Racionalismo (arquitectura)

Casa Farnsworth (1946), diseñada por Ludwig Mies van der Rohe, situada a las afueras de la ciudad de Plano (Illinois, Estados Unidos)

El racionalismo, también llamado Estilo internacional o Movimiento moderno, fue un estilo arquitectónico que se desarrolló en todo el mundo entre 1925 y 1965, aproximadamente. Suele ser considerado como la principal tendencia arquitectónica de la primera mitad del siglo XX. Fue un movimiento de amplio alcance internacional, que se desarrolló por toda Europa, Estados Unidos y numerosos países del resto del mundo. Entre sus figuras sobresalen: Walter Gropius, Ludwig Mies van der Rohe, Le Corbusier, Jacobus Johannes Pieter Oud, Richard Neutra, Rudolf Schindler, Philip Johnson, Alvar Aalto, Eliel y Eero Saarinen, Erik Gunnar Asplund, Josep Lluís Sert, Louis Kahn, Pier Luigi Nervi, Gio Ponti, Kenzō Tange, Lúcio Costa y Oscar Niemeyer.

Este movimiento no tiene una designación homogénea en todos los países. En español se suele emplear más el término «racionalismo», aunque en otros países —especialmente en el mundo anglosajón— dicho término se suele circunscribir al ámbito italiano, al racionalismo practicado por el Gruppo 7 y el M.I.A.R. En cambio, en esos otros países se suele emplear con más frecuencia el término «Estilo internacional» (en inglés, International style), que tiene su origen en la exposición organizada por Henry-Russell Hitchcock y Philip Johnson en el Museum of Modern Art de Nueva York en 1932 y en el libro publicado por ambos The International Style: Architecture since 1922. Un término sinónimo es «Movimiento moderno» (en inglés, Modern Movement), procedente del libro Pioneers of Modern Movement from William Morris to Walter Gropius (1936), de Nikolaus Pevsner. Este último tiene un sentido más extenso e incluiría, además del racionalismo o Estilo internacional, a los movimientos de vanguardia de las dos primeras décadas del siglo XX, como el expresionismo, el cubismo, el futurismo, el neoplasticismo y el constructivismo, considerados en ocasiones genéricamente como un «prerracionalismo» o «protorracionalismo».

Esta corriente buscaba una arquitectura fundamentada en la razón, de líneas sencillas y funcionales, basadas en formas geométricas simples y materiales de orden industrial (acero, hormigón, vidrio), al tiempo que renunciaba a la ornamentación excesiva y otorgaba una gran importancia al diseño, que era igualmente sencillo y funcional. La arquitectura racionalista tuvo una estrecha relación con los adelantos tecnológicos y la producción industrial, especialmente por la defensa acérrima de dicha relación preconizada por Walter Gropius desde la fundación de la Bauhaus en 1919. También abogó por la utilización de elementos prefabricados y módulos desmontables. Su lenguaje formal se basaba en una geometría de líneas simples, como el cubo, el cono, el cilindro y la esfera, y defendía el uso de planta y fachada libres y la proyección del edificio de dentro hacia fuera. Una de sus principales premisas era el funcionalismo, una teoría que postulaba la subordinación del lenguaje arquitectónico a su función, sin considerar su aspecto estético o cualquier otra premisa secundaria.

Tal como indica su denominación de «Movimiento moderno», fue un estilo comprometido con los valores de la modernidad, en paralelo a las denominadas «vanguardias artísticas» que se desarrollaban en ese momento en artes plásticas. Fue un movimiento preocupado por la mejora de la sociedad, por influir en mejorar la vida de la gente, a través de un lenguaje innovador que supuso una ruptura con la tradición en busca de una nueva forma de construir, de una nueva forma de interpretar la relación del ser humano con su entorno y de buscar nuevas soluciones que solventasen el problema del aumento de la población en las grandes ciudades. Para ello se valió no solo de los aportes teóricos, las nuevas formas de concebir los espacios y de utilizar el diseño como herramienta para aunar funcionalidad y estética, sino también de los adelantos técnicos e industriales, de la utilización de nuevas técnicas y de nuevos materiales.

