Idioma español en Cataluña

Dialectos del español hablados en España. Las variedades del idioma español de Cataluña suele clasificarse más cercana a las variedades del español septentrional.

El idioma castellano en Cataluña es uno de los idiomas oficiales de esta comunidad autónoma española, junto al catalán y al occitano en su variante aranesa.

El español comenzó a introducirse en el territorio a inicios del siglo XV.[2]

Actualmente, el castellano es la lengua materna, la lengua habitual y la lengua de identificación mayoritaria entre la población de Cataluña. Según una encuesta realizada por la Generalidad de Cataluña en 2013, el castellano es la lengua materna del 57,58% de los ciudadanos censados mayores de 15 años, mientras que el catalán lo es de un 33,46%, incluyendo en ambos casos a los bilingües perfectos por lo que la suma supera el 100%.[3]​ Según la misma encuesta, un 57,55% de los ciudadanos mayores de 15 años usa como lengua habitual el castellano, mientras que un 43,11% el catalán (incluyendo en ambos casos a los bilingües habituales).

En cifras absolutas según la Generalidad de Cataluña en 2007 el castellano era la lengua materna de 4.061.900 catalanes, mientras que el catalán lo era de 2.786.400 (incluyendo en ambos casos a los bilingües perfectos). El resto de la población hablaba como nativas otras lenguas.[4]

Historia

El idioma en Cataluña surgido tras las invasiones árabes del siglo VIII derivado del latín fue el catalán, que se desarrolló de forma paralela al resto de lenguas romances. Sus hablantes fueron aumentando en número con motivo de la Reconquista principalmente hacia la llamada Cataluña Nueva, Baleares y Valencia. El árabe siguió hablándose por parte de musulmánes o moriscos hasta su expulsión en el siglo XVII.[cita requerida]

Introducción del castellano en la Corona de Aragón

La introducción del idioma castellano en la Corona de Aragón se asume se debió principalmente al resultado del Compromiso de Caspe.[6]​ asumiendo que fueron un conjunto de causas diversas las que impulsaron la adopción del castellano en Cataluña como lengua de alfabetización.

Juan de Valdés afirmaba en 1535 que «la lengua castellana se habla no solamente por toda Castilla, pero en el reino de Aragón, en el de Murcia con toda el Andaluzía y en Galizia, Asturias y Navarra, y esto aun hasta entre la gente vulgar, porque entre la gente noble tanto bien se habla en todo el resto de Spaña».[7]

El castellano se convirtió en la lengua de la corte[8]​ pero también los intereses materiales, económicos y comerciales, e incluso el azar contribuyeron a ello: A mediados del siglo XIV, la Corona de Aragón era una potencia comercial y naval en el Mediterráneo. El tráfico naviero de los puertos de Barcelona y Valencia era incesante, y alcanzaba hasta las costas de Oriente Medio, importante foco comercial, donde tenían consulados comerciales. Pero precisamente de allí, hacia 1350, comenzaron a llegar ratas que viajaban en las bodegas de los barcos y que provocaron una sucesión de epidemias de peste negra que asolaron las zonas portuarias del Mediterráneo occidental. Se sabe que en Italia perecieron un tercio de los venecianos, la mitad de los florentinos,... La epidemia afectó a toda la península ibérica, pero en ningún lugar fue tan dañina y mortífera como en las zonas costeras de la Corona de Aragón. Barcelona, que en 1340 era una metrópoli de 50.000 habitantes, en 1477 apenas llegaba a los 20.000 (Sevilla, en el mismo período, pasó de 12.000 a 32.000). Esta brutal y persistente mortandad provocó enormes trastornos económicos y sociales en territorio de la corona aragonesa: la falta de mano de obra, el abandono del campo y el hundimiento de los negocios que desataron una gravísima crisis económica que forzó el cese de su expansión mediterránea. El Reino de Aragón, cuya habla local estaba más emparentada con el primitivo castellano adoptó muy rápidamente el idioma, de tal manera que en la mayor parte del territorio de la actual provincia de Teruel y de la zona occidental del Reino de Valencia (repoblado por aragoneses principalmente) se hablaba principalmente castellano desde su conquista y repoblación. En el norte de Aragón aún perdura la lengua aragonesa, considerada, por ser coetáneas, un dialecto constitutivo del castellano.

