Isla Alto Velo

La isla Alto Velo es una isla del mar Caribe, una pequeña isla adyacente de la República Dominicana ubicada al suroeste del país, en la provincia de Perdernales, y a 7 millas de la isla Beata. Posee una superficie de 1,02 km²,[1]​ es la parte más al sur del país.

Historia

La isla Alto Velo, al igual que la Isla Beata y el islote Los Frailes, fue descubierta por el gran Almirante Cristóbal Colón, durante su segundo viaje. Fue Cristóbal Colón quien le puso ese nombre, debido a su majestuosa silueta que se observa a grandes distancias desde el mar. Según los historiadores, el nombre Alto Velo se debe a que en las noches de luna llena se asemeja a un fantasma.

También se cuenta, según la historia de la Isla Alto Velo, que Bartolomé de las Casas, al escribir la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, la designó con el nombre de Alta Vela, la cual tiempo después causó confusiones, ya que no se sabía cómo llamarla, si Alto Velo o Alta Vela.

La pequeña isla comenzó a figurar en casi todas las cartas de navegación francesas desde el siglo XVII y en las italianas. De inmediato la isla se convirtió en una gran ruta de orientación para los navíos, tanto españoles como franceses, que navegaban rumbo a Haití, Cuba y todas las Islas del Caribe.

La Isla Alto Velo fue poblada por los haitianos a partir del siglo XVI, y durante la Dominación Haitiana 1822-1844, los haitianos la habían pasado a su territorio, pero no es hasta 1854, cuando un grupo de aventureros norteamericanos los obligaron a abandonar la isla, y ellos se apoderaron de la isla, con el objetivo de explotar los grandes yacimientos de Guano que poseía la isla y en la parte más elevada de ALto Velo colocaron la bandera de los Estados Unidos.

Durante el gobierno de Buenaventura Báez, se armó una guerra entre los dominicanos y los aventureros, ya que éstos no querían dejar la isla, pero fueron desalojados gracias a la operación llevada a cabo por Juan Alejandro Acosta.

Tiempo después, la W.T. Kendall, de la firma Patterson and Murgiendo, procedente de Baltimore, Estados Unidos, llegó a la isla Alto Velo el 23 de febrero de 1860, con la finalidad de adquirir los derechos para exportar guano. Luego de una serie de demandas, tanto en el país como en los Estados Unidos, el gobierno dominicano decidió darle el permiso a la compañía Webster & Co., de Nueva York, que de inmediato empezó a exportar guano desde Alto Velo.

La explotación que hizo la Webster fue despiadada, según un informe enviado al Departamento de Estados Americanos, el cual denunciaba que en poco tiempo se podía perder el guano de esta isla, ya que se explotaban hasta 2.000 toneladas por mes, según este informe; y efectivamente, en tan sólo 7 meses y algunos días, ya se habían extraído más de 10.000 toneladas de guano, ya que era de muy buena calidad, lo que dio paso a que casi todas las aves de Alto Velo se fueran de la isla.

Pero eso no paró ahí, ya que en 1876, el gobierno dominicano volvió a conceder el derecho de Alto Velo, pero esta vez al Sr. Mardochée Lambert, un domiciliado de París, Francia, al cual se le otorgó 10.000 toneladas más de guano.

Tiempo después fue declarada como una reserva ecológica del país, pasando a formar parte de la Cordillera Submarina de Beata y al Parque nacional Jaragua.