha, el general José María Córdova se levantó, a nombre de la Constitución de Cúcuta, contra la dictadura de El Libertador Simón Bolívar, que había suspendido su vigencia. En la segunda, un grupo de conservadores se rebeló contra el gobierno liberal de José Hilario López, al que consideraba enemigo de la religión y de la propiedad, dando lugar a la guerra civil colombiana de 1851.

Durante el siglo XIX la población antioqueña tuvo una alta tasa de crecimiento que asociada a la inversión y explotación minera, a los procesos de colonización del sur y de otros puntos cardinales, a una distribución de la propiedad territorial más amplia que en otras regiones del país, al grado significativo de movilidad social, al intercambio comercial y al alto ingreso por exportaciones, hicieron posible la consolidación del proceso económico y social antioqueño en la segunda mitad del siglo XIX, creando condiciones favorables para el establecimiento de algunas industrias, principalmente en Medellín, a comienzos del siglo XX y facilitaron el ascenso de los políticos antioqueños a los poderes nacionales.[19]