En 1474 se produjo la unión de Castilla y Aragón por el enlace de Isabel y Fernando, si bien ambos reinos eran políticamente independientes. Castilla ocupaba entonces más de dos tercios del territorio y cuatro quintas partes de la población de la nueva unión. En 1492 Antonio de Nebrija fijó la ortografía del castellano, la primera lengua romance en contar con ortografía propia.

Baja edad media y época de los Austrias en Cataluña

Entre las causas económicas que impulsó a los catalanes a aprender la lengua castellana se encuentra el comercio textil catalán, que necesitaba de la lana castellana y Castilla necesitaba de la industria catalana. Además, precisamente los Trastamara eran los mayores terratenientes de lana en Castilla. [cita requerida]

Hacia 1600 Miguel de Cervantes refleja la sociedad barcelonesa en la segunda parte de El Quijote, y describe que el español era lengua de uso habitual y que los barceloneses se referían a ella como “nuestra lengua” y sobresaliendo la presencia significativa de libros en castellano. Respecto al mercado editorial, en 1490 cuando los primeros impresores alemanes se establecieron en Barcelona, publicaban ya más en castellano que en catalán [cita requerida], al haber mayor obra escrita en ese idioma y mayor potencial de demanda. La misma imprenta del monasterio de Montserrat se inició muy pronto en la impresión de libros en castellano: así, por ejemplo en 1500 se publicaron dos obras de García de Cisneros, "Directorio de las horas canónicas" y "Exercitatorio de la vida espiritual".[9]​ Más recientemente la profesora titular de la Universidad del País Vasco, Mº Milagros Ronco López afirmó que "la tendencia castellanizadora del mercado editorial barcelonés desde finales del siglo XVI y durante el período siguiente se produjo, sobre todo, por intereses de mercado de los editores y libreros de Barcelona."[10]

En el siglo XV la nobleza, el clero, los literatos y los comerciantes catalanes ya dominaban el castellano. No era, sin embargo, la lengua habitual en Cataluña. El catalán Manuel Milá y Fontanals (siglo XIX) refiere que los romances castellanos eran tradicionales en Cataluña ya en la Baja Edad Media y como afirma Rafael Lapesa en su «Historia de la Lengua Española», al florecimiento del castellano en el siglo XVI "contribuyeron catalanes como Boscán, compañero de Garcilaso en la renovación de nuestra poesía".

En el siglo XVI el tortosino Cristòfol Despuig (en su obra «Col·loquis de la insigne ciutat de Tortosa») comenta que en las ciudades grandes y en los pueblos que están junto a los caminos reales apenas queda ya nadie que no sepa hablar castellano. En ese siglo y durante los dos siguientes desaparece progresivamente y casi por completo la literatura culta en catalán, reemplazado principalmente por el castellano.

El prestigio del que gozaba el castellano lo demuestra el hecho de que en 1640 (74 años antes de los Decretos de Nueva Planta) tras la muerte del consejero Pau Claris en la Sublevación de Cataluña, se le dedicaron unas emotivas "Nenias" fúnebres en castellano. Un año después, en 1641, se comienza a publicar por el impresor Jaume Romeu la Gazeta bajo el epígrafe Noticias generales venidas a Barcelona el periódico más antiguo de la península.[11]

Época de los Borbones en Cataluña

Al acabar la Guerra de Sucesión (1700-1714), el nuevo rey Borbón (proveniente de una Francia centralista) establece el Decreto de Nueva Planta de la Real Audiencia del Principado de Cataluña. Además de otras implicaciones político-administrativas, el Decreto establece el castellano como idioma para uso normal en la reformada Real Audiencia de Cataluña, quedando el catalán relegado en este ámbito a un segundo plano. No obstante esta imposición del castellano, se seguirá usando el catalán en otras administraciones [como los ayuntamientos] y aún en la propia Real Audiencia será necesario el uso del catalán y la existencia de unos funcionarios que lo conozcan, dado que se continuarán aplicando leyes no derogadas escritas en lengua catalana. En 1768 se implementarán las primeras ordenanzas para imponer el uso del castellano en la enseñanza, pero no obstante estos reales decretos, no se producirá una pérdida de hegemonía del catalán en la enseñanza de primeras letras hasta el siglo XIX.

