Semana Trágica de 1920

Semana Trágica de 1920
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El tiempo de Cabrera ha llegado: el Partido Unionista se lo lleva después de que el presidente ha destrozado a los hijos de Guatemala, mientras que Cristo le recuerda a Guatemala que debe perdonar. Nótese que Estrada Cabrera viste como en el retrato oficial de su presidencia.
Contexto del acontecimiento
Fecha8 de abril a 14 de abril de 1920
SitioGuatemalaFlag of Guatemala.svg Guatemala
ImpulsoresConservadores del Partido Unionista, representantes estudiantiles de la Universidad Estrada Cabrera y dirigentes obreros
Motivos
  • Los intereses de los miembros del partido conservador se vieron afectados desde el gobierno de Justo Rufino Barrios y utilizaron el descontento provocado por el férreo gobierno de Estrada Cabrera para retornar al poder.
  • La United Fruit Company —principal patrono y soporte económico del presidente guatemalteco— dejó de apoyar al licenciado Estrada Cabrera cuando este reprimió violentamente una protesta pacífica que los miembros del Partido Unionista realizaron en marzo de 1920.
  • La figura del presidente se había desgastado considerablemente por su evidente incompetencia para recuperar la Ciudad de Guatemala luego de los terremotos de 1917-18.
Influencias ideológicas de los impulsoresLiberal cabrerista y conservadora unionista
Gobierno previo
GobernanteManuel Estrada Cabrera
Gobierno resultante
GobernanteCarlos Herrera y Luna

La Semana Trágica de 1920 fue un movimiento cívico ocurrido en Guatemala la semana entre el 8 y el 14 de abril de 1920, encabezado por los jefes del Partido Unionista, líderes estudiantiles y dirigentes obreros, que combatió al presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera, cuando este se rehusó a entregar el poder luego de la que la Asamblea Nacional Legislativa lo declarara mentalmente incapaz para gobernar y designara al ciudadano Carlos Herrera y Luna presidente interino. Dio lugar al primer Gobierno conservador desde el triunfo de la Reforma Liberal en 1871, pero la falta de experiencia política de los conservadores que se habían aglutinado en el Partido Unionista, la habilidad de varios liberales cabreristas, principalmente de Adrián Vidaurre, para mantenerse en el Gobierno y la presión de la United Fruit Company para que el nuevo Consejo de Ministros reconociera las concesiones que les habían sido otorgadas por el de Estrada Cabrera hicieron que el mandato de Herrera terminara en diciembre de 1921, con un golpe de Estado dirigido por José María Orellana —ex jefe del Estado Mayor de Estrada Cabrera— y patrocinado por la compañía frutera.[1]

Antecedentes

Consolidación económica de los grupos liberales

Estrada Cabrera transformó el Partido Liberal de una elite de profesionales y funcionarios en una organización que descansó en los círculos liberales de las clases medias, dando lugar a que las asociaciones artesanales y obreras fueran creciendo; de hecho, ya para 1919 existían treinta y seis asociaciones obreras y artesanales; al mismo tiempo, durante su régimen se consolidaron las familias terratenientes agroexportadoras de café, las industriales —principalmente las dedicadas a la producción de cerveza, cemento y azúcar—, y las financieras.[2]

Por último, el Gobierno de Estrada Cabrera también entregó al consorcio estadounidense las instalaciones de Puerto Barrios y sus muelles,[2]

José Piñol y Batres y el fin de la presidencia de Manuel Estrada Cabrera

Grabado sobre la tiranía de Estrada Cabrera. Foto Paz
José Piñol y Batres, obispo de Faselli
Retrato del presidente Manuel Estrada Cabrera durante su último mandato presidencial.
Caricatura que circuló a principios de 1920: tres personas distintas y un solo criminal.

