Orquesta
English: Orchestra

La palabra orquesta procede del griego ορχήστρα, orchestra y significa lugar para danzar.[1]

Esta definición se remonta alrededor del siglo V a. C., cuando las representaciones se efectuaban en teatros al aire libre. Frente del área principal de actuación había un espacio para los cantantes, bailarines e instrumentos. Este espacio era llamado orquesta. Hoy en día, el término se refiere a un conjunto de instrumentos musicales y de los músicos que los tocan o ejecutan, sea cual sea el género musical que interpreten (clásica, tropical, moderna, etc.).

El término puede aplicarse a cualquier tipo de agrupación instrumental, sea cual sea su origen, desde la orquesta gagaku del Japón a las orquestas gamelan de Indonesia y Bali. En la música culta occidental, hace generalmente referencia a la orquesta sinfónica, un conjunto integrado por numerosos instrumentos de cuerda más una selección de instrumentos de viento-madera, metal y percusión.

En la Edad Media el término pasó a hacer referencia al propio escenario. A partir de finales del siglo XVII, se usó para denominar el conjunto de intérpretes, al igual que en la actualidad. Sin embargo, el término aún denota también el conjunto de asientos colocados a nivel del suelo enfrente del escenario en los teatros y salas de concierto.

Desarrollo de la orquesta

Antes de la época barroca, se dotaba de una mayor importancia a la música vocal, dejando en segundo término a la instrumental, considerada un género menor. En algunas ocasiones las líneas vocales de la polifonía medieval y renacentista solían estar acompañadas por pequeñas agrupaciones instrumentales de dimensiones muy reducidas, nada comparable a una orquesta moderna.

La llegada de la ópera a inicios del siglo XVII ayudó a concretar la instrumentación y a crear una dependencia cada vez mayor de un gran número de instrumentos de cuerda, para aportar cuerpo y equilibrio al viento y la percusión.

Aunque la orquesta nace como tal en el Barroco (siglo XVII y principios del siglo XVIII), es en el Clasicismo (segunda mitad del siglo XVIII) cuando se establece la instrumentación y la forma con la que la conocemos actualmente, si bien habrá que esperar hasta finales del siglo XIX para la llegada del perfeccionamiento técnico de los instrumentos.