Heráldica
English: Heraldry

Representación de blasones y conjuntos heráldicos en un armorial siglo XV.

La heráldica es la ciencia del blasón (según la RAE, blasón se define como el «arte de explicar y describir los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona»). Es también un campo de expresión artística, un elemento del derecho medieval y de las dinastías reales hasta nuestros días. Más recientemente, ha sido admitida dentro de las ciencias anexas de la historia junto con la diplomática, la falerística, la sigilografía y la vexilología.

Se desarrolló durante la Edad Media en toda Europa hasta convertirse en un código coherente de identificación de personas, progresivamente incorporado por estamentos de la sociedad feudal como la nobleza y la Iglesia católica para la identificación de linajes y miembros de la jerarquía, siendo igualmente adoptado por otros colectivos humanos, como gremios y asociaciones, además de ser adoptado para la identificación de ciudades, villas y territorios.

Caracterización

Siguiendo a Alberto Montaner Frutos, la heráldica es un sistema de comunicación que forma parte del sistema de la emblemática y está formado por signos constituidos por armerías (escudos de armas).[1]​ Estas armerías están conformadas por cuatro conjuntos de elementos (repertorios paradigmáticos): el campo (normalmente limitado por la representación de un escudo, aunque no siempre), que solo excepcionalmente posee valor distintivo; las particiones del campo, que delimitan zonas en su interior; las señales, también denominadas muebles (figuras geométricas u objetos) y los esmaltes, o colores heráldicos, que se dividen en metales (oro y plata) y colores (gules, azur, sable, sinople y púrpura). A partir del siglo XIV aparece un cuarto repertorio paradigmático, el de los ornamentos exteriores al campo, que pueden situarse encima del escudo (el timbre, que tiene como formas básicas la corona y el yelmo, este último con o sin cimera), a sus lados, sosteniéndolo (soportes o tenantes, cuya distinción es irrelevante), rodeándolo (collares, cintas, cordones...) o enmarcándolo (como el caso de mantos y pabellones). Estos elementos paradigmáticos se seleccionan para formar signos sintagmáticos según ciertos principios, como la que prescribe que no se utilice en el campo y las señales esmaltes del mismo grupo (colores y metales), sino combinar metal y color.[2]