Guerra de Nápoles (1501-1504)

Guerra de Nápoles
Parte de Guerras italianas
Bandera de Nápoles - Trastámara.svg
Fecha1501 - enero de 1504
LugarReino de Nápoles.
Coordenadas40°20′00″N 15°50′00″E / 40°20′00″N 15°50′00″E / 15.83333333
Casus belliPretensiones de Luis XII y Fernando II sobre Nápoles.
ResultadoVictoria española.
ConsecuenciasTratado de Lyon
Cambios territorialesEl reino de Nápoles queda como virreinato de la Corona de Aragón.
Beligerantes
France moderne.svg FranciaCoat of Arms of Ferdinand I of Naples.svg NápolesArms of the Catholic Monarchs (1492-1504).svg Castilla y Aragón
Comandantes
Luis d'Armagnac
B. S. d'Aubigny
Federico IEl Gran Capitán
F. de Andrade

Las guerras italianas, también conocidas como las grandes guerras italianas y las guerras de Italia, fueron una serie de conflictos sucedidos entre 1494 y 1559 que implicaron, en distintas ocasiones, a los principales Estados de la Europa Occidental: Francia, España, Sacro Imperio Romano Germánico, Inglaterra, la República de Venecia, los Estados Pontificios y la mayoría de las ciudades-estado italianas, así como también el Imperio otomano.

Inicialmente se trató de una disputa dinástica acerca de los derechos hereditarios de Francia sobre el Ducado de Milán y el Reino de Sicilia Citerior, pero las guerras se convirtieron rápidamente en luchas territoriales y de poder entre los distintos participantes, que estuvieron marcadas por juegos de alianzas, contra-alianzas y frecuentes traiciones.

Contexto: Italia a finales del siglo XV.

La península itálica en 1494[1]

A finales del siglo XV, en pleno Renacimiento italiano, el conglomerado de reinos, repúblicas, principados y ciudades estado que coexistían en la península itálica, al igual que los países del entorno, estaban inmersos en las guerras italianas, una serie de conflictos a varias bandas en los que las alianzas entre los distintos participantes cambiaban en función de intereses inmediatos.

En 1494 Carlos VIII de Francia alegó los derechos que por su ascendencia genealógica le correspondían para ocupar militarmente el reino de Nápoles, dando comienzo a la primera guerra de Nápoles (1494-98), en la que la liga formada por Milán, Venecia, el Sacro Imperio Romano Germánico, España y los Estados Pontificios consiguió expulsarle de Italia.

En 1499 Luis XII de Francia seguiría la misma política de ocupación durante la segunda guerra italiana invadiendo por la fuerza el ducado de Milán y apresando al duque Ludovico Sforza en abril de 1500; aliados con el francés, el papa Alejandro VI y su hijo César Borgia conquistaban Imola y Forli y planeaban el ataque sobre Rímini, Pésaro y Faenza en la Romaña. La república de Venecia, también aliada con Francia, ocupaba Cremona. La república de Florencia, amenazada por las intrigas de los Médici que intentaban recuperar el poder, asediaba a Pisa, que era socorrida por las repúblicas de Siena, Lucca y Génova. Saboya y Montferrato eran estados satélite de Francia. Hércules I de Este al frente del ducado de Ferrara, Giovanni Bentivoglio en Bolonia y Francisco II Gonzaga en Mantua se acogían a la protección francesa en un vasallaje de conveniencia.[2]

Por el este, el Imperio otomano del sultán Bajazet II expandía sus dominios hacia el reino de Hungría y hacia Dalmacia (en poder de Venecia, gobernada por el dogo Agostino Barbarigo) en la guerra turco-veneciana. La flota turca amenazaba además todo el comercio en el Mediterráneo. El reino de Sicilia, en poder de la corona de Aragón con Fernando el Católico en el trono, socorría a los venecianos en su lucha.

Al norte de los Alpes el emperador austríaco Maximiliano I, tras terminar la Guerra Suaba contra Suiza, incitaba a los demás príncipes del Sacro Imperio Romano a unirse contra Francia en respuesta a la usurpación de Milán, al destino dado a los Sforza y a las hipotéticas aspiraciones de Francia y Venecia contra Austria. La intermediación del duque de Borgoña Felipe (hijo de Maximiliano) consiguió la firma de una tregua entre Francia y Austria, con lo que Luis XII, con el norte de Italia bajo su control, tenía el camino expedito para iniciar la conquista del sur.

El reino de Nápoles, bajo el gobierno de Federico I, ocupaba la mitad sur de la península itálica con aproximadamente 75 000 km2[4]​ El reino se encontraba a merced de una invasión por la fuerza; la inestabilidad que había producido la sucesión de cinco monarcas en los últimos siete años y el endeble estado en que habían quedado la economía y el ejército tras la guerra de 1495-98 le hacían presa fácil de las tropas francesas.