Lengua materna

La lengua materna, es la primera lengua, o idioma nativo y con menor frecuencia la lengua natal. Es la primera lengua o idioma que por defecto aprende una persona y que normalmente se convierte en su instrumento natural de pensamiento y comunicación.

El Día Internacional de la Lengua Materna es el 21 de febrero.[1]

Introducción

De acuerdo con el Diccionario de términos clave de ELE en las comunidades primitivas en las que el padre sale a cazar, a pescar, etcétera, y la madre se ocupa de las tareas domésticas y la crianza de los niños, es ella quien enseña a hablar al niño y, generalmente, lo hace en su propia lengua. Sin embargo, a lo largo de la historia y a lo ancho de la geografía humana (actualmente se calcula que en el mundo existen 7,100 lenguas) hay infinidad de casos distintos entre sí, pues no siempre existe la misma relación entre lengua de la madre y lengua materna. Como ejemplo, en la Roma clásica a la primera lengua que aprendía una persona se le denomibaba patrius sermo, es decir, la lengua del varón cabeza de familia.[2]

Aunque parece un concepto sencillo, subyacen varias circunstancias y factores para que se considere al término "lengua materna" de forma unívoca. Como describe Louise Dabène, profesora de la Universidad Stendhal de Grenoble dichas circunstancias son:[3]

  • la lengua de la madre ("se llaman lenguas maternas y no paternas porque es la mujer quien las transmite a los hijos"[4]​);
  • la primera lengua adquirida;
  • la lengua nativa;
  • la lengua que se conoce mejor; esta está asociada a la valoración subjetiva del individuo con respecto a las lenguas que conoce;
  • la lengua adquirida de forma natural, es decir, mediante la interacción con el entorno inmediato, sin intervención pedagógica y con una actividad mínima, o sin ella, de reflexión lingüística consciente.

A las anteriores el Diccionario de términos clave de ELE añade:

  • la lengua en la que uno piensa y en la que se comunica con mayor espontaneidad, fluidez y con menor esfuerzo... la lengua que uno prefiere emplear tanto en situaciones de máxima complejidad intelectual como en aquellas otras de máxima intimidad;
  • la lengua que uno siente como propia, como parte de su identidad individual y de su propia comunidad.[2]

Lo anterior es fácilmente aplicable para comunidades monolingües, es decir, con una lengua única. Sin embargo, en las sociedades modernas mayoritariamente plurilingües lo que comúnmente sucede es que la lengua materna puede ser sustituida por otra aprendida posteriormente, al ser considerada dominante o de mayor prestigio y que será utilizada durante el resto de su vida[2]​.

Por ello, sobre todo en territorios con lenguas minorizadas, es posible considerar más de una lengua como materna.

Otras posiciones respecto a la lengua materna

Estudiosos como Adama Ouane proponen que en lugar de ser definido en términos "genéticos" o "biológicos", el concepto de lengua materna sea determinado con referencia a un idioma o comunidad específico, además de tener en cuenta cómo y cuándo fue adquirido el idioma. Por lo tanto, todo se reduce a la primera herramienta o herramientas lingüísticas (dependiendo de si los idiomas se aprendieron simultáneamente o en diferentes tiempos) utilizados por una comunidad étnica a la cual pertenece la persona, siempre que ésta ya lo haya adquirido. La lengua materna es, pues, la lengua a través de la cual ocurre la socialización del individuo dentro de la comunidad más pequeña a la cual pertenece, usualmente la familia. En cualquier caso, esta idea evita los fenómenos socio y psico-lingüísticos, tales como la pérdida de lenguaje, el desgaste y el cambio de las lenguas, la inteligibilidad entre lenguas de estatus reivindicado y el reflejo del estado en la lengua materna reivindicada (Adama, p. 62).[5]