Regla de san Juan de Mata

Juan de Mata escribiendo la Regla de vida de los trinitarios.

La Regla de san Juan de Mata, también conocida como Regla Trinitaria, es una regla de vida religiosa de la Iglesia católica, escrita por el sacerdote francés Juan de Mata, aprobada por Inocencio III el 17 de diciembre de 1198. Dicha regla es seguida por los discípulos de Juan de Mata, de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos y por todos los institutos y organizaciones que beben del carisma trinitario.[1]

Historia

Juan de Mata funda un nuevo proyecto de vida religiosa en la Iglesia católica que conecta la Trinidad y la redención de cautivos: la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, cuyos conventos se denominan Domus Trinitatis, es decir: «Casa de la Santísima Trinidad», y los religiosos son llamados «hermanos de la Santa Trinidad». El proyecto lo desarrolla luego de haber sido ordenado sacerdote hacia 1193. Según la tradición en su primera Eucaristía, el religioso tiene una inspiración que lo lleva a fundar la Orden trinitaria. El documento fue escrito en el desierto de Cerfroid, al norte de Francia, donde fundó la primera Casa de la Trinidad, con la ayuda de un grupo de eremitas, entre los que resalta la figura de Félix de Valois.[2]

Juan de Mata se traslada a Roma para pedir al papa la aprobación de la Regla y del nuevo instituto. Dicha aprobación le llega el 17 de diciembre de 1198, de manos del papa Inocencio III, quien inmediatamente acoge bajo su protección a los religiosos y todas sus propiedades. Importantes reformas se harán a la regla original con el paso del tiempo. Entre ellas destaca la reforma de 1267, que será el documento jurídico de los trinitarios hasta la época de la reforma, y a partir de ella, con la división entre calzados y descalzos, será la norma de vida para los trinitarios calzados. Otra reforma importante será la Regla de Urbano VIII, o de Juan Bautista de la Concepción, de 1599, con la que se guiarán los religiosos de la descalcés trinitaria.[3]

La Regla original, se conserva en los Archivos Vaticanos y es quizá el único escrito del Juan de Mata.[2]