Después de los decretos de Nueva Planta, la prensa en Cataluña ha sido editada de forma mayoritaria en castellano. La prensa periódica aparece en 1641, con el semanario Gazeta, traducción al catalán de la gaceta de la corte francesa, considerada la primera publicación periódica de toda España.[14]​ Esa tradición de preponderancia de la prensa catalana en castellano se ha mantenido hasta nuestros días. La Vanguardia, fundada en 1881 en español, ha sido durante todo el siglo XX el periódico más vendido de Cataluña.

El castellano continuó ganando prestigio durante esta época en el ámbito literario. No obstante esto, se seguirán imprimiendo libros - y otro tipo de publicaciones - en catalán durante todo el siglo XVIII, no existiendo limitación legal alguna al respecto.

La limitación de los usos oficiales del idioma catalán reforzó durante este siglo la antigua consideración de que el catalán había acabado convirtiéndose en una lengua popular no apta para la literatura, una lengua "corta", prosiguiendo la disminución de la producción literaria iniciada en el siglo XVI hasta la Renaixença de fines del XIX. Ello también fue un factor que posibilitó que la población alfabetizada aumentase el uso del castellano en todos los ámbitos, y logró de igual manera una penetración en las capas sociales no alfabetizadas que acabaron familiarizándose con el idioma en sus formas orales. El castellano se había convertido ya desde el último tercio del siglo XVI en el idioma preferentemente usado para la gran mayoría de obras impresas. En las clases populares, se reforzó el papel popular, casero y poco culto del catalán, que se moderó con el referido movimiento literario.

Todo ello sucedió a pesar de ciertos intentos de recuperación de la lengua catalana, impulsados a iniciativa privada o incluso desde instituciones públicas, como las redacciones de ortografías, [diccionarios] o gramáticas: las de Carles Ros [1751], la elemental de Baldiri Reixach [1749] dedicada a la enseñanza de primeras letras, o la más extensa por encargo de la Real Academia de las Buenas Letras obra de Josep Pau Ballot publicada entre 1813 y 1821.

Edad Contemporánea

Durante el siglo XIX el español fue la lengua de la enseñanza en Cataluña, hasta que el catalán comenzó a resurgir con motivo de la Renaixença. Desde los inicios del siglo XX España desarrolló la escolarización obligatoria e inicialmente en Cataluña la educación era en castellano, ya que era la única lengua oficial salvo en cortos periodos, como la Segunda República Española.

Durante la dictadura de Primo de Rivera se vuelve a prohibir el catalán para uso público y oficial, hecho ligado con la derogación de la Mancomunidad de Cataluña. Los gobiernos de la Restauración habían permitido una tímida autonomía, en realidad una unión de las cuatro provincias, cuando entre otras cosas se intentó fijar la normativa ortográfica del catalán (por Pompeu Fabra entre otros), que tuvo que suspenderse hasta la Segunda República.

Segunda República Española

La Generalidad de Cataluña presentó ante las Cortes Generales un estatuto que garantizaba que, obligatoriamente, debía haber escuelas de enseñanza primaria con lengua vehicular en castellano en cualquier población de Cataluña con más de 40 niños castellanohablantes.

“Article 31 A totes les escoles primàries de Catalunya serà obligatori l'ensenyament de l'idioma castellà. La Generalitat mantindrà escoles primàries de llengua castellana en tots els nuclis de població on, segons el darrer trienni, hi hagi un mínim de 40 infants de llengua castellana. En aquestes escoles s'ensenyarà la llengua catalana.”

Finalmente se decidió llegar a un consenso por la igualdad para que todos los españoles tuvieran la misma enseñanza en todo el país, por tanto la enseñanza no sería una competencia exclusiva de la Generalidad, con lo que el Gobierno de la República mantenía sus escuelas (con lengua vehicular castellana) dentro de Cataluña y la potestad de crear nuevas, pero se permitía que la Generalidad pudiese crear una red paralela para garantizar la educación con lengua vehicular en catalán para aquel que la quisiera.

