Mandato británico de Mesopotamia

الانتداب البريطاني على العراق
Mandato británico de Mesopotamia

Mandato de la Sociedad de Naciones

Ottoman flag.svg

1920-1932

Flag of Iraq (1924–1959).svg

Bandera de Irak

Bandera

Ubicación de Irak
Ubicación del Mandato Británico de Mesopotamia
CapitalBagdad
33°20′N 44°23′E / 33°20′N 44°23′E / 44.383
Idioma oficialÁrabe
Kurdo
ReligiónIslam
GobiernoMandato de la Sociedad de Naciones tipo A
Alto Comisionado Británico
 • 1920 - 1923Percy Cox[1]
 • 1923-1928Henry Conway[1]
 • 1928-1929Gilbert Clayton[1]
 • 1929-1932Francis Humphrys[1]
Rey
 • 1921 - 1933Faisal I
Período históricoPeríodo de entreguerras
 • Conferencia de Sanremo

Abril de 1920

 • Inicio del Mandato británico10 de agosto de 1920
 • Tratado Anglo-Iraquí1930
 • Creación del Reino3 de octubre de 1932
Superficie
 • 1926 [2]370 977 km²
Población
 • 1920 est.[2]2 849 282 

El Mandato británico de Mesopotamia era un Mandato de la Sociedad de Naciones bajo el Artículo 22 de la Sociedad de Naciones y estipulado en el Tratado de Sèvres, lo cual confió el mandado al Reino Unido durante la partición del Imperio otomano. Esta concesión fue completada el 25 de abril de 1920, en la conferencia de San Remo en Italia.

Historia

El Reino Unido tenía interés en ocupar el territorio que correspondió al Reino de Irak desde el siglo XIX, ya que al hacerlo esperaba detener el avance de Rusia por Asia Central y consolidar su control sobre el canal de Suez y el golfo Pérsico.[3]

El gobierno civil de Irak de la posguerra fue encabezado al principio por el alto comisionado, Percy Cox, y su diputado, el coronel Arnold Talbot Wilson. Las represalias británicas después del asesinato de un oficial británico en An Najaf, no pudieron restaurar el orden. La administración británica tardó en ser establecida en las montañas de Kurdistán. Desde las montañas Hakkari, más allá de la frontera del norte de Irak y de las llanuras de Urmia en Irán, miles de asirios comenzaron a migrar al territorio iraquí buscando refugio de la represión turca. El problema más asombroso que afrontan los británicos era la cólera creciente de los nacionalistas, que se sintieron engañados al ser concordado el estado de mandato. Los nacionalistas pronto vinieron para ver el mandato como un disfraz débil para el colonialismo.

En abril de 1920, la Sociedad de Naciones entregó el control formal de Irak al Reino Unido , bajo la forma de un Mandato.

El 3 de julio, los nacionalistas iraquíes iniciaron un levantamiento contra la ocupación británica, que motivó la permanencia de 65.000 soldados británicos.[5]

La insurrección árabe provocó 2.000 bajas a los ocupantes y 8.450 iraquíes, y en el Reino Unido se inició un movimiento opositor a la permanencia de tropas en Irak.[4]

Como consecuencia de esta oposición, el Reino Unido firmó una serie de tratados bilaterales con el gobierno iraquí, y fue el primer Mandato en recibir un Parlamento y una Constitución. Sin embargo, los británicos no reconocieron a Irak como una nación soberana.[3]

La Asamblea Constituyente del Mandato de Irak fue establecida en 1924, y las discusiones entre nacionalistas y británicos fueron comunes, los primeros se opusieron a la propuesta de que el control militar debía caer sobre oficiales británicos. También se negaron a conceder poderes tan amplios al Alto Comisionado británico. El Alto Comisionado respondió anunciando que si no se lograba un acuerdo se solicitaría a la Liga de Naciones que ratificara el Mandato en sus términos originales, lo que significaría el fin de todos los progresos iraquíes.[3]​ La amenaza sirvió, el 11 de junio, la Asamblea aprobó los tratados y acuerdos británicos-iraquíes.

Los nacionalistas siguieron presionando por obtener más independencia, y en 1927 se reiniciaron las negociaciones. Sin embargo, aunque se logró un acuerdo, los británicos se negaron a ratificar el acuerdo a menos que Irak pagase todas sus deudas.[3]

Finalmente en 1930, se ratificó un nuevo acuerdo, pero el Reino Unido se reservó el derecho de cruce de tropas por territorio iraquí y la instalación de bases aéreas.

Finalmente, el 3 de octubre de 1932, después de que el gobierno iraquí comprara el sistema ferroviario construido por los británicos durante la I Guerra Mundial y garantizara los derechos de las minorías, Irak se convirtió en un estado soberano y fue aceptado en la Liga de Naciones.[3]