Niceto Alcalá-Zamora

Niceto Alcalá-Zamora
Niceto Alcalá Zamora, presidente de la II República Española.jpg
Fotografiado en 1931

Escudo de la Segunda República Española.svg
Presidente de la II República Española
11 de diciembre de 1931-7 de abril de 1936
Jefe de Gobierno
PredecesorManuel Azaña
Presidente del Gobierno Provisional de la República Española
SucesorDiego Martínez Barrio (interino)

Escudo de la Segunda República Española.svg
Presidente del Gobierno Provisional de la República Española
14 de abril de 1931-14 de octubre de 1931
PredecesorAlfonso XIII
Rey de España
Juan Bautista Aznar-Cabañas
Presidente del Consejo de Ministros de España
SucesorManuel Azaña

Escudo de España 1874-1931.svg
Ministro de Fomento de España
1917-1918
MonarcaAlfonso XIII
Jefe de GobiernoManuel García Prieto
PredecesorLuis de Marichalar
SucesorFrancesc Cambó

Escudo de España 1874-1931.svg
Ministro de Guerra de España
7 de diciembre de 1922-28 de mayo de 1923
MonarcaAlfonso XIII
Jefe de GobiernoManuel García Prieto
PredecesorJosé Sánchez Guerra
SucesorAntonio López Muñoz

Información personal
Nacimiento6 de julio de 1877
Priego de Córdoba
Fallecimiento18 de febrero de 1949 (71 años)
Buenos Aires
Lugar de sepulturacementerio de La Almudena (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEspañola Ver y modificar los datos en Wikidata
ReligiónCatolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político
Familia
CónyugePurificación Castillo
Hijos
Educación
Educado enUniversidad de Granada
Información profesional
OcupaciónPolítico y abogado
Miembro de
Distinciones
FirmaFirma de Niceto Alcalá Zamora.svg

Niceto Alcalá-Zamora y Torres (Priego de Córdoba, 6 de julio de 1877-Buenos Aires, 18 de febrero de 1949) fue un político y jurista español que ocupó varios ministerios durante el reinado de Alfonso XIII, la presidencia del gobierno provisional de la II República y, finalmente, el cargo de presidente de la República Española entre 1931 y 1936.

Biografía

Familia y primeros años

Placas conmemorativas en la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada que recuerdan el paso como estudiante de Alcalá-Zamora por esa facultad.

Fue el tercer hijo de Manuel Alcalá-Zamora Caracuel y Francisca Torres Castillo, padres también de Manuel y Pilar. Fue nieto de Gregorio Alcalá-Zamora García y de María de Santa Engracia Caracuel Serrano, ambos naturales de Priego de Córdoba y con una larga progenie, once hijos; y de Juan Manuel Torres, y de su esposa, María del Rosario Castillo, ambos naturales de Alcaudete, Jaén.[3]

Estudiante aventajado, Alcalá-Zamora cursó el bachillerato entre 1887 y 1891 en el Real Colegio de Cabra.[2]​ y a los veintidós años, letrado del Consejo de Estado.

Contrajo matrimonio en 1900 con Purificación Castillo Bidaburu, tres años menor que él, con quien tuvo siete hijos (tres varones, Niceto, Luis y José; y tres mujeres: Pura, Isabel y María Teresa; su hija Elia moriría a la edad de siete años; también nacieron otros dos Nicetos, uno que vivió siete días y otro que nació muerto)[2]

Niceto Alcalá-Zamora, fotografiado por Manuel Compañy a finales de la década de 1900.

Al cumplir los cuarenta años ya era conocido como un abogado de gran prestigio, y se hizo cargo de la cartera del Ministerio de Fomento en el gobierno de Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas. Era el destino, casi lógico, de un político que durante toda su vida y desde muy joven había hecho gala de sus ideas liberales y monárquicas, lo que le llevó en su juventud a entrar en el Partido Liberal, liderado entonces por figuras tan ilustres como Práxedes Mateo Sagasta y Segismundo Moret. Sin embargo, era un encargo envenenado, teniendo en cuenta que España en 1917 encontraba grandes dificultades en producir alimentos en cantidad suficiente y la Primera Guerra Mundial estaba poniendo en peligro los canales tradicionales de abastecimiento.

Aquel gobierno no sobrevivió ni siquiera un año, pero aún volvería a ser ministro, en este caso de la Guerra, con Manuel García Prieto en el último Gobierno constitucional de la monarquía de Alfonso XIII.

Alcalá-Zamora había ocupado distinguidos cargos políticos y administrativos, y también se distinguió como orador en las Cortes desde que fue elegido diputado por La Carolina en 1905. Fue director de Administración Local y subsecretario de Gobernación. También se mantuvo al tanto de la discusión de las mancomunidades, un programa presentado por José Canalejas con el fin de solventar el problema de la configuración territorial española. Durante todo este tiempo estuvo al servicio del Partido Liberal del conde de Romanones, pero finalmente se adscribió al Partido Liberal Democrático (PLD) de Manuel García Prieto y desde entonces, comenzó su carrera ministerial, tanto en Fomento como en Guerra.

Cuando se reunieron las Cortes Generales el 23 de mayo de 1923, el hemiciclo estaba formado por veintidós agrupaciones distintas: demócratas, liberales, izquierdistas, liberales, liberales agrarios, reformistas, nicetistas, conservadores, ciervistas, mauristas, regionalistas, republicanos, socialistas, unionistas monárquicos, nacionalistas catalanes, nacionalistas vascos, integrantes de la Liga Monárquica Vizcaína, tradicionalistas carlistas, católicos, clases mercantiles, agrarios, integristas e independientes. En definitiva, un panorama político que hacía imposible gobernar.

Por todo ello, en cuanto el general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado en septiembre de 1923 e instauró el Directorio Militar, muchos españoles acogieron con entusiasmo y cierto alivio el nuevo régimen, pero Alcalá-Zamora fue modificando su postura política hasta convertirse en uno de los más firmes opositores al régimen dictatorial del general Primo de Rivera y de la monarquía de Alfonso XIII, que avaló a la dictadura.

Así, el 13 de abril de 1930, cuando el general Primo de Rivera ya había dimitido de su cargo y había sido sustituido por el general Dámaso Berenguer, que tenía el encargo de Alfonso XIII de volver al régimen constitucional de 1876, Alcalá-Zamora pronunció un famoso discurso en el teatro Apolo de Valencia en el que retiró su apoyo y confianza a la monarquía, reivindicando una república basada en un modelo similar a la Tercera República Francesa, esto es, apoyada en las clases medias y en los intelectuales.