Todo ello debía estar sujeto al artículo 50 de la constitución republicana que garantizaba el castellano como lengua vehicular en la enseñanza, aunque no necesariamente en exclusiva:

Artículo 50 Las regiones autónomas podrán organizar la enseñanza en sus lenguas respectivas, de acuerdo con las facultades que se concedan en sus Estatutos. Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, y ésta se usará también como instrumento de enseñanza en todos los centros de instrucción primaria y secundaria de las regiones autónomas. El Estado podrá mantener o crear en ellas instituciones docentes de todos los grados en el idioma oficial de la República.”

La dictadura franquista

Tras la Guerra Civil española y la victoria del bando sublevado (1939), se inició una etapa muy dura de represión contra la lengua catalana. Hasta 1960, la dictadura suprimió el catalán en cualquier tipo de manifestación pública durante los años 40 y el castellano se convirtió en la lengua única de la administración y la enseñanza. Los factores favorables a la extensión social del catalán desaparecieron o fueron frenados, mientras que los adversos fueron muy numerosos.

Los efectos de esta política lingüística fueron diversos. Mientras apenas incidió en las zonas rurales, la castellanización fue intensa en los núcleos urbanos; el factor que contribuyó decisivamente a este proceso fue la entrada, en la década de los años 50 y de los 60, de grandes masas de inmigrantes procedentes del resto de España, sobre todo de la zona meridional. Generalmente, los inmigrantes se situaron en la periferia de las ciudades. Numéricamente, constituían un porcentaje elevado de la población de Cataluña y gran parte de ellos no aprendió el catalán hasta la llegada de la democracia.

En los últimos años de la dictadura la política lingüística estatal fue menos represiva y se autorizaron escuelas privadas en catalán y a partir de mediados de los años 50 se permitieron, tímidamente, publicaciones en catalán. En 1962 nace el consorcio editorial Grup 62 (todavía hoy líder en lengua catalana), la primera editorial exclusivamente en catalán desde 1939. Pero el castellano se vio favorecido así hasta la llegada de la democracia en 1978, cuando se postularon políticas de discriminación positiva del catalán, para recuperar su vitalidad.

Transición y democracia

En 1983 se creó TV3, el primer canal de televisión íntegramente en catalán y el primer medio de comunicación de masas en esta lengua.

Con el final de la dictadura de Franco y la instauración de la monarquía constitucional, comenzó una nueva etapa en que la autonomía de Cataluña permitió un reconocimiento y una oficialidad mayor del catalán, sin que el español dejara de ser oficial en todo el Estado. Esta nueva etapa permitió extender el conocimiento de la normativa del catalán y de su uso como lengua vehicular, aunque no exclusiva en un principio, en el sistema educativo.

El estatuto de 1979 traspasaba a la Generalidad las competencias en materia de educación, y procedió a la implantación de una nueva política lingüística escolar. La evolución de esta política lingüística se puede resumir en dos momentos importantes: 1. En 1978, se promulga el Decreto del Catalán (Decret del Català) que introdujo la asignatura de catalán en las escuelas. 2. En 1983, se promulga la Ley de Normalización Lingüística, que regula la presencia de la lengua catalana en la enseñanza. Esta ley establecía que el catalán fuera la lengua vehicular de la enseñanza, esto es, que el catalán es la lengua en la que se imparten todas las materias y asignaturas (excepto la enseñanza de otras lenguas).

“- Los libros de texto escogidos por los centros, excepto los de lengua castellana y los de lengua extranjera, han de ser en catalán, lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña.”

Esta política se ha aplicado tanto en los centros en los que los alumnos tienen mayoritariamente el catalán como lengua materna como en los que hay presente una mayoría castellanohablante (programa de inmersión). Actualmente el catalán es la lengua mayoritaria en los ámbitos académicos, incluida la universidad. Como dato ilustrativo, en la Universidad de Barcelona, en la Universidad Politécnica de Cataluña y en la Universidad Pompeu Fabra (tres de las mayores universidades de Cataluña), la presencia del catalán como lengua instrumental en la docencia ronda el 80-85%. También es la lengua de comunicación de la administración universitaria.

