Lagash
English: Lagash

Lagaš o Lagash fue una de las ciudades-estado más antiguas de Sumeria y más tarde de Babilonia. Sus restos conforman una baja y larga línea de montículos de ruinas, conocida ahora como Tell al-Hiba en Irak, al noroeste de la unión del Éufrates con el Tigris y al este de Uruk. Está situada en el cauce de un antiguo canal, unos 5 kilómetros al este de Shatt-el-Haj y a poco menos de 16 kilómetros al norte de la actual Shatra.

Lagash y la Babilonia de Hammurabi, 1792 a 1750 a. C.

El yacimiento arqueológico

Las ruinas de Lagash fueron descubiertas en 1877 por Ernest de Sarzec, en ese tiempo cónsul francés en Basora, a quien le fue permitido, por el jefe Montefich, Nasir Pasha el primer Wali-Pasha o gobernador general, excavar a su antojo en los territorios. Al principio por cuenta propia, después, como representante del gobierno francés, De Sarzec continuó las excavaciones del lugar, con varias intromisiones, hasta su muerte en 1901, después de que el trabajo fuera continuado con la supervisión de Gaston Cros. Las principales excavaciones fueron realizadas sobre dos grandes montículos, uno de los cuales resultó ser la zona del templo, E-Ninnu, el santo lugar del dios patrón de Lagash, Ningirsu o Ninib.

Las expediciones arqueológicas posteriores fueron dirigidas por Henri de Genouillac (1929-31) y Andre Parrot (1931-33).

El templo fue arrasado y se construyó una fortaleza sobre sus ruinas, en el periodo griego o seléucida; alguno de los ladrillos encontrados portaba inscripciones en arameo y griego de Hadad-nadin-akhe, rey de un pequeño reino babilonio. Fue bajo esta fortaleza donde se encontraron gran cantidad de estatuas de Gudea (rey de Lagash), las cuales constituyen el premio de las colecciones babilónicas en el Louvre. Estas habían sido decapitadas o mutiladas, y lanzadas en los fosos de cimentación de la nueva fortaleza. Las excavaciones en el otro gran montículo dieron con el descubrimiento de los restos de edificios que contenían objetos de todo tipo en bronce y piedra, fechados desde el primer periodo sumerio en adelante, permitiendo seguir la historia del arte babilónico hasta una fecha algunos cientos de años antes del tiempo de Gudea.

Aparentemente, este montículo había sido ocupado en gran medida por almacenes, en los cuales no sólo se guardaba grano, higos, etc., sino también vasijas, armas, esculturas y cualquier objeto posible relacionado con el uso y la administración del palacio y el templo. En un pequeño montículo periférico De Sarzec descubrió los archivos del templo, unas 30.000 tablillas de arcilla con inscripciones, guardando los registros de negocios, y revelando con extraordinario detalle la administración de un antiguo templo de Babilonia, el tipo de propiedad, el método de cultivar sus tierras, y sus tratos comerciales e industriales y empresariales. Desafortunadamente, antes de que estos archivos pudieran ser extraídos, las galerías que los contenían fueron saqueadas por los árabes, y un gran número de tablillas fueron vendidas a comerciantes de antigüedades, quienes las esparcieron por toda Europa y América.