El presbítero y doctor José Piñol y Batres, miembro del clan Aycinena, fue electo obispo de Granada en 1913, pero renunció a esa prelatura y entonces obtuvo el título de obispo de Faselli.[2]

En la primera conferencia del obispo, se trató el tema de la religión falsificada de ignorancia, la hipocresía y el interés, criticando así veladamente al presidente Estrada Cabrera, pues se rumoraba que este practicaba brujería.[6]

En la cuarta conferencia, que versó sobre la libertad, hizo mención de que los guatemaltecos no gozaban de esta: entrar y salir del país no era siempre posible, ni lo era tampoco negociar con los propios bienes; otras libertades de las que se había privado a los guatemaltecos eran la de hacer valer sus derechos ante los tribunales, disponer del trabajo personal, elegir sin coacción a sus gobernantes y emitir libremente el pensamiento.[8]

Después de la séptima conferencia, los agentes de la policía secreta desinflaron uno de los neumáticos del automóvil de la familia Ibargüen, que el obispo utilizaba para llegar al templo; pero logró movilizarse en otro automóvil y regresar a su casa tras impartir la conferencia.[13]

Estrada Cabrera estuvo muy molesto con las primeras críticas abiertas que recibía en mucho tiempo y quiso sancionar al obispo;[16]

El obispo fue llevado a la cárcel de Escuintla, pero, cuando los guardias del penal se arrodillaron ante él, las autoridades se dieron cuenta de que no podrían retenerlo en prisión por su alta posición en la jerarquía eclesiástica.[24]

Partido Unionista

Fotografía tomada en la «Casa del Pueblo» en diciembre de 1919, al momento de firmar el Acta de los Tres Dobleces. Se observa a los líderes conservadores de Guatemala sentados al frente de la fotografía: primero de derecha a izquierda, el Dr. Julio Bianchi y tercero de derecha a izquierda, el ciudadano José Azmitia.

Tras el exilio de su primo, el dirigente conservador Manuel Cobos Batres consiguió entusiasmar a los destacados conservadores José Azmitia, Tácito Molina, Eduardo Camacho, Julio Bianchi y Emilio Escamilla en la formación de un partido que se rebelara contra el férreo gobierno de Estrada Cabrera.[26]

El nuevo partido se llamó Unionista, a propuesta de Tácito Molina, para diferenciarlo tanto del Partido Liberal como del Conservador y reunir en sus filas a todos aquellos «hombres de buena voluntad, amantes de la libertad y la democracia, y con el ideal de la unión centroamericana».[28]

Desde un principio se convino entre los conservadores que formaron el partido unionista que ninguno aparecería como jefe del partido, siendo todos sus actos realizados en nombre de la junta directiva.[29]

  • Tácito Molina Izquierdo, director jurídico del movimiento, insistió siempre en evitar el caudillaje en el nuevo partido.
  • Sin una cabeza visible, sería más difícil para el Gobierno de Estrada Cabrera atacar al partido.
  • En previsión de posibles bajas entre sus miembros, los conservadores tenían un numeroso contingente de suplentes, compuesto principalmente de representantes obreros de la ciudad.[29]

El partido tenía aproximadamente cincuenta directores potenciales de reserva.[29]

Manifestación del 11 de marzo de 1920

José Azmitia González. Portaba la bandera de Centro América durante la manifestación a pesar de que había sido informado al último momento de que había francotiradores apostados para dispararle al abanderado.[30]
Manifestación unionista del 11 de marzo de 1920. Tras arremeter violentamente contra esta manifestación, el gobierno de Estrada Cabrera empezó a tambalearse.
Otra fotografía de la manifestación del 11 de marzo.

A finales del mes de febrero de 1920, algunos militares asignados a los cuarteles de la Ciudad de Guatemala entraron en contacto con el movimiento Unionista, lo que produjo un aumento notable del tamaño del partido, que en ese momento llegó a sumar sesenta mil afiliados.[32]

El 11 de marzo, los unionistas convocaron a una manifestación en la que participaron miles de ciudadanos y en la cual el abanderado fue el ciudadano y dirigente unionista José Azmitia, quien portaba el pabellón de Centroamérica, a pesar de que le avisaron de que había francotiradores encargados de disparar contra quien portara la bandera de la manifestación.[34]

Como se esperaba, esta manifestación fue reprimida por el Gobierno; Estrada Cabrera había ordenado a sus agentes que, con la ayuda de prisioneros que habían sacado de las cárceles, provocaran desórdenes al paso de la manifestación mientras que tres o cuatro de los mejores tiradores del Ejército estaban apostados estratégicamente esperando cualquier disturbio para disparar sobre el abanderado.[30]​ El Partido Unionista anunció el resultado de la marcha como un rotundo éxito en su periódico, El Unionista:

