Orden de San Agustín

Orden de San Agustín
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Nombre latinoOrdo Fratrum Sancti Augustini
SiglasO.S.A.
GentilicioAgustinos
TipoOrden mendicante
ReglaRegla de San Agustín
HábitoSayal negro, correa de cuero de una sola pieza y capilla negra hasta los codos con capucha.
FundadorIglesia católica
FundaciónSiglo IV [1]
Lugar de fundaciónRoma (Primera Unión)
Aprobación1 de marzo de 1244 (775 años, 9 meses y 11 días)[1]​ por Inocencio IV
Superior GeneralFray Alejandro Moral Antón O.S.A.
LemaAnima una et cor unum in Deum (Un solo corazón y una sola alma en Dios)
Religiosos2804[2]​ (2013)
Sacerdotes2043[2]​ (2013)
CuriaCuria General Via Paolo VI, 25, 00193 Roma, ItaliaFlag of Italy.svg Italia
Coordenadas41°54′2.65″N 12°27′25.18″E / 41°54′2.65″N 12°27′25.18″E / 12.4569944
Presencia50 Países[3]
ActividadesTrabajo pastoral, misiones, educación, trabajo intelectual, apostolado social
Fundaciones destacadasAugustinianum, Biblioteca Angelica
Personas destacadasMartín Lutero, Gregor Mendel, Fray Luis de León, Andrés de Urdaneta, San Nicolás de Tolentino, Santa Rita de Casia, Santo Tomás de Villanueva, Egidio Romano, Diego Francisco Padilla
Sitio webSitio oficial

La Orden de San Agustín (O.S.A.), en latín Ordo Fratrum Sancti Augustini, -históricamente conocida como Orden de Ermitaños de San Agustín (O.E.S.A.), en latín Ordo Eremitarum Sancti Augustini,- es una orden religiosa mendicante establecida por la Iglesia católica bajo el pontificado de Inocencio IV en el año 1244, ante la necesidad de unificar una serie de comunidades de eremitas que habían surgido bajo la experiencia monástica de san Agustín y su Regla del siglo IV. Actualmente tiene presencia en 50 países y la componen la Primera Orden Agustiniana o Padres Agustinos (Religiosos y Sacerdotes), la Segunda Orden Agustiniana (Monjas de Clausura) y la Tercera Orden Agustiniana o Fraternidad Agustiniana (Laicos consagrados).

Historia

Fundación

El nacimiento de la Orden de San Agustín se remonta al año 1243 cuando cuatro ermitaños: Esteban de Cataste, Hugo de Corbaria, Guido de Rosia y Pedro de Lupocavo en representación de grupos de eremitas situados en la antigua Tuscia, Lacio superior y zonas limítrofes de Umbría, se dirigieron al papa Inocencio IV para pedirle una regla común y un prior general.[4]

Luego de conocida la propuesta, en el primer año de su pontificado, Inocencio IV determinó la creación de una nueva orden mendicante, también llamada orden de pobreza evangélica o de fraternidad apostólica,[4]

La bula Licet Ecclesiae Catholicae marcó una segunda fase en el desarrollo inicial de la Orden, conocido como La Gran Unión, ocurrida el 9 de abril de 1256 en una antigua iglesia romana (hoy Basílica de Santa María del Popolo). En esta ocasión se produjo la anexión de otras órdenes de ermitaños situados en las regiones centrales y septentrionales de Italia como los de Juan Bueno, los Ermitaños de Santa María de Cesena, los Ermitaños de Bréttino, los Ermitaños de Monte Favale e incluso los Guillermitas que profesaban la Regla de San Benito.[4]

Privilegios y distinciones de la Orden

A la Orden de San Agustín se le han dado ciertos privilegios durante su historia. El papa Alejandro IV liberó a la Orden de la jurisdicción de los obispos e Inocencio VIII, en 1490, concedió a todas las iglesias de la Orden indulgencias similares a las que pueden hacerse en estaciones en Roma.

Parroquia de la Ciudad del Vaticano a cargo de la Orden de San Agustín

En 1352, el papa Juan XXII decretó que el Sacristán del Palacio Apostólico debería siempre ser un miembro de la Orden cuyas tareas además incluían ser Guardián del Sagrario, confesor del Papa y su bibliotecario (cuando la Biblioteca Vaticana creció y se reorganizó en 1481 se escogió otro bibliotecario). Alejandro VI confirmó esta misión, garantizándola para siempre a un miembro de la Orden mediante una bula promulgada en 1497. Entre los sacristanes destacados se encuentran el Venerable Giuseppe Bartolomeo Malocchio confesor del papa Pío VII y Angelo Rocca, que gracias a la aprobación del Papa Paulo V, fundó la primera biblioteca pública de Roma, la Biblioteca Angelica en el Convento San Agustín.

En 1929, el Papa Pío XI estableció la Pontificia Parroquia de Santa Ana en la Ciudad del Vaticano, poniéndola a cargo de los agustinos cuya iglesia es Sant'Anna dei Palafrenieri. En el mismo año la Parroquia de Santo Tomás de Villanueva en Castel Gandolfo que estaba a cargo de la Orden, fue traspasada a los Salesianos.

Hasta 1929, el párroco del Palacio Apostólico era ocupado por el Sacristán Pontificio. El Papa Pío XI determinó que el Sacristán también sería nombrado Vicario General de la Ciudad del Vaticano "con las facultades necesarias, incluso en tiempo de Sede Vacante". Finalmente, en 1991, el Papa Juan Pablo II confió el cuidado pastoral de la Ciudad del Vaticano al Cardenal Arcipreste de la basílica de San Pedro. El último agustino en ejercer el oficio de Sacristán de Vicario del Papa para la Ciudad del Vaticano fue el obispo Pietro Canisio Van Lierde quien ocupó el puesto desde 1961 hasta 1991.

Los agustinos aún están a cargo de Sacristía de la Basílica de San Pedro.