Inmigración italiana en Uruguay

Bandera de Italia Italianos en Uruguay Bandera de Uruguay
Italiani in Uruguay
Flag of Uruguay and Italy.svg
Combinación de las banderas uruguaya e italiana
Otros nombresTanos, ítalo-uruguayos
Regiones de origenSur, norte y centro de la península[1]
Población censal122 000 (personas con nacionalidad italiana residentes en Uruguay)[2]
Descendencia estimadaEntre 1 000 000[4]​ (uruguayos de ascendencia italiana)
IdiomasEspañol rioplatense, italiano, otras lenguas de Italia
ReligionesCristianismo (predomina el catolicismo)
Migraciones relacionadasItalianos, Italianos en Argentina, Italianos en Brasil
Asentamientos y comunidades activas
1.ºCoat of arms of Montevideo Department.png Montevideo [1]
2.ºCoat of arms of Paysandú Department.png Paysandú [1]
3.ºResto de Uruguay

La inmigración italiana en Uruguay se refiere a uno de los movimientos migratorios más numeroso que recibió Uruguay. La población italiana, junto a la española, formó la columna vertebral de lo que iba a ser la sociedad uruguaya.[7]​ y esta corriente migratoria continuó hasta los años 1960.

Un ítalo-uruguayo es un ciudadano uruguayo de ascendencia italiana, completa o parcial. 115 000 ciudadanos uruguayos poseen la ciudadanía italiana. Las fuentes oficiales italianas estiman que alrededor de un millón de personas tiene algún grado de ascendencia italiana,[9]

Historia

Época colonial y primeros inmigrantes

En el año 1527 el explorador veneciano Sebastiano Caboto —conocido en castellano como Sebastián Gaboto— fundó San Lázaro, el primer asentamiento europeo del Río de la plata.[20]

El militar italiano Giuseppe Garibaldi triunfó en la Batalla de San Antonio que tuvo lugar en el departamento de Salto en 1846

En 1835 vivían en Montevideo dos mil ciudadanos del Reino de Cerdeña y dos años más tarde se registraron más de dos mil quinientos.[24]

Los principales puertos de partida se ubicaban en Génova, Savona, Livorno, Palermo y Nápoles. Las travesías en buque a vapor llevaban alrededor de treinta días, mientras que los trayectos en barcos a vela duraban unos cincuenta días.[35]

Carteles publicitarios de los años 1892 (arriba) y 1927 (abajo) de la Navigazione Generale Italiana anunciando viajes hacia América, incluyendo Montevideo.

Como consecuencia de la situación económica que atravesaba Italia y el gran número de emigrantes, varios agentes se dedicaron a embarcarlos a América para su beneficio propio, cobrando comisiones por cada uno de los emigrantes transportados. Tales condiciones llevaron a enrolamientos masivos y fueron comparadas con el tráfico negrero por el historiador Juan Oddone.[40]

Para proteger a la población local de enfermedades que podían traer consigo los inmigrantes, a partir de 1869 —hasta 1935— los recién arribados debían permanecer en cuarentena en la Isla de Flores —similar a la neoyorquina Ellis Island—. El islote, ubicado a veinte kilómetros de la costa de Montevideo, tenía un lazareto donde se trataba a los enfermos, un hotel de inmigrantes, un cementerio y un horno crematorio; cada inmigrante podía llegar a permanecer ahí hasta cuarenta días.[41]

Consolidación de la inmigración

En la segunda mitad del siglo xix en Uruguay se produjo el mayor porcentaje de crecimiento poblacional de Sudamérica: la población en el país se multiplicó casi por siete entre 1850 y 1900, gracias a la inmigración, mayoritariamente italiana.[44]

Entre 1870 y 1872, debido a los daños sufridos por los trabajadores italianos como consecuencia de la Revolución de las Lanzas, se produjeron momentos de tensión diplomática entre Italia y Uruguay. En ese entonces, el ministro italiano Della Croce se refirió al asunto: «los extranjeros son los solos que vienen a fertilizar sus suelos, los únicos que sufren más que los otros de las continuas guerras civiles y de la constante amenaza que, por obra solamente de los nacionales, azotan desgraciadamente estas comarcas». En 1873 la firma de un acuerdo diplomático entre ambas partes subsanó los reclamos de los trabajadores italianos.[49]

Los inmigrantes recién llegados debían ingresar en cuarentena a la Isla de Flores, donde podían permanecer hasta cuarenta días.[41]

A pesar de que se negó el desembarco a los transatlánticos «Matteo Bruzzo» —proveniente de Génova con mil quinientos pasajeros— y «Nord America» debido a algunos casos de cólera en el barco, en el año 1885 arribaron a Uruguay unos 8805 italianos.[55]

La mayor entrada de italianos a Uruguay se dio entre 1880 y 1890, cuando llegó el 60 % del total.[58]

Sin embargo, hacia el año 1890 se produjo una crisis económica que iba a afectar el ingreso de inmigrantes.[56]

Siglo XX

Durante el primer quinquenio del siglo xx se produjo la llegada de unos 15 000 italianos, cifras relativamente bajas en comparación con décadas previas. En 1903 llegó al poder José Batlle y Ordóñez y, tras una guerra civil, la situación del país se estabilizó y las condiciones de los inmigrantes mejoraron. En estos años se creó el Consejo Honorario de Inmigración y se planificó la construcción del Hotel de Inmigrantes. En 1908 los italianos eran el grupo extranjero más numeroso de Montevideo con 63 357 habitantes, superando a los españoles que contaban con 54 885 habitantes.[67]

El Conte Rosso, transatlántico de la compañía naviera italiana Lloyd Sabaudo, se inauguró en 1922 con la ruta Génova-Nápoles-Montevideo-Buenos Aires.[68]

Con la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial se redujo el flujo migratorio e incluso algunos italianos residentes en Uruguay se alistaron.[71]

En 1931 comenzó el mandato —como presidente primero y como dictador después— del conservador colorado Gabriel Terra, de origen italiano,[73]​ El escritor Hubert Herring en su libro A History of Latin America describió el mandato de Terra como «uno de los despotismos más amables», añadiendo que «los comunistas y demás agitadores de izquierda eran tratados brutalmente, pero los atentados a la libertad de expresión y de prensa eran raros».[n. 2]

Italia no olvida que sus hijos han encontrado siempre hospitalidad constante y simpatía fraterna en Uruguay. Los vínculos culturales y económicos aportarán también una intensificación de los intercambios bajo la inspiración de nuestra civilización latina que es fuente inagotable de progreso.

L’Italia non dimentica che i suoi figli hanno sempre trovato ospitalità constante e simpatia fraterna nell’Uruguay. I vincoli culturali ed economici apporteranno anche una intensificazione degli scambi sotto la ispirazione della nostra civiltà latina che è fonte inesauribile di progresso.

Benito Mussolini, L'Italiano, agosto de 1938.[78]

La colonia italiana se encontraba dividida entre seguidores y detractores de Mussolini.[85]

El sucesor de Terra fue Alfredo Baldomir Ferrari —también de ascendencia italiana—,[90]

Oddone definió el periodo entre 1930 y 1955 como una fase de «inmigración tardía». Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, esta migración se caracterizó por la llegada de inmigrantes calificados y mayoritariamente proveniente de Sicilia y Calabria. Ya en la década de 1960 el flujo migratorio se detuvo y Uruguay pasó de ser un país receptor a ser un país de emigrantes.[91]