El presidente se dio cuenta entonces de que el pueblo ya no era dócil y manejable, pues para entonces ya se habían organizado más de ciento cincuenta clubes o filiales del partido opositor en todo el país.[37]

Negociaciones con los cabreristas

«Hoy pienso que entonces le dimos a esa expresión de cortesía internacional más importancia de la que en verdad tenía; pero en aquel entonces todos estábamos contagiados de la obsesión de Estrada Cabrera, creyendo que el gobierno americano está pendiente de los menores incidentes de nuestra política local, que se preocupa hondamente por ellos y que está pronto a movilizar su escuadra para enderezar cualquier entuerto en nuestros asuntos domésticos. Yo, por lo menos, no me curé de ella sino meses después cuando era Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario del Gobierno de Guatemala ante el Gobierno de los Estados Unidos de América, título rimbombante que hace presumir en quien lo tiene una importancia muy grande.»
Julio Bianchi
1941[38]
Miembros del Partido Unionista en la Casa del Partido en 1920.

El primer tropiezo imprevisto de los unionistas fue la declaración del Gobierno de los Estados Unidos hecha por medio de su ministro el 4 de abril que, aunque no detuvo la marcha de los acontecimientos, sí influyó de manera grave sobre la siguiente etapa.[39]

Para el 7 de abril de 1920, todo el pueblo de Guatemala estaba afiliado al partido unionista y la autoridad de su directiva en toda la República.[39]

Los unionistas no tenían armas ni habían buscado conexiones militares; Silverio Ortiz y algunos otros directores habían recibido la promesa de muchos jefes militares de apoyarlos en caso de conflicto armado, pero solo uno de ellos, López Avila, tenía a la sazón tropas a su mando y exigía un decreto de la Asamblea para resguardo de su honor militar.[39]

Había llegado el momento de dar el golpe decisivo, pero se resolvió, a propuesta de Tácito Molina, que el presidente provisional que sustituyera a Estrada Cabrera fuese un hombre que inspirara plena confianza a la directiva del partido unionista, pero no un miembro relevante de este, dejándose para elecciones posteriores la selección del candidato idóneo.[41]

Para lograr el acuerdo, fue necesario que los unionistas entraran en componendas con un grupo de diputados liberales cabreristas, y con el presidente de la Asamblea Nacional, que en ese momento era el cabrerista Adrián Vidaurre —quien había sido el auditor[41]

Ya acordado como se formaría el gabinete, se procedió a programar la sesión de la Asamblea del 8 de abril. Se acordó que el orden del día sería:

  1. dar la licencia, no solicitada, a Estrada Cabrera para que pudiera ausentarse del país;
  2. elegir a Herrera como presidente provisional, y
  3. emitir un decreto ordenando a todas las fuerzas militares que reconocieran al nuevo Gobierno como la única autoridad legítima de la república.[41]

Sesión de la asamblea del 8 de abril de 1920

El 8 de abril de 1920, el pueblo se agolpó en la calle frente a la Asamblea Nacional formando verdaderos racimos humanos en las ventanas.[44]
Otra fotografía del 8 de abril de 1920, cuando el pueblo se agolpó en la calle frente a la Asamblea Nacional.[44]

La sesión del 8 de abril se inició con trámites legislativos ordinarios que tomaron mucho tiempo; al fin, José Azmitia entregó el documento con las acusaciones contra el presidente, y el diputado Letona —reconocido cabrerista que había hablado con los unionistas la noche anterior— pronunció un discurso que había sido acordado la noche anterior.[46]

El discurso fue ratificado por Vidaurre y se solicitó una comisión de médicos que se conformara allí mismo; la asamblea se declaró en sesión permanente y el pueblo, agolpado afuera del edificio, no le permitió la salida a los diputados.[48]

Debido a las negociaciones, en vez de conseguir una victoria contundente, los conservadores unionistas se tuvieron que conformar con un nuevo Gobierno que estaba constituido por el presidente Herrera quien, a pesar de su honradez y honorabilidad, era débil de carácter y estaba fuertemente ligado a los cabreristas.[49]

El pueblo, delirante, celebró como nunca lo pudo hacer durante el gobierno de Estrada Cabrera, pensando que era el fin de su gobierno y que este se había ido de la ciudad hacia Puerto Barrios.[50]