Revolución EDSA

Revolución del Poder del Pueblo
Parte de Guerra Fría, Insurgencia en Filipinas
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Monumento a la Revolución EDSA.
Fecha22 de febrero-25 de febrero de 1986
LugarBandera de Filipinas Filipinas
Causas
ResultadoVictoria revolucionaria
Consecuencias
Partes enfrentadas
Bandera de Filipinas Oposición Filipina
UNIDO
Desertores militares
Bandera de Filipinas Dictadura de Marcos
Fuerzas Armadas
Kilusang Bagong Lipunan
Figuras líderes
Corazón Aquino
Salvador Laurel
Bandera de Filipinas Juan Ponce Enrile
Bandera de Filipinas Fidel V. Ramos
Bandera de Filipinas Gregorio Honasan
Cardenal Jaime Sin
Bandera de Filipinas Ferdinand Marcos
Bandera de Filipinas Imelda Marcos
Bandera de Filipinas Fabian Ver
Unidades involucradas
2.000.000+ manifestantesDesconocido

La Revolución EDSA (también denominada Revolución del Poder del Pueblo, Revolución Filipina de 1986, y Revolución Amarilla) fueron una serie de protestas y marchas populares de protesta en Filipinas que comenzaron en 1983 y finalizaron en 1986. Los métodos utilizados fueron los propios de una campaña de resistencia civil contra la violencia del régimen y el fraude electoral. Esta revolución no-violenta condujo a que el presidente Ferdinand Marcos dejara el gobierno y se restaurara la democracia en el país. Se la denomina también la Revolución Amarilla a causa de la presencia de cintas amarillas durante las manifestaciones luego del asesinato de Benigno Aquino, Jr.[4]

La mayoría de las protestas se realizaron en un largo tramo de la Avenida Epifanio de los Santos, ubicada en la zona metropolitana de Manila, dicha avenida es conocida popularmente por el acrónimo de EDSA, desde el 22 al 25 de febrero de 1986 y en las mismas participaron más de dos millones de civiles filipinos y varios grupos políticos, militares y religiosos liderados por el cardenal Jaime Sin, arzobispo de Manila. Las protestas, alimentaron la resistencia y la oposición frente a años del gobierno corrupto de Marcos, culminando con la partida del dictador del Palacio de Malacañán hacia Hawaii. Corazón Aquino fue proclamada como la legítima presidente de Filipinas luego de la revolución.[5]