Además de la arquitectura, este movimiento se interesó por el urbanismo y el diseño. También fomentó la teoría arquitectónica y la organización de congresos y conferencias para la difusión del nuevo movimiento, lo que se concretó en la constitución en 1928 del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM), así como su cuerpo ejecutivo, el Comité Internacional para la Resolución de los Problemas de la Arquitectura Contemporánea (CIRPAC).

Terminología

Casa proyectada por Le Corbusier para la urbanización Weißenhofsiedlung (1927), Stuttgart (Alemania)

Conviene analizar en primer lugar la terminología aplicada a este movimiento. Salvo pequeños matices, en general se puede considerar que racionalismo, Estilo internacional y Movimiento moderno son conceptos sinónimos.[5]​ Algunos historiadores apuntan el origen del término a esta frase de Erwin Piscator:

La nueva arquitectura no debe ya influir sobre el espectador por la vía meramente sentimental, no debe especular más sobre su disponibilidad emotiva, sino dirigirse, de manera totalmente consciente, a su razón.
Erwin Piscator, Das politische Theater, Berlín, 1929.[6]

El término «Estilo internacional» (en inglés, International style) proviene de la exposición Modern Architecture - International Exhibition organizada por Henry-Russell Hitchcock y Philip Johnson en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York en 1932 y en el libro publicado por ambos The International Style: Architecture since 1922. Pese a su ambigüedad, el término hizo fortuna y es el más empleado en el ámbito anglosajón para designar la fase más ortodoxa del racionalismo. Para Hitchcock y Johnson, el Estilo internacional englobaba las producciones más sintomáticas tanto del racionalismo como del neoplasticismo, caracterizadas por un lenguaje racional basado en la producción industrial.[9]

Café L'Aubette (1928-1929), de Theo van Doesburg, Hans Arp y Sophie Taeuber-Arp, Estrasburgo (Francia)

El término «Movimiento moderno» (en inglés, Modern Movement) procede del libro Pioneers of Modern Movement from William Morris to Walter Gropius (1936), de Nikolaus Pevsner, y sería más inclusivo, ya que aglutinaría el racionalismo con el expresionismo, el cubismo, el futurismo, el neoplasticismo y el constructivismo, considerados genéricamente como un «prerracionalismo» (o «protorracionalismo»). La intención del autor era señalar la convergencia de varias corrientes estilísticas hacia una nueva forma de concebir la arquitectura durante las primeras décadas del siglo XX. Según Pevsner, «es esencial comprender el Movimiento moderno como una síntesis del movimiento de Morris (Arts & Crafts), el desarrollo de la construcción en acero y el art nouveau». Es interesante señalar que ya en 1902 el arquitecto Otto Wagner había utilizado el mismo término en el prefacio de su libro Moderne Architektur.[11]

Cabe señalar que en algunos países, especialmente en el ámbito anglosajón, se usa como sinónimo de Movimiento moderno el término «modernismo». Sin embargo, en español se emplea ese término para el estilo artístico desarrollado entre finales del siglo XIX y principios del xx conocido también como art nouveau en Francia, Modern Style en Reino Unido, Jugendstil en Alemania, Sezession en Austria, Nieuwe Kunst en Países Bajos o Liberty en Italia.[12]

Por último, conviene precisar que Movimiento moderno no es el mismo concepto que el de arquitectura moderna, que es la arquitectura de la modernidad, un proceso cultural iniciado con la Ilustración en el siglo XVIII basado en la ciencia y en el progreso, ligado al positivismo filosófico. Incluye por tanto los siglos xix, xx y xxi, es decir, hasta nuestros días, pues aunque desde los años 1980 el arte posmoderno ha puesto en duda la vigencia de la modernidad los historiadores no están de acuerdo, y hay incluso expertos —como Valeriano Bozal— que señalan que la posmodernidad es solo una fase más de la modernidad, precisamente aquella en que reflexiona sobre sí misma.[13]