Ciertos movimientos cívicos han protestado desde entonces contra la inmersión lingüística en catalán, como por ejemplo el Manifiesto de los 2.300 de 1981 firmado por intelectuales y profesionales que por entonces vivían y trabajaban en Cataluña. Posteriores leyes aprobadas por el parlamento catalán han blindado la inmersión lingüística, como la llamada Segunda Ley de Normalización Lingüística de 1997. Ante las denuncias de tres familias castellanohablante,[16]​ Desde el resto del estado, varias personalidades y asociaciones se han mostrado solidarias con la demanda de más presencia de la lengua castellana en las aulas, por ejemplo, con la redacción de un “ Manifiesto por la Lengua Común” hecho público en junio de 2008 en defensa de los derechos de los castellanohablantes en España, firmado y respaldado, entre otras personalidades, por Fernando Savater, Mario Vargas Llosa, Albert Boadella, o la ministra de cultura española, Ángeles González-Sinde, apoyo ofrecido antes de ser ministra; mientras que también cuenta con el apoyo de medios de comunicación como los diarios ABC o El Mundo, la cadena de televisión Telecinco y partidos políticos como UPyD, Ciudadanos y Partido Popular.

Por otra parte, los restantes partidos políticos de ámbito catalán han mostrado su voluntad de no establecer otra norma de enseñanza que la presente. Así, varios dirigentes políticos como Bernat Joan[17]​ , de ERC, o el mismo Presidente de la Generalidad, Artur Mas,[19]

Actualidad

El castellano es actualmente la lengua mayoritaria de los ciudadanos de Cataluña, tanto como lengua propia de las personas, materna o habitual, en todas las franjas de edad excepto en los más pequeños.

En las librerías y quioscos el castellano representa el 85%[21]​), y de La Vanguardia (desde mayo de 2011), diario que edita en castellano ininterrumpidamente desde su fundación en 1881. Barcelona, ciudad editorialmente muy potente, era hasta hace pocos años líder en número de libros publicados en castellano, y cuenta con el mayor grupo editor en castellano del mundo: El Grupo Planeta. Entre 2002 y 2006 se vendieron 2882 millones[22]​ de periódicos en castellano en Cataluña y otros 655 millones en catalán.

En cuanto a los cines, la oferta y la demanda del cine en castellano es superior al 90%. Las seis grandes productoras españolas se niegan a emitir y distribuir películas dobladas al catalán arguyendo la escasa viabilidad económica[cita requerida]. El Gobierno de la Generalidad ha anunciado su intención de llegar a la proyección de un 50% de películas en catalán. El Gremio de Exhibidores de Cine de Cataluña, por boca de su portavoz Pilar Sierra, se ha mostrado contrario, anunciando que provocaría pérdidas de empleo y cierres forzados[cita requerida].

En cuanto al rotulado de comercios, existe la obligatoriedad de estar redactados preferentemente y de manera más destacada en catalán. Rotular únicamente en español está por tanto prohibido; y la única manera de eludir la sanción administrativa es hacerlo también en catalán preferentemente y de manera más destacada. Así mismo es obligatorio redactar en catalán la información de carácter fijo (rótulos exteriores e interiores) y se contemplan infracciones por su incumplimiento.[23]

En la enseñanza superior, los estudios impartidos por entidades privadas en lengua castellana no obtienen subvenciones por parte de la Generalidad. La UOC (universidad privada a distancia, creada justamente por la negativa de la UNED a impartir también estudios en catalán) sólo recibe subvenciones por las titulaciones y másteres en catalán, de manera que, en la práctica, cursar los mismos estudios en esta universidad, en castellano puede costar entre el doble o el triple.[24]​ En las universidades públicas se utilizan tanto el catalán como el castellano, dependiendo del profesorado el uso de una u otra lengua, excepto en aquellos títulos o asignaturas donde la universidad obliga al uso vehicular del inglés.

En junio de 2012 el Tribunal Supremo de España resolvió que, si los padres lo desean, las escuelas públicas deben también usar el español como medio de instrucción y no se puede obligar a la enseñanza en catalán en toda la población, que en su mayoría es de habla española, citando la desventaja de la incapacidad a ser educados en la lengua nacional y la necesidad de mantener la capacidad de los ciudadanos para pasar de una parte de España a otra sin obstáculos.