Tercera guerra servil

Tercera guerra servil
Parte de las guerras serviles
4168 - Milano - Antiquarium - Replica elmo gladiatore - Foto Giovanni Dall'Orto - 14-July-2007 - 1.jpg
Casco de un gladiador. La Tercera Guerra Servil enfrentó a Roma contra sus propios esclavos y gladiadores.
Fecha73-71 a. C.
LugarItalia
Coordenadas41°06′N 14°12′E / 41°06′N 14°12′E / 14.2
Casus belliRebelión de los esclavos
ResultadoVictoria romana
Beligerantes
Ejército de esclavos sublevadosRepública romana
Comandantes
Espartaco †,
Crixo †,
Enomao †,
Castus †,
Gannicus
Cayo Claudio Glabro,
Publio Varinio,
Cneo Cornelio Léntulo Clodiano,
Lucio Gelio Publícola,
Cayo Casio Longino,
Cneo Manlio,
Marco Licinio Craso,
Cneo Pompeyo Magno,
Marco Terencio Varrón Lúculo
Fuerzas en combate
150.000 esclavos y gladiadores, incluyendo no combatientes[1]3000 milicianos,
20 legiones (8 al mando de Craso, 7 al mando de Pompeyo y 5 al mando de Lúculo)
±12.000 de organización desconocida
Bajas
Casi todos los combatientes muertos, en batalla o en la cruzDesconocidas, pero muy altas

La tercera guerra servil, también llamada por Plutarco guerra de los Gladiadores y guerra de Espartaco, fue la última de una serie de revueltas de esclavos, sin éxito ni relación, contra la República romana, conocidas en su conjunto como las guerras serviles o guerras de los Esclavos. La tercera guerra servil fue la única que consiguió plantear una amenaza seria al núcleo de Roma, la provincia de Italia, y fue doblemente alarmante para el pueblo romano por los continuos éxitos de la creciente banda de esclavos rebeldes contra el ejército romano, entre 73 y 71 a. C. La revuelta fue aplastada finalmente en 71 a. C. por la operación militar concentrada de los comandantes Pompeyo, Craso y Lúculo, aunque los acontecimientos siguieron teniendo efectos indirectos en la política romana de los años posteriores.

Entre 73 y 71 a. C., una banda de esclavos huidos —originalmente un pequeño cuadro de unos 70 gladiadores fugados que creció hasta ser una banda de 120.000 hombres, mujeres y niños— deambuló por la provincia romana de Italia asaltándola con relativa impunidad bajo el mando de varios líderes, incluyendo al famoso gladiador-general Espartaco. Los adultos capacitados de esta banda constituyeron una fuerza armada sorprendentemente efectiva que demostró repetidas veces su capacidad para resistir al ejército romano, desde las patrullas locales de Campania a las milicias romanas y las cualificadas legiones bajo mando consular. Plutarco describió las acciones de los esclavos como un intento de estos de escapar de sus amos y huir a través de la Galia Cisalpina, mientras que Apiano y Floro retratan la revuelta como una guerra civil en la que los esclavos hicieron campaña para capturar la misma ciudad de Roma.

La creciente alarma en el Senado romano sobre los continuos éxitos militares de esta banda y sobre sus estragos contra las ciudades y los campos romanos llevó finalmente a que Roma reuniera un ejército de ocho legiones bajo el liderazgo, severo pero efectivo, de Marco Licinio Craso. La guerra terminó en 71 a. C. cuando, tras una larga y amarga retirada ante las legiones de Craso y la comprensión de que las legiones de Cneo Pompeyo Magno y Varro Lúculo estaban avanzando para encerrarlos, los ejércitos de Espartaco se lanzaron con toda su fuerza contra las legiones de Craso y fueron completamente aniquilados.

Aunque la guerra de Espartaco es notable por derecho propio, la tercera guerra servil fue significativa en la historia de la antigua Roma por su efecto sobre las carreras de Pompeyo y Craso. Los dos generales utilizaron sus éxitos contra la revuelta para promocionar sus carreras políticas, aprovechándose del favor del pueblo y de la amenaza implícita de sus legiones para influir en su favor en las elecciones consulares de 70 a. C. Sus acciones como cónsules promovieron en gran medida la subversión de las instituciones políticas romanas y contribuyeron a la transición final de la República romana al Imperio romano.

Esclavitud en la República romana

En diverso grado a lo largo de la historia de Roma, la existencia de una fuerza de trabajo barato en forma de esclavos supuso un factor importante en su economía, lo que sería denominado por Marx como un modo de producción esclavista. Los esclavos se conseguían de diversas formas, entre ellas la compra en mercaderes extranjeros y mediante la esclavización de poblaciones extranjeras tras la conquista militar.[4]

En general, los esclavos eran tratados con crueldad y opresión durante el periodo republicano. Bajo el Derecho romano un esclavo no era considerado una persona, sino una propiedad. Los amos podían abusar, herir o incluso matar a sus esclavos sin consecuencias legales. Aunque había muchos grados y tipos de esclavitud, los esclavos de los grados inferiores (la mayor cantidad) que trabajaban en los campos y las minas, estaban sujetos a una vida de duro trabajo físico.[5]

Esta gran concentración de la población de esclavos y el trato opresivo al que eran sometidos dieron como resultado varias revueltas. En 135 a. C. y 104 a. C. estallaron en Sicilia la primera y la segunda guerras serviles, respectivamente, en las que pequeñas bandas rebeldes encontraron decenas de miles de seguidores voluntariosos que deseaban escapar de la vida opresiva del esclavo romano. Aunque el Senado las consideró como serios disturbios civiles, y fueron necesarios varios años de intervenciones militares directas para sofocarlos, nunca se consideró que fueran una amenaza seria para la República. El centro de los dominios de Roma, la provincia de Italia, nunca había presenciado un levantamiento de esclavos, ni tampoco estos habían sido nunca una amenaza potencial a la ciudad de Roma. Esto cambiaría con la tercera guerra servil.