Partido político

Afiche italiano que muestra los distintos partidos políticos en una elección al Parlamento Europeo

Se entienden como partidos políticos a entidades de interés público creadas para promover la participación de la ciudadanía en la vida democrática y contribuir a la integración de la representación nacional; quienes los conforman comparten objetivos, intereses, visiones de la realidad, principios, valores y proyectos para ejecutar total o parcialmente en gobiernos democráticos de países.[2]

Es esencial para contribuir a estructurar el apoyo político a determinados programas, intereses socio-económicos y valores. También interpreta y defiende las preferencias de los ciudadanos, forma gobiernos, y establece acuerdos políticos en el ámbito legislativo.[3]

El concepto de partido político ha sido definido de diferentes maneras según el momento histórico y la específica realidad sociocultural. Stefano Bertolini lo define como “un grupo de individuos que participan en elecciones competitivas con el fin de hacer acceder a sus candidatos a los cargos públicos representativos”, y por su parte Ramón Cotarelo lo define como “toda asociación voluntaria perdurable en el tiempo dotada de un programa de gobierno de la sociedad en su conjunto, que canaliza determinados intereses, y que aspira a ejercer el poder político o a participar en él mediante su presentación reiterada en los procesos electorales”.

Historia

The polling, cuadro de William Hogarth. Votación en el parlamento británico en 1754 disputada entre los Tories y los Whigs.

Diferentes facciones políticas que han luchado por el poder han existido desde hace siglos. Algunos ejemplos históricos que muestran un cierto protopartidismo serían los optimates y populares en el Senado Romano, los güelfos y gibelinos durante la Edad Media o los jacobinos y los girondinos en la Francia revolucionaria. Sin embargo, el moderno partido político como lo entendemos ahora surge en el siglo XIX en el Parlamento de Gran Bretaña con la organización estructural de los Tories y los Whigs en el Partido Conservador y Liberal respectivamente.[9]​ Pero en otros países las reformas políticas se lograron por medios más pacíficos evitando así el derramamiento de sangre al punto de que muchos de estos países conservan hasta la fecha sus monarquías, aunque como figuras decorativas.

Esta lucha fue exportada a América tras la independencia, en donde los enfrentamientos entre liberales y conservadores tomaron un distinto matiz. Sin monarquía o nobleza que proteger, aun así existía una aristocracia criolla que recelaba de los cambios sociales y en América Latina la existencia de la Iglesia católica que, aliada a los conservadores, buscó mantener sus privilegios. A esto se enfrentaron los liberales de ideas vanguardistas que promovieron la secularización del estado y combatieron los privilegios clericales. Con excepción de Costa Rica (dominada enteramente por los liberales y sin un partido conservador realmente organizado[13]

Sin embargo, si bien los liberales a menudo promovieron derechos a las clases obreras, ya sea indirectamente porque las reformas políticas que requerían para democratizar la sociedad implicaban ampliar los derechos políticos al proletariado, o en algunos casos directamente por asequir a una postura más socio-liberal,[21]​ El unipartidismo sería parte normal de los distintos regímenes absolutistas. También tendría una importante relevancia la existencia del partido entre los movimientos fascistas surgidos en Europa como el fascismo italiano, el nacionalsocialismo alemán y el salazarismo portugués.

Durante los años 30 Moscú, mediante la Internacional Comunista que controlaba a todos los partidos comunistas del mundo, promovió la creación de los «Frentes Populares» que buscaban la alianza entre los comunistas y otros partidos antifascistas por medio de coaliciones electorales. Si bien esta dinámica dependería también de las relaciones de momento que tuviera Rusia con la Alemania nazi. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y el desprestigio general del fascismo, los partidos de extrema derecha sufrieron una debacle que los excluyó del poder en la mayoría de países, sin dejar de existir. Sin embargo, la principal confrontación ideológica durante la guerra fría fue entre el capitalismo y el comunismo.

Aquí irían mostrándose ya dos características que acompañarían a menudo a los partidos políticos durante el siglo XX; la existencia de las «Internacionales», es decir, redes internacionales de partidos políticos así como distintos foros, congresos y asambleas tales como la Internacional Socialista, la Internacional Demócrata de Centro, la Internacional Liberal, la Internacional Comunista, etc., y la creación de coaliciones electorales para lograr acceder al poder sin dividir el voto entre electorados similares. Ambas preexistentes desde el siglo XIX pero que tomaron fuerza en el siglo XX.[23]

En América las luchas obreras llegaron más tardíamente que en Europa. Los movimientos políticos obreros se organizaron principalmente a principios del siglo XX, sin embargo con excepción de Estados Unidos, en la mayoría de países americanos los partidos socialdemócratas lograron posicionarse como una de las principales fuerzas políticas como sucedió en Europa. Otra influencia importante fue de la Democracia Cristiana surgida de la Doctrina social de la Iglesia[27]

Incluso en los Estados Unidos, aún con el no surgimiento nunca de un partido socialista de relevancia política, la posición más a la derecha o izquierda de los dos partidos principales Demócrata y Republicano ha variado considerablemente con el tiempo, aunque actualmente se define al Republicano como conservador y al Demócrata como socio-liberal. La existencia de estos dos grandes bloques políticos ha hecho que ambos sean tremendamente variopintos ideológicamente con grupos y facciones internas muy diversas (por ejemplo libertarios, conservadores tradicionales y fundamentalistas religiosos en el Republicano, así como liberales clásicos, liberales progresistas, socialdemócratas, ecologistas e incluso socialistas democráticos en el Demócrata) por cuanto muchos grupos de interés encuentran más fácil participar dentro de alguno de los dos partidos ya existentes que formar uno nuevo.[29]

Finalmente y tras la guerra fría, habiendo reducido las tensiones ideológicas, nuevos partidos políticos empiezan a surgir. Los movimientos ecológicos empiezan a buscar influir políticamente en especial ante la preocupación general hacia el medio ambiente que surge desde los años setentas y ochentas,[37]​ Esto al punto de que algunos teóricos han incluso propuesto la eliminación de los partidos políticos por obsoletos. En todo caso, en la mayor parte del mundo occidental la organización política ciudadana sigue pasando por la constitución de partidos políticos.