Antiimperialismo | globalización y antiimperialismo

Globalización y antiimperialismo

El fin de la Guerra Fría y el colapso de la Unión Soviética en 1991, así como el comienzo de la llamada globalización modificó las condiciones en que se desarrollaba el pensamiento y el programa antiimperialista. Por un lado las relaciones económicas entre los países se incrementaron notablemente y el mundo se hizo más interdependiente. Por otra parte, la hegemonía del pensamiento neoliberal en la años noventa y la implementación generalizada del Consenso de Washington abrió una ola de privatizaciones de empresas estatales así como el retiro del Estado de su papel de regulador de los mercados. Esto afecto las políticas antiimperialistas de muchos países del Tercer Mundo, en gran medida basadas en las empresas estatales y la intervención del Estado en la economía.

La globalización ha producido un debate acerca de las características del antiimperialismo en la actualidad. Por un lado movimientos políticos como los socialismos de Fidel Castro (en Cuba), de Hugo Chávez (en Venezuela) y Evo Morales (en Bolivia), ratifican la vigencia del pensamiento antiimperialista y consideran que la globalización es en sí misma un fenómeno imperialista que no modifica sustancialmente las posturas clásicas del antiimperialismo.

Por otro lado movimientos políticos de posturas más moderadas, como el Partido de los Trabajadores de Lula en Brasil, el Frente Amplio en Uruguay, el peronismo de Kirchner en Argentina, e incluso el sandinismo triunfante en las elecciones nicaragüenses de 2006, tienden a replantear la idea de antiimperialismo en el contexto de la globalización, reteniendo sus aspectos básicos (autonomía nacional, industrialismo, rol del Estado, mercado interno) pero reorganizando su enfoque para hacerlo compatible con un mundo mucho más complejo, interdependiente, y en proceso de integrarse en diferentes bloques.