Revolución de Terciopelo

Revolución de Terciopelo
Havla 1989.jpg
Václav Havel lleva a cabo un acto en honor a los fallecidos durante la revolución.
Contexto del acontecimiento
Fecha17 de noviembre - 29 de diciembre de 1989
SitioBandera de Checoslovaquia Checoslovaquia
ImpulsoresVáclav Havel, Alexander Dubček
Motivos
Influencias ideológicas de los impulsoresAnticomunismo, democracia, cambio de régimen
Gobierno previo
GobernanteGustáv Husák
Forma de gobiernoEstado socialista
Gobierno resultante
GobernanteVáclav Havel
Forma de gobiernoRepública federal democrática y parlamentaria

La Revolución de Terciopelo (en checo, Sametová revoluce, en eslovaco, Nežná revolúcia) fue el movimiento pacífico por el cual el Partido Comunista de Checoslovaquia perdió el monopolio del poder político, que había mantenido durante 45 años, en 1989, durante las revoluciones de ese mismo año. Como consecuencia, se desarrolló un régimen parlamentario en el contexto de un Estado de derecho y un sistema económico que había iniciado ya su transición al capitalismo[1]​.

El término, que hace referencia a la no violencia con la que transcurrió, se dice que fue acuñado por Rita Klímová, una disidente checa que sirvió de portavoz del movimiento de protestas en 1989[2]​.

Antecedentes

Los vientos aperturistas y liberalizadores procedentes de la Unión Soviética, a través de la denominada perestroika llevada a cabo por Mijaíl Gorbachov a partir de 1985, se concretaron en el conjunto de sus países aliados con el inicio de paulatinas reformas políticas. En el caso de Checoslovaquia, hay que remontarse a 1977, cuando un grupo de intelectuales, siguiendo la línea del espíritu de la Primavera de Praga, publicó un manifiesto denominado «Carta 77», donde expresaban su disidencia con el régimen establecido[3]​.

En 1987, una visita de Mijaíl Gorbachov a Checoslovaquia terminó con un pronunciamiento público del líder soviético en Praga instando al gobierno comunista checoslovaco a seguir la liberalización política que la perestroika realizaba en la URSS[6]

A mediados de 1989, la situación política de la Europa Central era muy inestable, y casi todos los regímenes comunistas de la región experimentaban presiones internas para una liberalización similar a la vivida en la Unión Soviética[4]​.

Centenares de emigrantes de la República Democrática Alemana se trasladaron a Checoslovaquia a mediados de 1989, instalándose allí en espera a que la embajada de Alemania Occidental en Praga les otorgara visados de entrada, lo cual llamó la atención de la opinión pública checoslovaca[12]​.