Pedro de Villafranca

Definiciones de la Orden y Caballería de Calatrava conforma al Capítulo General celebrado en Madrid año de MDCLII, estampa de portada firmada «Petrus Villafranca Malagon sculptor Regius Alcobrice in Calatravensi Provincia natus sculpsit Matriti 1660».

Pedro de Villafranca y Malagón (¿Almagro?, ca. 1615-Madrid, 1684) fue un pintor y grabador barroco español, natural de Alcolea de Calatrava según Ceán Bermúdez o de Almagro, como se desprende de su firma al frente de las Definiciones de la Orden y Caballería de Calatrava, y activo en Madrid, donde se habría formado como pintor con Vicente Carducho. Villafranca destacó especialmente como grabador, siendo su obra gráfica, influida también por Velázquez, muy abundante y variada, hasta el punto de haberse dicho de él que fue «sin ningún género de dudas el mejor grabador del siglo XVII español».[1]

Biografía

Escasamente conocida su biografía, consta que sus padres eran vecinos de Almagro, pero se desconoce la fecha y el lugar exacto de su nacimiento. Muy joven debió de trasladarse a Madrid. No hay constancia documental de su formación, que según Ceán habría tenido lugar al lado de Carducho, pero su relación con Pedro Perete, hijo del grabador flamenco Pedro Perret, debió de ser muy estrecha pues a la muerte de aquel, en 1639, Villafranca aparece como uno de sus testamentarios, y un año después, en 1640, contrajo segundas nupcias con Sebastiana de Rojas, viuda de un hijo de Perret, con la que tuvo cuatro hijas, por lo que se estima probable que aprendiese con él la técnica del buril.

Noticias posteriores a 1660 lo relacionan con Juan de Solís, Juan de Arellano y Antonio Arias, entre otros artistas, y con trabajos de diversa naturaleza, como el dorado de las rejas de la capilla de Nuestra Señora de Atocha, que tenía a su cargo «por orden de su majestad», y la restauración de las pinturas de la Sala de las Batallas en el monasterio de El Escorial, tarea de la que se ocupó en 1677 junto con Claudio Coello por encargo de Juan Carreño de Miranda.[2]

En enero de 1678 casó a su hija Sebastiana con Juan Antonio de Eguiazábal, contador del rey Carlos II, entregándole como dote una considerable cantidad de regalos en muebles, joyas, ropas y cuadros, entre ellos un Calvario de Pedro de Orrente, poniéndose así de manifiesto la holgura económica que había llegado a alcanzar con su trabajo.[3]

Falleció en Madrid el 27 de julio de 1684 y fue enterrado en la parroquia de San Sebastián. En su testamento, dado en 1680, declaraba que el rey Felipe IV le había hecho «su tallador de Láminas» en 1654, con cien ducados de renta cada año, que llevaba sin cobrar desde 1659 poco más o menos.[4]