Mar Muerto
English: Dead Sea

Mar Muerto
(ים המלח - Yam Hamelaj
البحر الميت - al-Baḥr al-Mayyit)
67 border on Dead sea - panoramio.jpg
Ubicación geográfica y administrativa
ContinenteOriente Próximo
CordilleraAntilibano
Cuenca hidrográficaEndorreico

País(es)IsraelBandera de Israel Israel
JordaniaBandera de Jordania Jordania
PalestinaBandera de Palestina Palestina
División(es)Distrito Meridional (ISR)
Gobernaciones de Karak, Madaba y Balqa' (JOR)
Gobernaciones de Jericó, Jerusalén y Belén (PAL)
Cuerpo de agua
OrigenNatural
Islas interioresNinguna
AfluentesRío Jordán y muchos oueds
EfluentesEvaporación
Dimensiones
Longitud67 km
Anchura máxima18 km
Superficie810 km²
Superficie de la cuenca41 650 km² Ver y modificar los datos en Wikidata
Volumen147 km³
Longitud costa135 km
ProfundidadMedia: 118 m
Máxima: 378 m
Altitud−435 m[1]
Características del embalse
Área drenada41650 km²
Otros datos
Cuasisalinidad235–240 kg/m³
Mapa(s) de localización
Mapa de la zona
Vista satélite
Coordenadas31°30′N 35°30′E / 31°30′N 35°30′E / 35.5

El Mar Muerto (en hebreo: יָם הַ‏‏מֶּ‏‏לַ‏ח, Yam Hamelaj; en árabe: البحر الميت, al-Baḥr al-Mayyit) es un lago endorreico salado situado en una profunda depresión a 435 metros bajo el nivel del mar,[2]

Tiene unos 80 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 810 km². Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel de sus aguas es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación. Una de las razones por las que el Mar Muerto es tan salado se debe a que no hay salidas. Los minerales que desembocan en él se quedan allí para siempre. La mayoría de los cuerpos de agua dulce tienen puntos de salida, como los ríos y arroyos, lo que les permite disponer de los minerales disueltos que pueden fluir en ellos de otras fuentes. Hay varios ríos y arroyos que desembocan en el Mar Muerto, pero ninguno que drenan hacia fuera.

El agua del Mar Muerto tiene una densidad de 1.24 kg / litro, lo que hace que la natación sea similar a la flotación.

Características

Las aguas de este lago son relativamente ricas en calcio, magnesio, potasio y bromo, y relativamente pobres en sodio, sulfatos y carbonatos, una composición significativamente diferente de la del agua de mar. Estrictamente hablando, la definición usual de salinidad no es aplicable; se define su cuasi-salinidad[cita requerida] basándose en el apartamiento de la densidad del agua de 1000 kg/m³ a una temperatura de referencia de 25 °C. La cuasi-salinidad de sus aguas profundas es de 235 kg/m³, que corresponde a una salinidad del 28 %, y crece a una tasa de 0,5 kg/m³/año en verano, y prácticamente no decrece en invierno. En la capa superficial puede llegar a un máximo de 238-240 kg/m³ coincidiendo con la máxima temperatura 34-35 °C. La salinidad varía con la profundidad, la estación del año y el régimen hidrológico del lago, que pasa por períodos holomíticos y meromíticos.[3]​ Como comparación, la salinidad promedio del agua de los océanos está entre 3,1–-3,8 %, es decir unas 9 veces menos. El lago está poblado por multitud de microorganismos halófilos y los únicos animales que lo habitan son las artemias. Tan elevada salinidad es lo que impide a un ser humano hundirse en sus aguas de forma natural, debido a que la elevada densidad de sus aguas (1240 kg/m³) ejerce un empuje superior a la del mar (1027 kg/m³), pudiéndose flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha hecho mundialmente popular. Con todo, no es el lago más salado de la Tierra, ya que lo superan el lago Assal en Yibuti y ciertos lagos antárticos.

Es rico en potasas, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen en gran cantidad y de manera muy económica. Las compañías israelíes y jordanas instaladas en la parte sur del Mar Muerto, a ambos lados de la frontera, aprovechan dichos minerales para el desarrollo de una importante actividad económica. Para llevar a cabo el proceso de extracción de minerales, es necesario evaporar artificialmente agua del Mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas, un hecho completamente evidente para todo aquel que visita la zona. Ambos países también utilizan las aguas del río Jordán, su principal tributario (y en la práctica, el único) para irrigar grandes extensiones de tierra agrícola.